24/11/20

Bajar al Sur

Continúo circulando y esta vez para dirigirme al Sur de la Isla. Desde Vallehermoso he querido completar el rodeo al Parque Nacional de Garajonay por la parte baja de la zona N., siguiendo la carretera GM-1 hacia Agulo, pasando por Tamargada, Las RosasHermigua, subir hacia Los Roques (por la CV-14), el Cruce de Pajaritos y descender hacia Alajeró por la GM-3 (o carretera del S.), pasando luego por la ermita de Nuestra Señora del Buen Paso, situada en un pequeño promontorio. En su interior se encuentra su imagen a la que tradicionalmente le acompaña una de las fiestas más populares de La Gomera, la tradicional Bajada en procesión de la Virgen de El Paso (14 de septiembre), con asistentes llegados de todos los rincones de la Isla.
Haciendo luego una breve parada en uno de los monumentos más característicos de La Gomera, el enorme Drago de Agalán, un histórico ejemplar que se encuentra en una de las laderas del Barranco de Tajonaje, muy cerca del Caserío de Imada, uno de los núcleos rurales donde mejor se aprecia la arquitectura tradicional de la isla.
Se accede tanto descendiendo por un sendero escalonado elaborado en piedras (dispone de un pequeño parquin) o por un camino vecinal de tierra cerca de la estación de guaguas de Alajeró.  
Aunque el tramo de tierra parece que termina en una zona privada de viviendas se puede continuar por una pista algo más estrecha hasta llegar al sendero escalonado, que hay que tomar a la izquierda en descenso. A pocos metros se alcanza el primer mirador en el que se advierte en la lejanía éste árbol de majestuoso porte. El trayecto se debe recorrer con paciencia pues se observa una generosa muestra de ágaves, palmeras y tuneras, e imágenes paisajísticas muy fotogénicas. Tras veinte minutos de descenso, en un último recodo del camino, aparece el segundo mirador y la figura del Drago de Agalán, con sus más de 400 años de vida. Con el fin de proteger el ejemplar y asegurar su mantenimiento, su perímetro está vallado. Aun así, el mirador proporciona diferentes ángulos desde donde contemplarlo como se merece, con calma.
Los dragos son la única especie del planeta con savia de color rojo. De hecho, desde hace cientos de años, la conocida como «sangre de drago» ha sido utilizada, entre otros usos, para barnizar violines Stradivarius. Para averiguar la edad de los dragos, como su tronco no presenta anillos, se deben contar sus ramificaciones teniendo en cuenta que un drago florece una vez cada quince años y que, tras cada floración, nace una ramificación.
Luego, otra corta parada en Alajeró, tierra de llanuras, parcelas muy bien cultivadas, pastoreo y cereal, para visitar su hermoso palmeral, su plaza junto a la Iglesia de El Salvador, uno de los mejores ejemplos de arquitectura clasicista de la isla. Fundada en el s.XVI, se amplía con su bella portada entre pilastras adosadas en el s.XVII, y sufre importantes reformas en su interior en el s.XIX. Destaca un Crucificado del s.XVI así como la imagen de su titular, el Cristo Salvador, de mediado del s.XVIII, una de las esculturas más antiguas de la Isla. Y finalmente tomar algo en el bar de la plaza observando detenidamente el entorno rodeado de casas envueltas en verdes espesuras y altas palmeras.
Una vez en carretera, ésta en zigzagueante descenso llega hasta el aeropuerto, lo rodea y luego de 10min. se entra en Playa Santiago, un pueblito de pescadores que ha ido creciendo durante las últimas décadas e incorporando nuevas infraestructura turísticas, como un gran complejo hostelero o el único campo de golf que hay en la isla, el Tecina Golf. También cuenta con el puerto local, que ha sido mejorado y en la actualidad es tanto de uso pesquero como deportivo.
Su playa de arenade 1Km. de longitud, es una de las más grandes de toda la isla, compuesta de grava y callaos y junto a ella un cuidado paseo marítimo con gran variedad de restaurantes y tiendas. El centro de este asentamiento portuario es la animada Plaza del Carmen, lugar de encuentro de los vecinos.
Se encuentra en la parte de la isla con un clima excepcional donde se puede disfrutar de sus playas (SantiagoTapahugadel Medio y Chinguarime) y del buceo en la costa S., donde sus fondos son más claros, y los vientos y las corrientes no le afecta tanto. Al menos estos días. En la meseta colindante han construido villas vacacionales con excelentes vistas, y más al E., las casas del idílico distrito de Laguna se levantan en las laderas junto a plantaciones de plátanos. 
El antiguo asentamiento de Tecina se extiende por encima del pueblo, a lo largo de la cresta de la Lomada de Tecina, junto a un hotel de lujo al borde del acantilado, el Pueblo (turístico) de Don Thomas y un campo de golf alrededor de un paisaje árido, construido por la familia Olsen. Este armador escandinavo compró los derechos de tierra y agua a finales del s.XX gracias a su destreza empresarial. Comenzando con el cultivo del tomate, plátanos y pepinos, luego centró su atención en el procesamiento de pescado (en este pueblo) y luego en el turismo, los transbordadores y los hoteles de lujo, incluido este campo de golf.
El principal encanto de esta zona costera es su fondo marino lleno de cuevas y una gran riqueza marina. Bucear por sus cristalinas aguas es toda una experiencia submarina. La única empresa que realiza buceo en esta parte de la costa (Splashgomera) se encuentra en el hotel Jardín TecinaBryan y un hijo se encargan de llevar a grupos reducidos (max. 4) en su pequeña embarcación de goma por la costa Sur.
