1/12/20

La Isla Más Bonita

El trayecto nocturno desde San Sebastián de La Gomera hasta Santa Cruz de La Palma, en un ferri con muy pocos pasajeros y una mar bastante más movida, duró dos horas y media.
La primera noche la hice en una amplia zona de aparcamiento cerca del hotel Rocamar, un clásico para mi grupo de gente en la capital donde nos hemos estado quedando los últimos años para participar tanto en las fiestas de los Indianos como la de los Enanos de La Palma. Noche templada y con el sonido de fondo del romper de las olas.
Por la mañana, un desayuno ligero en la tienda de “ la Esquina” en plaza San Fernando con Avda. Marítima, una antigua tienda de comestibles, otro clásico en la capital, y vueltas de reconocimiento por una ciudad "limpia de talco como nunca la había visto!" (una retórica mía). Sin duda alguna, no es tiempo de Indianos. Me llama mucho la atención el poco turismo y algunos centros turísticos cerrados debido al COVID.
Siempre me ha encantado deambular entre sus calles que siguen reflejando aquel viejo carácter de antaño con antiguas edificaciones muy bien conservadas (lamentablemente otras no), calles adoquinadas, un centro peatonal declarado Conjunto Histórico-Artístico, casas solariegas y balcones de madera repletos de flores en un animadísimo paseo marítimo colmado de tiendas, bares y restaurantes. Una ciudad coqueta y de larga tradición marinera que en sus museos recuerda historias de corsarios, conquistadores y grandes aventuras de ultramar. Aún se puede sentir la carga histórica del que fue un puerto de gran importancia en la Europa del s.XVI.
Es muy sencillo entender la importancia histórica de esta pequeña ciudad simplemente observando tanto monumento junto en la plaza España, punto neurálgico y, sin duda, mejor conjunto renacentista de CanariasHa funcionado a lo largo de la historia en su doble uso como plaza mayor destinada a la celebración de actos civiles y como plaza de la parroquia matriz. Abierta en su origen a la calle Real, el centro de la plaza lo preside el Monumento al padre Manuel Díaz, figura clave de la política, la educación, la cultura y la beneficencia palmera durante la primera mitad del s.XIX, y al otro extremo, arrinconada, se encuentra la Fuente pública de cuatro caños, de estilo renacentista, construida en 1588, coronada por un frontón triangular con vértices rematados por un sencillo pedestal y adornado con diferentes escudos de armas. Durante décadas aseguró el abastecimiento de agua de la capital, quedando con el paso de los siglos relegada a un papel puramente decorativo.
A su alrededor se encuentran varios inmuebles de interés:  la casa Monteverde (plaza España, 1), construida después de 1618 y reformada entre 1922 y 1935; la casa Lorenzo (plaza de España, 2), de fachada clasicista del s.XVIII y remodelada en 1900; la iglesia de El Salvador (plaza de España, 3), una opulenta edificación, patrimonio artístico y variado (comenzada la construcción entre 1500-1512 con múltiples restauraciones hasta  1947), con fantásticos artesonados de estilo mudéjar que le dan un aire arabesco muy particular: cubiertas mudéjares, esculturas flamencas, rasgos góticos y renacentistas, orfebrería e imaginería barroca, retablos neoclásicos, un coro rococó y óleos de pintores reconocidos entre muchísimos más elementos; y la torre de su campanario, de principios del s.XVIla casa Massieu (plaza de España, 4), con fachada del s.XVIII, reconstruida en su interior como sede de CajaCanarias (Caja Cívica), la casa Pereyra (plaza de España, 5), levantada en su estado actual en 1864; y las Casas Consistoriales, fuera de la plaza, construida entre 1559 y 156con cantería traída desde La Gomera, su fachada principal de dos plantas constituye el mejor ejemplo de arquitectura renacentista civil de Canarias: una arquería en la planta baja, en la segunda se distribuye dos ventanales de arcos rebajados y otras dos adinteladas. El interior, reformado a mediados del s.XX, cuenta con un mural en el hueco de la escalera. En el vestíbulo y en la sala capitular, las carpinterías, inspiradas en los modelos mudéjares, que decoran las techumbres y la escalera. Entre otros bienes interesantes destacan el Pendón real (de la isla de La Palma), una pieza de damasco y lino con bordados de hilo de seda y metálicos del s.XVI; un escaño o silla de madera del s.XVII con tallados florales, cabezas de leones y bustos antropomorfos; una colección de lienzos y los retratos de los reyes Isabel II y Alfonso XIII.
