Desde Valverde, la carretera (HI-5) atraviesa el Mocanal y entra en
el túnel de Los Roquillos de 2.240mts. de
longitud, construido en 2003 para acortar la distancia de
32,8Kms. a 17,2Kms. entre Valverde y Frontera, lo que
ha permitido reducir también a la mitad el tiempo del recorrido entre ambas
poblaciones, que hasta entonces era de 45min, ya que la comunicación
transcurría por una carretera secundaria y sinuosa, conocida como la
"Carretera de la Cumbre".
Se sale directamente por el llano, en Las
Puntas, en el municipio de La Frontera, la parte costera
donde se encuentra en un sobresaliente rocoso de lava volcánica y
al lado de un pequeño embarcadero el Hotel Puntagrande, (conocido en la Isla como "el hotelito") declarado en su momento como el más pequeño del mundo!. Dispone tan
solo de cuatro habitaciones y fue incluido en el libro Guinnes en 1984 aunque hoy día no ostente el récord. Declarado de interés cultural por
el Gobierno Canario en 1991, le fue otorgada la
medalla de plata. En su interior tiene también una pequeña exposición naval con objetos de larga tradición náutica, desde el telégrafo del viejo barco postal Viera y Clavijo, los ojos de buey de inspección, lámparas de viejos barcos de pesca, una gran brújula náutica o un traje de buzo.
Un paraje salvaje de gran
belleza volcánica al pie de los cantiles donde el mar coge
tonalidades especiales y el baño tiene el sabor especial de lo más
natural. La temperatura del agua se mantiene a unos 19ºC en
invierno y 24ºC en verano.
Unos pocos kilómetros
más allá por la carretera (HI-556) se encuentra el Charco de los Sargos, una pequeña cala de cantil
que cuelga de una pared abrupta con cuevas que dan origen a diversos
charcos de agua del mar, que han sido habilitados para
el baño.
Cualquiera que busque
bañarse en un escenario místico y tranquilo, que deja su impronta
con su rompiente de espuma blanca y sonido envolvente del imponente
océano, esta parte de la isla es el suyo. Si lo que se busca es
bañarse con la familia de forma relajada en un paraje natural con
cómodas zonas para gozar del sol, no hay que darle muchas vueltas.
El edificio data de 1830 con una sala de 40m2 al que posteriormente se le construyó una segunda planta. Se convirtió en el centro del comercio del valle, utilizado para almacenar vino, frutas y otros productos que luego se exportaban a todo el mundo. Tras una serie de compradores y diferentes gestiones, en 1969 se coinvirtió en bar-restaurante y en 1975 se reconstruye y se habilita la planta alta para su uso turístico.
Bordeando el litoral, entre Las Puntas y La Maceta, un sendero de baldas de madera
de 2.460mts. de longitud , permite disfrutar andando de la belleza del paisaje
paralelo al perfil costero, principalmente desde sus miradores
apostados en diferentes salientes: el romper de las olas
atlánticas contra los acantilados de esta costa volcánica rocosa
donde destaca a un lado los Roques
del Salmor -promontorios marinos de paredes escarpada de hasta 100mts. de altura alineados frente a la Punta de Arelmo, continuación geológica del Risco Tibitaje- y, al otro, una serie de Piscinas Naturales -principal singularidad de esta parte de la isla que al
faltar la arena son el mejor reclamo para uso y disfrute de los
bañistas que pueden nadar en sus tranquilas aguas-.
Sin duda alguna, darse un baño en estas cristalinas aguas del atlántico siempre es un placer, pero la experiencia se convierte en algo inolvidable cuando además se hace en alguna de las muchas piscinas naturales de la isla ya que disponen de escaleras con acceso directo al mar.
El siguiente lugar que me detengo al seguir la carretera (HI-550) de la costa, entre plantaciones de piñas, es La Maceta, un
conjunto de piscinas naturales en un rincón esculpido por la naturaleza. Junto a ellas hay solárium y
varias zonas bajo terrazas de madera con techos de palma. Reúne todo para que la combinación de sol, lava y mar le den sentido a la palabra ‘placer’.
Y finalmente, se llega a la charca más popular de la zona, el
Charco Azul, un secreto natural bajo el acantilado, una
piscina natural resguardada bajo un imponente arco basáltico que
parece como si hubiera salido de un cuento. La lava diseñó este
rincón donde los colores turquesas y negro, la suavidad del fondo marino y
las rompientes olas envuelven apaciblemente en un ambiente que se puede convertir
en una experiencia insuperable, si las olas no son grandes y el sol
se encuentra en su posición adecuada.
