20/11/20

Paseando por el P.N. de Garajonay

Tras caminar por los alrededores del Alto del Garajonay (1.487mts.) y viendo que caía la tarde y no poder quedarme por la zona por estar estrictamente prohibido, me dirigí hacia Chipude, en la parte alta del municipio de Vallehermoso, uno de los lugares más auténticos de la isla, por sus paisajes imposibles, arregladas terrazas de cultivo, huertas hereditarias -donde verdean las vides de las que se saca un vino, principalmente blanco, con mucha personalidad- y ancestrales tradiciones que se muestran mayormente cada verano.
Una imprescindible parada antes en el mirador de la iglesia de San Francisco, en Igualero, con unas excepcionales vistas desde la cumbre hasta el mar, para observar una maravillosa puesta de sol sobre el Monumento natural La Fortaleza  alzado al otro lado del barranco de Erque, incluido en el Paisaje Protegido de Orone y, de fondo, las siluetas de La Palma y El Hierro recortadas sobre el horizonte. Ya de noche, elegí aparcar a cobijo de este monumento por razones ¿quizás mágicas?. 
La Fortaleza de Chipude es un macizo (o domo) volcánico de 400mts. de altura (su punto más alto se sitúa a 1.242mts. sobre el nivel del mar) resultado de la erosión diferencial que dejó al descubierto los materiales más duros de un antiguo volcán, de perfil característico: aspecto de gran altar (300mts. x 170mts. de amplitud) que los antiguos gomeros, aborígenes canarios de esta isla, llamaban Argodey. 
Lo tuvieron por un lugar de culto muy sagrado, elegido por su ubicación y características orográfica, simbolizando la proximidad al mundo espiritual o divino, pues se eleva, siendo un punto de encuentro entre el cielo y la tierra, lo que le otorga la categoría de "Centro del Mundo". Su más preciado tesoro son los restos arqueológicos que contiene, concentrados en los extremos N. y S., presentando un gran vacío en el resto de la  superficie. Las tipologías más abundantes y destacadas son los altares de sacrificio que evidencian un marcado carácter ceremonial en todo el conjunto. En varias excavaciones arqueológicas se han podido constatar la existencia de unos pocos abrigos pastoriles, relacionados con el uso de la zona como dehesa estacional, y de una serie de construcciones que se han identificado precisamente con actividades rituales.
Es Patrimonio Natural Protegido principalmente por sus valores geológicos y por su vegetación exclusiva, en especial por sus hábitats rupícolas en los que crecen siemprevivas y cabezones entre otros endemismos. También se localizan especies que normalmente tienen un porte de árbol y que aquí, de manera muy interesante, se convierten casi en “bonsáis” naturales, como son los acebuches y los brezos.
El pequeño caserío de Chipudesituado en las faldas de la Fortaleza, está compuesto por un conglomerado de viviendas tradicionales, terrazas de cultivo que escalan las laderas y verdes videsAquí prosperan las huertas que, a diferencia de otras partes de la geografía gomera, lo viejo aún es de uso contemporáneo. Destaca entre ellas la hacienda de los Ayala, uno de los pocos conjuntos hacendísticos conservados en la isla. 
Si la noche fue memorable, el amanecer no lo fue menos al ir lentamente mostrándose el sol por detrás de la alta vertiente, por la que descendí el día anterior, hasta que su anaranjada luz permitió mostrarme todo el panorama desde el lugar donde me había quedado a dormir. Nuevamente en el pueblo, tras desayunar en uno de los bares y charlar con algunos vecinos,  visité su iglesia parroquial de Nuestra Señora de La Candelariauna reconstrucción del s.XVII. En su interior se encuentra la patrona de Chipude, de gran devoción en la isla, una figura de 1,30mts. que porta en el brazo derecho al "divino Infante" y en el izquierdo un candela de plata, símbolo de su advocación. 
Seguidamente me dirigí a Laguna Grande, comienzo de muchas de las rutas del Parque Nacional de Garajonay. La carretera (CV-18) continúa a través del caserío El Cercado donde aún persisten algunos talleres que han pasado de equipar las cocinas de las casas del lugar a vender souvenirs cualificados: la alfarería tradicional de verdad. Nada de imposturas o sucedáneos. Aún alisan con una pequeña piedra la superficie de la cerámica elaborando unos enormes y característicos platos de barro negro como loza fina, trabajos artesanos que se remontan muchos siglos atrás. Me comentan que la falta de turismo se nota y que el negocio está prácticamente parado. Sólo pasan visitantes bastante jóvenes interesados en caminar los senderos de la cumbre y que no gastan dinero en recuerdos. Ya no hay esas guaguas repletas que paraban para comprar y consumir en el lugar.