La calle Real es la arteria principal del centro histórico y para mí la más bonita e interesante de la ciudad. Está dividida en 3 tramos: calle O´Daly (en recuerdo de aquel comerciante irlandés que hizo historia en la isla desafiando a los regidores corruptos de la época y logrando que Santa Cruz fuese el primer Ayuntamiento de España en elegir a sus gobernantes por sufragio), calle Anselmo Pérez Brito y calle Doctor Pérez Camacho. Aquí se intuye una indudable conexión con su pasado y el hecho de que fuese lugar de salida y regreso de los barcos que partían hacia América. Este estilo colonial con fachadas de vivos colores, placetas con mucho encanto y callejones perpendiculares es por los que vale la pena perderse.
Entre los edificios más emblemáticos se encuentra la Casa Salazar, la Casa Massieu Tello de Eslava, la Casa Sotomayor o la Casa Pinto, magníficos ejemplos de arquitectura civil tradicional palmera de los s.XVI, XVII XVIII.
Como no, Las Casas de los Balcones, probablemente una de las imágenes más icónicas de Sta. Cruz de La Palma, conjunto de antiguas viviendas mayoritariamente, pintadas en diferentes tonos y con unos extraordinarios balcones de madera llenos de flores, frente al mar y el extenso arenal de origen volcánico abierto al público como playa artificial desde abril de 2017. Curiosamente, son la parte trasera de varias viviendas cuya fachada principal se ubica en la calle Real.
Las monumentales Plazas de San Francisco y Santo Domingo protagonistas de los años más álgidos de comercio entre la Isla y los antiguos Países Bajos representados en forma de arte flamenco. Especialmente destacable en la plaza de San Francisco es el Real Convento de la Inmaculada Concepción en el cual se ubica el Museo Insular de La PalmaTerminada la conquista de La Palma, los frailes franciscanos que habían colaborado con Alonso Fernández de Lugo en el proceso de evangelización e incorporación de la isla a la Corona, se instalaron inicialmente cerca del barranco de Las Nieves. Poco después, en 1508, se fundó en este lugar el nuevo convento de San Francisco, gracias a donaciones. Sobre la portada principal, con remate mixtilíneo de gusto barroco (s.XVIII), se conserva aún el escudo real alusivo al patronazgo de la Corona, y el antiguo reloj de sol (recuperado en 2012), que desde 1720 y hasta mediados del siglo pasado presidió la fachada principal de la iglesia. Distribuido en su interior siguiendo el canon de planta de cruz latina, la capilla principal la adorna el antiguo retablo mayor de la ermita de San José, que contiene, en el nicho central del segundo cuerpo, la imagen flamenca de la Concepción de Nuestra SeñoraEl primer cuerpo lo ocupa la talla barroca de San Francisco de Asís, fundador de la orden. Tras la desamortización y después de varias reformas, el templo acabó convirtiéndose en un auténtico museo de escultura sacra, abarcando piezas que datan desde el s.XVI hasta el s.XX  de  distintas procedencias y talleres.
También muy importante es el antiguo convento de San Miguel de las Victorias, en la plaza de Santo Domingo, en cuya iglesia se pueden admirar seis magníficas tablas flamencas y otras obras barrocas.
El Museo Naval, se encuentra cerrado por el COVID. Situado en la plaza de la Alameda es un navío réplica exacta de la carabela Santa María Colecciona objetos históricos  relacionados con el sector naval: cartas, instrumental de navegación, maquetas y muchísimos objetos que nos hablan de la historia de la ciudad, que desafortunadamente no pude ver.