El Hierro es especialmente rico en recursos
naturales, también en este tipo de piscinas, todas ellas repletas de
encanto y de una belleza que resulta impresionante. Las piscinas
naturales que estoy visitando son espacios estancos en los que,
debido a su constitución natural, penetra el agua del mar sin que
haya intervenido la mano del hombre más que para acondicionar el
entorno con escaleras, pasarelas o trampolines.
Los vientos alíseos y las corrientes hacen que la isla no posea un clima árido, como ocurre en frente, en el Sáhara.
El municipio de la Frontera es el segundo más
habitado de la isla tras la capital. En la costa hay numerosas plantaciones
con riego artificial mientras que las amplias laderas suelen estar
recubiertas por viñedos que ha ido ganando importancia a medida que
se convertía en el centro de las prósperas explotaciones de
frutales. En la ladera del Risco Tibataje se encuentra el Centro de
Recuperación del Lagarto Gigante de El Hierro y
el Ecomuseo de
Guinea (o
Museo del poblado de Guinea).
La noche la pasé en Tigaday. O en Frontera? Pues no
sé exactamente porque estas dos localidades están tan juntas que no
se sabe exactamente donde está uno situado si se mueve entre sus
calles. Frontera engloba el Valle del Golfo, el Pinar, La Restinga
y la parte occidental de la Isla. También se emplea como sinónimo
del pueblo de Tigaday.
Por la mañana me dirigí al Centro de Recuperación del
Lagarto destinado a la cría en cautividad, ubicado dentro
del Ecomuseo de Guinea. En el Lagartario se desarrolla el Plan
de Recuperación para este Lagarto (galliota simonyi)
declarado como el reptil más amenazado de Europa y entre los
cinco con mayor peligro de extinción en el mundo. Hasta 1974
se creyó extinguido cuando un pastor descubrió ejemplares en la
Fuga de Gorreta, en el risco Tibataje, que se encuentra justamente detrás.
A través de un plan de reintroducción se ha procedido a la suelta
controlada en aquellos lugares donde se han encontrado restos de su
existencia. Mediante una visita guiada se puede conocer el trabajo
del equipo responsable de este Plan y contemplar los ejemplares que
viven en el Centro.
Al lado se encuentra el Ecomuseo de Guinea, uno de los
primeros asentamientos habitados de la isla. Es sin duda alguna un
viaje en el tiempo. Quince siglos de historia quedan reflejados en él
a través de sus usos, estructuras y arquitectura. Se puede visitar
por uno mismo tanto las viviendas de los primeros habitantes de las islas como las de los posteriores colonizadores. Incluso se puede acceder a un tubo volcánico de aproximadamente 90mts. acompañado en todo momento con un guía que dará las
correspondientes explicaciones.
Nuevamente en carretera la siguiente visita la quise realizar al caserío de Sabinosa
por la carretera del interior (HI-50) que lleva directamente hasta allí pero se encontraba cerrada por
desprendimiento, así que tuve que volver a la carretera de la costa (HI-550 y HI-551) paralelo al litoral y circular hasta el cruce un poco antes del hotel Balneario Pozo de La Salud,
un establecimiento especializado en el tratamiento
con
aguas minero-medicinales
del Pozo de la Salud,
que se encuentra al lado, bajo un antiguo pozo, con sus
piedras originales y donde
su entorno natural entre mar y montaña hacen que sea de una belleza
única. Ese agua
ha sido declarada bien de utilidad pública desde 1949
e indicada para problemas digestivos, dermatológicos y reumáticos.
A raíz de la escasez de agua que hubo en la isla se perforó el pozo y poco
después se descubrió los beneficios que comportaba beber de ella.
Incluso se llegaron a exportar garrafones a Cuba
y Puerto Rico. Este
lugar es
un referente para los herreños y para las
islas
en general, ya que, ha sido el establecimiento promotor del turismo
de Salud en Canarias
y en la actualidad es el único Balneario que existe de
todas las islas..
Ahora se encuentra cerrado tras la declaración de la pandemia. Al menos seguía abierto el Restaurante Pozo de la Salud situado frente al complejo donde pude disfrutar de unas fresquísimas lapas mientras organizaba los siguientes pasos en el día.