Nuevamente en el interior del Parque la carretera vuelve a introducirse en el gran verdegal, oscureciéndose por momentos ya que apenas la irradiación del sol lo puede atravesar. Hay que encender las luces de cruce para “dejarse ver” de otros vehículos, pocos, que también lo cruzan. La siguiente incursión la realicé en el sendero del Raso de la Bruma – Risquillo del Corgo (Senderos n.º 10 y n.º 12), un camino circular que recorre un ecosistema de fayal-brezal y laurisilva, perfecto para captar la magia del bosque húmedo de La Gomera debido a la diversidad de las formaciones vegetales, por la abundancia de árboles viejos de gran tamaño y, en general, por su tupida masa forestal. Con poco desnivel, en su aprox. 1.200mts. de recorrido acompaña prácticamente en toda la ruta el juego de luces y sombras del bosque. Los árboles se retuercen en busca de la luz pues los rayos atraviesan tímidamente las copas de un monte compuesto por una veintena de especies diferentes . Presentes también están el naranjero salvaje gomero y el til y la abundancia de musgos colgantes en los troncos de los árboles así como una riqueza de helechos, entre ellos la píjara, el penco de estrella y la bechosina. Otras especies bajas tapizan el suelo lo cual indica la elevada humedad del lugar. Este día no hubo nubes bajas por lo que no me envolvió el manto de bruma tan característico de esta zona que produce esa sensación del interior de un "bosque encantado".
El Sendero n.º 12 lleva al mirador de Risquillos de Corgo, donde se puede observar una parte de la vertiente N. de la isla, con Vallehermoso allá abajo. Desde aquí se evidencia perfectamente la importancia de la influencia de los vientos Alisios
La salud del bosque de Laurisilvacuyas hojas recuerdan al laurel -de ahí su nombre-, y su aporte de agua resultan fundamentales para esta subsistencia. El Bosque de Laurisilva del Garajonay concentra la mitad de la extensión arbórea madura de este tipo de vegetación en todo el archipiélago, en unas condiciones óptimas de conservación. El Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Nacional de Garajonay establece de manera detallada la normativa de aplicación en el interior del parque, así que hay que seguirlo correctamente para no tener problemas con los guarda-bosques. 
A medio día me dirigí hacia el área recreativa de Laguna Grande, un entorno tranquilo rodeado de naturaleza y vegetación para realizar otros pequeños recorridos aprovechando que con mi vehículo me puedo mover con facilidad entre distintas localizaciones interesantes.
Si los bosques cercanos al Alto de Garajonay son de un verde intenso, oscuro a veces, situado en el centro de esos bosques húmedos existe un calvero, extenso y circular, conocido como La Laguna Grande, pero cuando se entra en esta zona se percibe que allí sucede o ha sucedido algo fuera de lo habitual, ni siquiera ignorando los rumores que circulan entre la gente del lugar, para sentir insólitas palpitaciones. Incluso cuando se es consciente de que eso es un sentimiento absurdo, una conmoción fuera de lugar en el s.XXI pues, desde tiempos inmemoriales, se ha venido hablando sobre las cosas extrañas que suceden en estos parajes. Esas habladurías se conocen como “la leyenda de La Laguna Grande” y aún hay personas adultas que “se erizan” cuando vuelven a escuchar alguna de las historias que se narran en esta isla.
En su zona recreativa hay un bar-restaurante donde se puede echar unas cervezas fresquitas o degustar comida típica canaria y carnes a la parrilla. Desde Laguna Grande realicé tres senderos muy interesantes (nº 3, nº 6 y nº 14).
El Sendero nº 3 es una cómoda y corta ruta circular, uno de los de mayor concurrencia de visitantes debido a su corto y sencillo recorrido, dotada de paneles interpretativos que explican algunos de los valores que se encuentran en él. Atraviesa un tipo de bosque fayal-brezal, característico de la vertiente S. del Parque más seca, así como retazos de brezal de cumbre y suelo cubierto de musgo. Ahora no, pero entre abril-mayo preciosos tapices de flores alegran el recorrido (alfombra de flores de color morado debido a la floración del patacuervo o geranio canario). Tras pasar bajo la Fortaleza de Cherelepi, se alcanza un pequeño mirador desde el cual se puede contemplar este domo volcánico cubierto de vegetación, regresando nuevamente a Laguna Grande
El Sendero nº 6más largo, parte también del aparcamiento del área recreativa, donde se encuentran algunos arbustos propios de zonas clareadas del monteverde tales como magarzas y codesos de gran tamaño, bosques de fayal-brezal en el que hayas (o faya) y brezos son característicos. Estos últimos alcanzan un desarrollo espectacular, con troncos muy gruesos y alturas superiores a 10mts.. Laureles, viñátigos y sanguinos son otras de las especies de árboles que pueden verse en este recorrido. También aparecen zonas de recuperación. 