El Castillo de Santa Catalina, al final de la avenida, o al principio (entrada N.), según por dónde se acceda a la ciudad, una fortaleza del s.XVII que domina todo el litoral y cuya función era la defensa de la ciudad ante los ataques corsarios.
El Castillo de la Virgen, de la misma época que el anterior, una construcción que presume de hablar con el navío de la Alameda y de tener una de las mejores vistas de la ciudad. El singular y emotivo Diálogo entre el Castillo y la Nave es uno de los actos más importantes y de mayor tradición y arraigo en el programa de festejos en honor a Nuestra Señora de Las Nieves con motivo de su Bajada Lustral. Tiene lugar en el momento en el que el solemne desfile procesional pasa ante el Barco de La Virgen en la mañana del domingo de la Semana Grande. Se produce antes de que "la Morenita" haga su entrada en la calle Real en su desfile desde la parroquia de La Encarnación -5kms. más arriba-, hacia la Matriz de El Salvador. Su urna de oro es detenida por la Nave, donde la multitud sigue atenta el desarrollo de esa escena en la que son actores las salvas de saludo que se disparan tanto del Barco como del Castillo, a ambos lados del Barranco de Las Nieves. Es en el interior de estos dos monumentos donde se oyen las voces de los dos capitanes enfrentados, ataviados con indumentaria de época, una estampa de gran emotividad y espectacularidad.
La Parroquia de La Virgen de la Encarnación, está ubicada en la Cuesta de la Encarnación. Fue el primer templo construido en Santa Cruz de La Palma (finales del s.XV). Su interior formado por una sola nave posee un retablo barroco del s.XVIII, el cual acoge en su nicho central el grupo escultórico de La Anunciación, del s.XVI,  compuesta por el arcángel San Gabriel y la Virgen realizados en madera policromada. El templo cobija y custodia, cada cinco años la imagen de Nuestra Señora de Las Nieves en la víspera de su lustral Bajada a la Ciudad.
Salir un poco del extraordinario centro histórico es sin duda alguna pasear por el Barrio de la Canela que pasa desapercibido. Ejemplo fantástico de casas históricas de varias épocas, con marcado carácter colonial, situado entre la zona alta de la ciudad y la Plaza de España. El nombre de La Canela se debe al aroma que desprendían los dulces que se elaboraban en el barrio, desde la calle San Sebastián y su plaza hasta la Plaza Dornajo.
O por el Barrio San Telmo, otro buen exponente de arquitectura tradicional canaria, sobre todo la Calle Sol y la Calle El Tanquito.
Finalmente, doy un salto a lplaza de la Constitución, donde se encuentra la Oficina de Información Turística, conocida popularmente como la Casa de Cristal, una obra de reciente construcción singularizada por su luminosidad y por su armonía con las especies vegetales que se encuentran en su interior y a su alrededor, en busca de algunos mapas y folletos de empresas de buceos. El personal, muy amable, me ofreció bastantes consejos para explorar la isla de manera independiente.
En frente está el monumental edificio de Correos,  obra de inspiración clasicista, de línea horizontal, dividido en cuatro plantas, y en cuya composición sobresalen los tres arcos de medio punto enmarcados por pilastras y el frontón triangular de la cuarta planta.
Unas compras momentos antes de emprender el recorrido por la isla de queso, plátanos, tomates y cebollas en el minúsculo Mercado de La Recova, un elegante edificio de arquitectura neoclásica en el que destacan su doble fachada y, como principal elemento característico, su lucernario central, que aporta luz natural a todo el recinto. Con más de un siglo dando vida a la ciudad, y tras algunas reformas consta de trece lonjas y doce puestos en los que puede encontrarse una gran variedad de productos frescos de la tierra como frutas y verduras, carnes, pescados, flores y plantas, vinos, repostería, etc.
