Continúo circulando y esta vez
para dirigirme al Sur de la Isla. Desde Vallehermoso he
querido completar el rodeo al Parque Nacional de Garajonay por
la parte baja de la zona N., siguiendo la carretera GM-1 hacia Agulo, pasando por Tamargada, Las Rosas, Hermigua,
subir hacia Los Roques (por la CV-14), el Cruce de Pajaritos y
descender hacia Alajeró por la GM-3 (o
carretera del S.), pasando luego por la ermita
de Nuestra Señora del Buen Paso, situada en un pequeño
promontorio. En su interior se encuentra su imagen a la que tradicionalmente
le acompaña una de las fiestas más populares de La Gomera, la tradicional Bajada en procesión de la Virgen de El Paso (14 de septiembre), con asistentes llegados de todos los rincones de la Isla.
Haciendo luego una breve
parada en uno de los monumentos más característicos de La Gomera,
el enorme Drago de Agalán, un histórico ejemplar que se encuentra en una de las laderas
del Barranco de Tajonaje, muy cerca del Caserío de
Imada, uno de los núcleos rurales donde mejor se aprecia la arquitectura
tradicional de la isla.
Se accede tanto descendiendo por un sendero escalonado elaborado en piedras (dispone de un pequeño parquin) o por un camino vecinal de tierra cerca de la estación de guaguas de Alajeró.
Se accede tanto descendiendo por un sendero escalonado elaborado en piedras (dispone de un pequeño parquin) o por un camino vecinal de tierra cerca de la estación de guaguas de Alajeró.
Aunque el tramo de tierra parece que
termina en una zona privada de viviendas se puede continuar por una pista algo más estrecha hasta llegar al sendero escalonado, que hay que tomar a la izquierda en descenso. A pocos metros se alcanza el primer
mirador en el que se advierte en la lejanía éste árbol de majestuoso porte. El trayecto se debe recorrer con paciencia pues se observa una generosa
muestra de ágaves, palmeras y tuneras, e imágenes paisajísticas
muy fotogénicas. Tras veinte minutos de descenso, en un último recodo del
camino, aparece el segundo mirador y la figura del Drago de Agalán, con
sus más de 400 años de vida. Con el fin de proteger el ejemplar y
asegurar su mantenimiento, su perímetro está vallado. Aun así, el mirador
proporciona diferentes ángulos desde donde contemplarlo como se merece, con
calma.
Los dragos son la única especie del planeta con savia de color rojo. De hecho, desde hace cientos de años, la conocida como «sangre de drago» ha sido utilizada, entre otros usos, para barnizar violines Stradivarius. Para averiguar la edad de los dragos, como su tronco no presenta anillos, se deben contar sus ramificaciones teniendo en cuenta que un drago florece una vez cada quince años y que, tras cada floración, nace una ramificación.
Los dragos son la única especie del planeta con savia de color rojo. De hecho, desde hace cientos de años, la conocida como «sangre de drago» ha sido utilizada, entre otros usos, para barnizar violines Stradivarius. Para averiguar la edad de los dragos, como su tronco no presenta anillos, se deben contar sus ramificaciones teniendo en cuenta que un drago florece una vez cada quince años y que, tras cada floración, nace una ramificación.
Luego, otra corta parada
en Alajeró, tierra de llanuras, parcelas muy bien cultivadas, pastoreo y cereal, para visitar su hermoso palmeral, su plaza junto a
la Iglesia de El Salvador, uno de los mejores ejemplos de
arquitectura clasicista de la isla. Fundada en el s.XVI, se amplía
con su bella portada entre pilastras adosadas en el s.XVII, y sufre
importantes reformas en su interior en el s.XIX. Destaca un Crucificado del
s.XVI así como la imagen de su titular, el Cristo
Salvador, de mediado del s.XVIII, una de las esculturas más antiguas de la Isla. Y finalmente tomar algo en el bar
de la plaza observando detenidamente el entorno rodeado de casas envueltas en verdes espesuras y altas palmeras.