Esta ruta se puede ampliar utilizando parte del Sendero nº 14 aún más largo o, incluso, subir hasta el Alto del Garajonay con el Sendero nº 17 y regresar al punto de partida en Laguna Grande. Todos están bien marcados, definidos y perfectamente señalizados permitiendo un mejor conocimiento y disfrute de esta auténtica joya natural.
Cayendo la tarde, muy despejada, me dirigí hacia Arure una aldea al O. de la isla con un pequeño pero hermoso casco antiguo con su iglesia y casa de la cultura, situado en la parte superior del barranco de Valle Gran Rey para ver la puesta de sol desde el Mirador de la Ermita del Santouna infraestructura de indudable belleza y sorprendente arquitectura capaz de mimetizarse de forma espectacular con el entorno. Se trata de una construcción casi suspendida sobre los riscos del barranco de Taguluche, dentro del Monumento Natural del Lomo del Carretón, que domina la amplia cuenca y con pasarelas que lleva hasta esta minúscula ermita de piedra y madera enclavada en la roca. Sin duda alguna se disfruta de unas vistas impresionante de la profunda depresión, un extenso desfiladero, en medio del cual se encuentra el pueblo homónimo. Este paisaje volcánico domina todo el espacio en contraste con el verde jaspeado de los palmerales diseminados por el barranco y el azul del mar. Un oasis de verdor entre áridas paredes. 
Cené en el restaurante El Jape, en la carretera general, cuyos propietarios me permitieron dejar mi vehículo en su aparcamiento para pasar la noche. Por la mañana, tras desayunar allí mismo, volví a retomar las rutas por el interior del Parque Nacional de Garajonay, que debe su nombre a la leyenda de los amantes Gara, princesa gomera y Jonay de Tenerife quienes ante la desaprobación de su amor por sus familiares, decidieron clavarse una lanza de madera y tirarse desde el pico más alto de la isla.
La siguiente visita sería al pequeño caserío de El Cedro, donde se encuentra el Camping La Vista, otra zona recreativa apta para quedarse de acampada o “aparcado” porque se encuentra fuera del Parque Nacional. Allí también hice noche. 
En un principio mi intención era comenzar en Reventón Oscuro (Sendero nº 8) pero aprovechando que la pista que llega hasta el caserío de El Cedro está bien empedrada y es ancha para que circulen vehículos, evité los 3Kms. de bajada y fui directamente con mi furgón. Desde el camping se puede realizar varios senderos cortos (nº 11, nº 15, nº 2) o muy largos (nº 18).
El Sendero nº 8 lleva desde el aparcamiento de Reventón Oscuro, en un desnivel medio de 551mts., combinando senderos acondicionados y pista forestal, atraviesa el área recreativa, un arroyo, continúa bajo el restaurante La Vista situado sobre una loma y serpentea en bajada junto al espectacular Chorro del Cedro, pero como no ha llovido nada ese pequeño reguero no ha sido suficiente para sorprenderme por su afamada característica como  "el salto natural de agua más alto de la isla" (150mts.) que todo el año alimenta las presas del valle agrícola de Hermigua. Luego el sendero continúa hasta Hermigua (nº 11).
El tramo del Sendero nº 2 lleva desde el caserío hasta la Ermita de Lourdes entre laurisilva por el fondo del barranco. Además de sus valores botánicos y etnográficos, tiene la particularidad de resguardar una ermita con una singular historia, construida en 1935 por una institutriz inglesa que trabajó para una rica familia. Su celebración, el último domingo de agosto, es la más importante de la isla. En 1984 la romería se convirtió en procesión y almuerzo popular. Llama la atención un enorme árbol, entre la ermita y el puente donde pasa lo que ahora es un riachuelo, al que le han puesto unos trozos de madera que hacen de fuente constante de agua. Busqué por dónde podría estar la conexión, pero no la encontré.