El tiempo sigue siendo muy inestable y antes de que lleguen las lluvias prevista para el fin de semana me he dirigido hacia el Parque Nacional de Taburiente para realizar varios senderos.
La primera parada, nada más salir de la ciudad, ha sido en el Santuario de la Virgen de Las Nieves, el principal centro de culto mariano de La Palma. Se funda con el traslado de la imagen de la Virgen (de terracota policromada) desde la cueva del barranco donde fue colocada en la etapa evangelizadora de la isla por los primeros conquistadores. Sigue el modelo constructivo de las ermitas palmeras: la capilla mayor es más alta que la nave a partir de las obras realizadas en 1876 que cambiaron el artesonado de su techumbre por una bóveda de medio cañón, decorada en 1894 con un proyecto sobre la Asunción de la Virgen; la capilla mayor y la nave están separadas por un arco toral, realizado en 1740; la nave cuenta con púlpito ochavado y baptisterio desde 1672, tras la fundación parroquial; en el lado de la Epístola, hacia la plaza, presenta pórtico clasicista y la puerta principal, orientada hacia el sur, consta de balcón exterior comunicado con el coro, desde el que se tañen las campanas; en las esquinas este-sur, se aloja un reloj de sol de madera de tea, recientemente restaurado, datado entre 1733 y 1740. Aún conserva el original pavimentado de 1703, compuesto de losetas de barro cocido y divisiones rectangulares con molduras de tea que marcan las antiguas fosas de enterramiento. 
La capilla mayor está presidida por un retablo de factura portuguesa, de tres nichos y remate semicircular. En el principal se halla la imagen titular, sobrevestida, enjoyada y coronada. El tesoro del santuario se compone, además, de varias imágenes flamencas (San Miguel Arcángel, Nuestra Señora de los Ángeles y el Calvario) y barrocas (Virgen del Buen Viaje, Niño Jesús del Baptisterio, San Antonio de Padua y San José), además de una amplia colección de pinturas: efigies de Nuestra Señora de las Nieves, la serie de la Vida de la Virgen, la Inmaculada, San José San Joaquín; la sacristía, el museo de arte sacro y el camarín conservan otras piezas que abarcan escultura, pintura, orfebrería, porcelanas y mármoles, joyería y textiles del ajuar eclesiástico y de la imagen. 
Siguiendo la carretera dirección El Paso (por la LP-202) un desvío hacia la Ermita de Nuestra Señora de la Concepción lleva a un espléndido mirador sobre el cráter de la Caldereta (el Mirador de la Concepción), declarado Monumento Natural, que ofrece  una interesante perspectiva con el puerto en primer término, unas inmejorables vistas sobre Sta. Cruz y hacia el otro lado la vista alcanza hasta el Aeropuerto de La Palma
Esta ciudad se fundó el 3 de mayo de 1493 por el Adelantado Alonso Fernández de Lugo en la desembocadura del riachuelo donde estaba la cueva del antiguo jefe del reino de Tedote (la actual Cueva de Carías, al norte de la ciudad). La elección para establecer la capital fue debido a las características portuarias del enclave, protegido de los vientos e idóneo para que recalasen los barcos.
Santa Cruz se extiende en forma de anfiteatro, está resguardada y limitada en su flanco sur por la imponente mole del Risco de la Concepción, que se eleva a unos 400mts. sobre el nivel del mar, pared de un antiguo volcán, que condiciona el desarrollo urbano de la ciudad en esta zona.
Antes de que fuera horadado el primer túnel que permitió el tránsito de personas y vehículos en condiciones fiables, aunque sujeto a los frecuentes embates de la mar –que entraba a rociones por los respiraderos que aún existen–, para pasar de un lado a otro había que esperar a la bajamar, de ahí el nombre de la zona.
Parece ser que quienes vivían fuera de la ciudad, y que venían a comprar o vender sus productos, estaban siempre al tanto de las mareas. Llegaban y esperaban pacientemente a que se produjera la bajamar y se formara una pequeña playa por la que cruzaban sin mojarse. El límite máximo de tiempo de estancia en la capital lo imponía la pleamar, es decir, regresaban a sus casas antes de que volviera a subir la marea. Por eso, precisamente por este tránsito de personas, justo en los momentos en los que bajaba la marea, a esa zona se la conoce con el nombre de Bajamar.