Una serpenteante
carretera (HI-500) bien asfaltada sube a
Sabinosa, uno de los más simbólicos pueblos de la isla
por sus tradiciones, morada de Doña Valentina Hernández, más
conocida como Valentina “la de Sabinosa”) una muy conocida
cantante del folklore canario que impulsó la música herreña en toda Canarias e incluso en el resto de España. Su
situación en el risco, a 400mts. de altitud es inmejorable,
asentado sobre una ladera volcánica en el O. de la isla. Desde aquí se contemplan excepcionales vistas del Valle del Golfo y sus estrechas callejuelas muestran algunos ejemplos de la arquitectura popular y patios floridos. Es el
pueblo más aislado de El Hierro y uno de los que mejor
conserva las costumbres herreñas. De hecho, es famoso por su folclore, por su cestería y por la
elaboración de sus vinos artesanales, de excelentes caldos, uno de los secretos mejor
guardados de este pueblo tan singular que aún atesora lagares
tradicionales y cuyas vías de acceso discurren entre viñedos. Debe
su nombre a los bosques de
sabinas que se extienden por la zona.
Dicen que Sabinosa
se constituyó en el s.XVIII
a partir de plantaciones de
viñedos, repartiendo las tierras entre 3 familias. Más adelante
también se asentaron pastores que subían el ganado a los pastos de
La Dehesa. Se consolidó como el pueblo más occidental de la
isla y de España. Esta es una zona de pastos comunales
deshabitada dedicada al pastoreo, donde se encuentra el famoso bosque
de El Sabinar, con sus características sabinas retorcidas por
el viento, y el Santuario de Nuestra Señora de los Reyes,
patrona de El Hierro. Por este enigmático y solitario paisaje
discurren numerosas rutas de senderismo que recorren la peculiar
naturaleza de esta parte de la isla. Cerca del pueblo también se
encuentra la Reserva Natural de Mencáfete, cuyos senderos se
adentran en el monteverde herreño y la laurisilva que
albergan especies endémicas en peligro de extinción.
Concluida la visita volví a bajar hasta la costa y continué circulando paralelo al mar (por la HI-500) pasando por Playa de las Arenas Blancas, una playa de fina arena blanca producto de la descomposición y trituración de conchas marinas -el único lugar en la Isla que ocurre esto-, con gravas y callaos. Luego la carretera continúa a través de un extenso conglomerado de
inmensas coladas, malpaís con sorprendentes y caprichosas formas que
provienen de erupciones de la última etapa volcánica en este extremo de la dorsal norte, una de las tres que dan
forma a la isla. 
Poco antes de llegar a la Playa del Verodal, la playa más occidental de la isla (aunque es de gran belleza por el color rojo y negro de su arena y su acantilado, está
desaconsejada para el baño debido a sus fuertes corrientes y los
desprendimientos de tierra), una estrecha carretera sube hacia La
Dehesa circulando por una naturaleza en estado puro entre bocas volcánicas abiertas en superficie y otras cubiertas por coladas, tabaibas, cardones, pequeñas sabinas y unas espectaculares vistas al mar. Una vez girado a la izquierda en el cruce de vías El Sabinar-El Julan se llega a la Ermita de Nuestra Señora de los
Reyes, la patrona de la Isla, veneración del pueblo herreño, que cada cuatro años es llevada en procesión hasta Valverde cumpliendo el voto desde 1741. Este Santuario a 760mts. de altitud data de 1756, es de mampostería encalada, color que contrasta de manera espectacular con la gama de ocres y verdes que protagonizan el paisaje típico de La Dehesa, y reforzada con cantería en sus esquinas, de una sola nave con una pequeña capillita lateral adosada en el muro derecho que hace las veces de sacristía y tejado a dos aguas, de estilo canario. Rodeada de un muro perimetral, tiene un campanario de cubierta cónica adosado al pie de la edificación.
En su interior resalta su sencillo artesonado mudéjar y el retablo barroco de tres cuerpos donde descansa la imagen de la Virgen, una pequeña talla flamenca de madera policromada con vestido gótico-renacentista. Lleva a su hijo en la mano derecha, mientras éste alza su brazo como señalando a su madre. En la izquierda lleva un cetro dorado. La acompaña las imágenes de los tres reyes magos de Oriente.
La Bajada de
la Virgen de Los Reyes es un acto cívico religioso que tiene lugar cada cuatro
años el primer sábado de julio. La imagen es trasladada en peregrinación desde
su ermita hasta la capital de la Isla, la
Villa de Valverde. Como en cada edición, paralelamente a la Bajada de la
Virgen, se celebran distintas actividades religiosas, culturales y de ocio, que
durante todo el mes de julio, tienen lugar en todos los pueblos de la isla.