El Sendero nº 11 y el Sendero nº 15 lleva en diferentes recorridos desde la meseta de Hermigua a El Cedro.
El Sendero 18 sale desde Pajarito, pasa por el mirador de Tajaqué llega a El Cedro y regresa a Pajaritos (12,7Kms.). Éste es muy interesante porque atraviesa un hermoso valle que capta las nubes arrastradas por los vientos alisios, con un elevado grado de humedad que hace aumentar la frondosidad de la zona, con conjuntos vegetales como el brezal de crestería, el fayal y la laurisilva, destacando la gran variedad de árboles endémicos como el viñátigo, el laurel y el til (o tilo).
Pues esta ha sido mi corta incursión por los bosques del centro de la isla y el haber recorrido parte de esta selva verde ha sido una magnífica forma de entender la historia insular y el esfuerzo de la población por adaptarse a un medio muy abrupto que ha tardado nada menos que 20 millones de años en formarse. Para proteger este ecosistema, en 1981 fue creado el Parque Nacional de Garajonay que, posteriormente, en 1986 fue declarado Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO, máximo reconocimiento que puede alcanzar un espacio natural protegido. Cuenta con una amplia red de equipamientos y servicios, miradores y áreas recreativas.
Casi todos los senderos atraviesan tupidas selvas conformada por diferentes especies vegetales, envuelta frecuentemente por un mar de nubes que confiere al bosque un aspecto mágico. Estas nieblas, cuya carga de humedad es interceptada por el propio bosque como si se tratara de una lluvia horizontal son esenciales para su propia supervivencia en un territorio insular dominado por la aridez. Este bosque, siempre verde, recibe el nombre de laurisilva, que significa selva de laureles, ya que la mayor parte de especies arbóreas que la componen presentan hojas similares a las del laurel, y cuya existencia está ligada una elevada humedad y temperaturas suaves con escasas oscilaciones durante el año. Este bosque de laurisilva canaria, ocupa una extensión de unas 4.000Ha.. lo que supone cerca de un 11% de la superficie total de la isla. Es sin duda alguna un conjunto de los bosques subtropicales que ocupaban buena parte de Europa y norte de África hace varios millones de años, por lo que “Garajonay” puede considerarse como un auténtico fósil viviente. Destaca también la abundancia de musgos y líquenes recubriendo los troncos de los árboles, así como la cobertura de helechos, indicadores de la elevada humedad ambiental, incluso algunos riachuelos que conforman la red de corrientes permanentes de agua mejor conservada de Canarias. Sus Valores Culturales destacados son: bosques maduros de laurisilva, diversidad de tipos de formaciones vegetales, buen estado de conservación con abundantes arboles viejos de gran tamaño, elevadísimo número de especies endémicas de flora y de fauna o espectaculares monumentos geológicos, como los Roques.
Se aprecian otras formaciones vegetales donde viven unas 2000 especies de flora, destacando el elevado número de ejemplares endémicos de la Isla y de Canarias.
Entre los diferentes tipos de bosques que son fácil de apreciar están el fayal-brezal seco, en aquellas zonas donde la humedad es menor formado por el mocán, el palo blanco, el barbusano, el brezo y la faya, entre otras especies arbóreas. En los valles más húmedos orientados hacia el N. se encuentra la laurisilva de valle, donde la vegetación está formada principalmente por enormes viñátigos y tiles, que pueden alcanzar los 35mts. de altura. En las laderas húmedas se encuentra la laurisilva de ladera, formada básicamente por loro, faya, y aceviño. En las cumbres, donde las incidencias de las nieblas es mayor aparecen los enigmáticos brezales de cumbre y en la vertiente S. domina el fayal-brezal.
El interior del Parque alberga una rica y diversa fauna formada por invertebrados, vertebrados, anfibios, reptiles y aves, muchos de ellos endémicos. Se han descrito 38 especies de las cuales 28 son nidificantes. De entre las más representativas de este bosque húmedo están la paloma rabiche, la paloma turqué, el gavilán, el reyezuelo sencillo, el pinzón vulgar y la gallinuela. Las islas, por su carácter oceánico, han estado aisladas durante millones de años propiciando así la ausencia de grandes vertebrados y depredadores salvo aquellos introducidos por el hombre como el conejo, el muflón o el gato. El gato cimarrón es un mamífero asilvestrado de hábitos nocturnos que se ha convertido en el mayor depredador en las islas, genera un gran impacto en las poblaciones de aves y reptiles endémicos.