Una vez en carretera, ésta en zigzagueante descenso llega hasta el aeropuerto, lo rodea y luego de 10min. se entra en Playa Santiago, un pueblito de pescadores que ha ido creciendo durante las últimas décadas e incorporando nuevas infraestructura turísticas, como un gran complejo hostelero o el único campo de golf que hay en la isla, el Tecina Golf. También cuenta con el puerto local, que ha sido mejorado y en la actualidad es tanto de uso pesquero como deportivo.
Su playa de arena, de 1Km. de longitud, es una de las más grandes de toda la isla, compuesta de grava y
callaos y junto a ella un cuidado paseo marítimo con gran
variedad de restaurantes y tiendas. El centro de este asentamiento portuario es la animada Plaza del Carmen, lugar de encuentro de los vecinos.
Se encuentra en la parte de la
isla con un clima excepcional donde se puede disfrutar de sus playas (Santiago, Tapahuga, del
Medio y Chinguarime) y del buceo en la costa S.,
donde sus fondos son más claros, y los vientos y las corrientes no le afecta
tanto. Al menos estos días. En la meseta colindante han construido villas vacacionales con excelentes vistas, y más al E., las casas del idílico distrito de Laguna se levantan en las laderas junto a plantaciones de plátanos.
El antiguo asentamiento de Tecina se extiende por encima del pueblo, a lo largo de la cresta de la Lomada de Tecina, junto a un hotel de lujo al borde del acantilado, el Pueblo (turístico) de Don Thomas y un campo de golf alrededor de un paisaje árido, construido por la familia Olsen. Este armador escandinavo compró los derechos de tierra y agua a finales del s.XX gracias a su destreza empresarial. Comenzando con el cultivo del tomate, plátanos y pepinos, luego centró su atención en el procesamiento de pescado (en este pueblo) y luego en el turismo, los transbordadores y los hoteles de lujo, incluido este campo de golf.
El principal encanto de esta zona costera es su fondo marino lleno de cuevas y una gran riqueza marina. Bucear por sus cristalinas aguas es toda una experiencia submarina. La única empresa que realiza buceo en esta parte de la costa (Splashgomera) se encuentra en el hotel Jardín Tecina. Bryan y un hijo se encargan de llevar a grupos reducidos (max. 4) en su pequeña embarcación de goma por la costa Sur.
Su fondo marino está formado por rocas de origen volcánico, muchas cubiertas de algas y desde meros, morenas, roncadores, fulas, peces trompeta, globos... a vida mayor como angelotes.
Para mí lo mejor ha sido el lugar de inmersión en sí, su naturaleza, el ver cómo se pierde la vista mirando hacia arriba o hacia abajo y saber que en dicho punto de buceo somos unos pocos a la vez. Las dos inmersiones que hice ese día fueron a La Pared y al Roque del Herrero, haciendo una breve parada en el muelle para cambiar las botellas y recuperar energía.
Siguiendo la carretera GM-3 que sube hacia
el N. para cruzarse con la GM-2 que se dirige
hacia San Sebastián. A mitad se encuentra el cruce de Las
Toscas-Lo del Gato-Benchijigua, este último un pueblo vacío de habitantes,
casi fantasma, bajo el Roque de Agando, en definitiva un lugar
lleno de encanto. Por tal motivo quise visitarlo y quedarme a pasar la noche
entre sus pinos y las cuevas del montículo sobre su Ermita de San Juan.
Un serpenteante camino de
tierra al borde del barranco baja hacia el interior del mismo donde se
encuentran unas pocas casas que han sido arregladas para recibir
turistas. El resto, en decepcionante abandono, da muchísima nostalgia de lo que
fue un pueblo muy trabajador. Pero nada más aparcar el vehículo, atardeciendo, mientras me preparaba para pasear, comenzaron las nubes a descender desde el pinar y luego la
intermitente lluvia y cambios de vientos hizo que tuviera que abandonar, muy a pesar mío, el intento y el lugar,
evidentemente.