Su fondo marino está formado por rocas de origen volcánico, muchas cubiertas de algas  y  desde merosmorenasroncadoresfulaspeces trompeta, globos... a vida mayor como angelotes.
Para mí lo mejor ha sido el lugar de inmersión en sí, su naturaleza, el ver cómo se pierde la vista mirando hacia arriba o hacia abajo y saber que en dicho punto de buceo somos unos pocos a la vez. Las dos inmersiones que hice ese día fueron a La Pared y al Roque del Herrero, haciendo una breve parada en el muelle para cambiar las botellas y recuperar energía.
Siguiendo la carretera GM-3 que sube hacia el N. para cruzarse con la GM-2 que se dirige hacia San Sebastián. A mitad se encuentra el cruce de Las Toscas-Lo del Gato-Benchijigua, este último un pueblo vacío de habitantes, casi fantasma, bajo el Roque de Agando, en definitiva un lugar lleno de encanto. Por tal motivo quise visitarlo y quedarme a pasar la noche entre sus pinos y las cuevas del montículo sobre su Ermita de San Juan.
Un serpenteante camino de tierra al borde del barranco baja hacia el interior del mismo donde se encuentran unas pocas casas que han sido arregladas para recibir turistas. El resto, en decepcionante abandono, da muchísima nostalgia de lo que fue un pueblo muy trabajador. Pero nada más aparcar el vehículo, atardeciendo, mientras me preparaba para pasear, comenzaron las nubes a descender desde el pinar y luego la intermitente lluvia y cambios de vientos hizo que tuviera que abandonar, muy a pesar mío, el intento y el lugar, evidentemente.
Me dirigí a San Sebastián donde mejor tiempo hacía, hacer noche allí y durante la mañana del siguiente día aprovechar para visitar la reserva Natural Especial de Puntallana, a través de una carretera que bordea un risco de gran altura hasta llegar a una lengua de tierra que alberga a la Ermita de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de la isla, sobre una pequeña plataforma de aproximadamente 2,5km², una duna fósil (de interés paleontológico y arqueológico) integrada por fragmentos de restos de organismos marinos con poca presencia de arena volcánica, formada por los vientos. 
Han aparecido restos fósiles del lagarto gigante, en ocasiones superiores a 1mt., de moluscos como caracoles terrestres, bivalvos marinos y micro-moluscos, y una vegetación halófila, habituada a la cercanía del mar. Incluye los acantilados y el barranco de Aluce, donde la vegetación dominante es rupícola, aquella que aparece en zonas rocosas de escaso suelo, y un fauna compuesta por mamíferos, reptiles y aves limícolas.
En el interior del templo, en un bello retablo, se encuentra la pequeña imagen de madera de esta Virgen llamada popularmente "La Morenita de Puntallana", de unos 25cms. de altura.
A medio día dediqué el tiempo a visitar la parte cultural que me quedaba por ver ya que el día que llegué a la isla se encontraba todo cerrado, como el Museo Arqueológico (2€) que se encuentra ubicado en la Casa de los Echeverría, familia destacada como regidores y militares de la isla en el s.XVIII. Introduce al visitante en la cultura de los antiguos gomeros. La información sintetizada en las salas es el resultado de las investigaciones arqueológicas y del estudio de los textos de la Conquista. En el museo se muestra cómo los primeros pobladores se instalaron en la isla, su modo de vida y cómo utilizaban los recursos naturales para vivir; sus asentamientos, las características de su organización social, su cultura, política y el mundo de sus creencias. El Museo expone objetos arqueológicos de gran valor así como reproducciones, recreaciones de yacimientos, fotografías y una amplia gama de información dispuesta para el visitante.
También pasé por la que dicen fue la casa que el colonizador Cristóbal Colón utilizó para quedarse unos días antes de partir a lo que ellos creían ser las Indias. La ubicación de la casa de Colon debió coincidir en su momento con los límites del pueblo, manteniendo hasta hoy los elementos constructivos iniciales en toda su sencillez. Destaca de entre el conjunto de casas que posee la Villa, pertenecientes al s.XVII, por el tratamiento más rústico no sólo en la elaboración de sus piezas sino también en la distribución espacial. La edificación se alzaba sobre un diminuto solar, en base a una planta en L clausurada y una altura de dos pisos. La vivienda, propiedad desde el
 s.XIX de la familia de Castro, fue alquilada en la segunda década de la presente centuria para servir como sede de la escuela de Artes y Oficio de La Gomera. En 1962, cerrada ya la escuela y en manos de la familia Fernández que la había recibido por herencia, el ayuntamiento de San Sebastián manifestó su propósito de adquirir el inmueble. En 1979 se lleva a cabo una nueva restauración que toma como base la casa del s.XVII.
El patrimonio de la isla de La Gomera cuenta con un notable conjunto de bienes artísticos y arquitectónicos poco conocidos. Desde la conquista de la isla, en el s.XV, hasta las más actuales corrientes arquitectónicas, la isla ha atesorado un heterogéneo patrimonio a lo largo de los siglos que la ha configurado como un espacio que merece la pena ser conocido y divulgado. La dispersión de sus caseríos, unido a su orografía, ha hecho de La Gomera un lugar único para el desarrollo de la arquitectura tradicional y de las ermitas, verdaderos museos de arte vivos que han pervivido a lo largo de la historia.
Pues esto ha sido todo lo que he podido recorrer en La Gomera condicionado por la mala climatología que estas cuatro semanas me ha impedido realizar mis planes previstos.
El siguiente destino, La Palma, la "isla Bonita".