Los orígenes
de esta fiesta se remontan a una prolongada sequía que se produjo en 1740, que
provocó la pérdida de las cosechas y que numerosos animales murieran de hambre
y sed. Los pastores decidieron conducir a la imagen hasta Valverde para
dedicarle una ofrenda. Muy pronto llovió y, como símbolo de agradecimiento, se
firmó el voto de llevarla en peregrinación cada cuatro años. La primera Bajada tuvo lugar en 1745.
El recorrido
es de aproximadamente unos 29Kms., llamado Camino de La Virgen, con inicio en
la Ermita de la Virgen de Los Reyes y fin en la iglesia de la Concepción, en
Valverde. La duración del mismo está en en torno a 12hs., incluidas las
paradas que se realizan a lo largo de los preciosos parajes por donde pasa el
trono de esta amada, adorada y venerada imagen. En todo momento es acompañada incesantemente por bailes y cantos al son de los
tambores, pitos y chácaras.
La carretera (HI-506) continúa en forma de pista de tierra unos tres kilómetros más hasta El Sabinar, un bosquete
abierto de espectaculares sabinas retorcidas por la fuerza de
los vientos alisios, que las modela de forma crispada, como si los
nudos de la madera fuesen anclas a un suelo con el que deben pelearse
para lograr su sustento en su propia trinchera vegetal que han creado para
sobrevivir.
Un sendero a través de muros de piedras, terrenos secos y solitarios abatidos por el viento, varios pequeños bosques de sabinas, fayas, brezos, tabaibas y cardones conduce hacia el Mirador de los Bascos, ubicado dentro de una Reserva de la Biosfera y con espectaculares vistas desde el extremo noroeste de la isla. Aunque está cerrado por daños estructurales se puede acceder, con mucho cuidado, al balcón circular elevado donde se observa la magnitud de los Acantilados y el valle de El Golfo con sus casitas y sus plantaciones, con un primer
plano del pueblo de Sabinosa y la imponente mole del volcán
Tanganasoga detrás y, al fondo, la Punta de los Roques de Salmor. En días
despejados se puede apreciar hasta el perfil de la isla de La Palma. Toda la zona alrededor del mirador está compuesta por una naturaleza
peculiar y también dibujada por los vientos alíseos con árboles inclinados y rocas cubiertas de liquen.
En El Hierro se concentran todos los ecosistemas de las islas
Canarias, desde bosques de laurisilvas a campos
frutales, pasando por grandes zonas de lava negra petrificada,
verdes praderas o de viñedos. Que suerte estar aquí!.
A punto de caer el sol me dirigí al faro de la Orchilla,
situado justo al O. de la isla, un emplazamiento natural perfecto
para contemplar el cielo oscureciéndose entre tonos
rojos-anaranjados frente a la tranquilidad del océano, en un lugar
con escasa contaminación lumínica. En el s.XVII se escogió
este punto como referencia para establecer el Meridiano Cero,
hasta que se reubicó en el pueblo inglés de Greenwich en
1885.
Luego continué unos pocos kilómetros más para
quedarme a dormir en el embarcadero de la Orchilla situado en una zona de
aguas tranquilas, con escaleras de acceso al mar y rodeada de montaña. Esta cala de roca dispone de una terraza con mesas y sillas de
madera, barbacoa y un amplio aparcamiento. Allí también se encontraban varios
vehículos-vivienda aparcados disfrutando de un fin de semana de
pesca. En la época de la construcción del faro las comunicaciones
eran marinas y como testimonio ha quedado este sólido embarcadero
tradicional, hoy un agradable punto de baño en el extremo Norte
del Mar de las Calmas.
A primera hora de la noche, completamente despejada, si se mira
hacia el E., con el mar a las espaldas y el faro a la
izquierda, se puede ver una constelación que anuncia el final del
otoño. Se trata de Tauro, con su característica forma de
cabeza con largos cuernos paralelos. En esta cabeza, formada por una
letra uve de estrellas, una brilla por encima de las demás. Es
Aldebarán, nombre árabe que significa “la que sigue”,
en referencia a que parece seguir al cúmulo de estrellas de las
Pléyades en su recorrido por el cielo. Y este cúmulo a
simple vista parece una diminuta cometa, pero se muestra esplendoroso
con unos buenos prismáticos. Ni que decir que no hizo nada de frío. Ha sido, sin duda alguna, la mejor noche que he pasado en este viaje por El Hierro.