Me dirigí a San
Sebastián donde mejor tiempo hacía, hacer noche allí y durante la
mañana del siguiente día aprovechar para visitar la reserva Natural
Especial de Puntallana, a través de una carretera que bordea un risco
de gran altura hasta llegar a una lengua de tierra que alberga a la Ermita
de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de la isla, sobre una pequeña
plataforma de aproximadamente 2,5km², una duna fósil (de
interés paleontológico y arqueológico) integrada por
fragmentos de restos de organismos marinos con poca presencia de arena volcánica,
formada por los vientos.
Han aparecido restos fósiles del lagarto
gigante, en ocasiones superiores a 1mt., de moluscos como
caracoles terrestres, bivalvos marinos y micro-moluscos, y una vegetación
halófila, habituada a la cercanía del mar. Incluye los acantilados y el barranco
de Aluce, donde la vegetación dominante es rupícola, aquella que aparece en
zonas rocosas de escaso suelo, y un fauna compuesta por mamíferos, reptiles y
aves limícolas.
En el interior del templo, en
un bello retablo, se encuentra la pequeña imagen de madera de esta Virgen llamada popularmente "La Morenita de Puntallana", de unos 25cms. de altura.
A medio día dediqué el tiempo
a visitar la parte cultural que me quedaba por ver ya que el día que llegué a
la isla se encontraba todo cerrado, como el Museo Arqueológico (2€) que
se encuentra ubicado en la Casa de los Echeverría, familia
destacada como regidores y militares de la isla en el s.XVIII.
Introduce al visitante en la cultura de los antiguos gomeros. La
información sintetizada en las salas es el resultado de las investigaciones
arqueológicas y del estudio de los textos de la Conquista. En el
museo se muestra cómo los primeros pobladores se instalaron en la isla, su modo
de vida y cómo utilizaban los recursos naturales para vivir; sus asentamientos,
las características de su organización social, su cultura, política y el mundo
de sus creencias. El Museo expone objetos arqueológicos de gran valor así como reproducciones, recreaciones de
yacimientos, fotografías y una amplia gama de información dispuesta para el
visitante.
También pasé por la que
dicen fue la casa que el colonizador Cristóbal Colón utilizó
para quedarse unos días antes de partir a lo que ellos creían ser las Indias.
La ubicación de la casa de Colon debió coincidir en su momento
con los límites del pueblo, manteniendo hasta hoy los elementos constructivos
iniciales en toda su sencillez. Destaca de entre el conjunto de casas que posee
la Villa, pertenecientes al s.XVII, por el tratamiento más rústico no
sólo en la elaboración de sus piezas sino también en la distribución
espacial. La edificación se alzaba sobre un diminuto solar, en base a una
planta en L clausurada y una altura de dos pisos. La
vivienda, propiedad desde el
s.XIX de la familia de Castro,
fue alquilada en la segunda década de la presente centuria para servir como
sede de la escuela de Artes y Oficio de La Gomera. En 1962,
cerrada ya la escuela y en manos de la familia Fernández que
la había recibido por herencia, el ayuntamiento de San Sebastián manifestó su propósito de adquirir el inmueble. En 1979 se lleva a cabo
una nueva restauración que toma como base la casa del s.XVII.
El patrimonio de la isla
de La Gomera cuenta con un notable conjunto de bienes artísticos y
arquitectónicos poco conocidos. Desde la conquista de la isla, en el s.XV, hasta
las más actuales corrientes arquitectónicas, la isla ha atesorado un
heterogéneo patrimonio a lo largo de los siglos que la ha configurado como un
espacio que merece la pena ser conocido y divulgado. La dispersión de sus
caseríos, unido a su orografía, ha hecho de La Gomera un lugar
único para el desarrollo de la arquitectura tradicional y de las ermitas,
verdaderos museos de arte vivos que han pervivido a lo largo de la historia.
Pues esto ha sido todo lo que
he podido recorrer en La Gomera condicionado por la mala climatología que estas cuatro semanas me ha impedido
realizar mis planes previstos.
El siguiente destino, La
Palma, la "isla Bonita".