Justo al otro extremo, desde el Mirador San Juanito a 6kms. de la capital, se obtiene otra perspectiva muy buena de Santa Cruz.
Una vez alcanzada la carretera del centro (LP-3) con dirección a Los Llanos de Aridane  ésta pasa por el Centro de Visitantes de La Caldera y allí me detuve para recabar toda la información necesaria para moverme dentro del Parque pero, sorprendentemente, los dos empleados que atendían en ese momento apenas tenían conocimiento informativo de la Caldera. Este edificio multiuso, con áreas dedicadas a la atención del público en una oficina administrativa, dispone de cuatro salas: recepción, información y librería, a la entrada; sala de exposiciones, con información general de la Isla y del Parque Nacional (espacios protegidos, geología e hidrología, vida animal y vegetal, medio humano, y senderos en el Parque); sala de proyección donde se emiten diferentes audiovisuales en varios idiomas; una excelente exposición sobre los valores naturales y culturales del Parque y biblioteca sobre Parques Nacionales, historia natural de las Islas Canarias y de la Caldera de Taburiente.
Hay que bajarse en código QR toda la información actualizada sobre el estado de los senderos y mapas, porque no dan papel.
Anexa al Centro de Visitantes una carretera secundaria (LP-302) sube a La Cumbrecita (1.287mts.) hasta el parquin de su mirador donde comienzan varios senderos a través de la Caldera. Pero como no había reservado hora para acceder a ese punto (www.reservasparquenacionales.es) tuve que esperar hasta las 16:00 para entrar pues ya no hace falta el permiso. Parece ser que es cuando menos turistas suben hasta su Mirador. La entrada, con barrera controlada por un vigilante, se encuentra a varios kilómetros del Centro. Hay que mostrar el Permiso para poder seguir. Al llegar, otra caseta informativa con otro vigilante ofrece toda la información necesaria y también sobre la climatología de la caldera. Hay que dejar en un lugar visible una nota con las horas reservadas para un mejor control de visitantes.
Los senderos principales que bajan desde La Cumbrecita hasta la Zona de Acampada y parte de la ladera Este estos días están cerrados por derrumbes y no se pueden utilizar. La única opción es pasear por varios miradores cercanos.
Se puede alcanzar por la parte N. el Pico de las Nieves (2.230mts.) con unas excepcionales vistas hacia el Roque Bejenado (1.857mts.), el Alto del Roque de los Muchachos  (2.426mts.), el Pico de la Cruz (2.351mts.) o la Punta de los Roques (2.087mts.), entre otros. 
Como disponía de pocas horas de luz me limité a caminar por un sendero fácil que comienza a unos pocos metros del primer aparcamiento, sin apenas desnivel acompañado por numerosos paneles informativos, que explican los accidentes geológicos que vamos encontrando (diques, erupciones antiguas, erosión intensiva, etc.). A la derecha se observa toda la corona montañosa de La Caldera, desde su extremo oriental en la Punta de los Roques hasta la cota máxima en el Roque de los Muchachos (reconocible por las siluetas blanquecinas de los observatorios astronómicos), a través de un pinar a media ladera sobre sustrato volcánico muy alterado y erosionado que concluye en el mirador del Lomo de las Chozas, un espigón de roca proyectado al interior de La Caldera que permite tener una mejor perspectiva de su interior, con el barranco de Guanagua a la izquierda y el de Rivanseras a la derecha. Una excelente experiencia para hacerme una idea de lo que me iba a encontrar los próximos día al caminar por la zona. Mirar hacia arriba y ver el majestuoso Roque Bejenado es  quedarse perplejo ante tal magnitud de roca en medio de la Caldera. Lo dejaré para otro momento pues ganas tengo de alcanzar su cima.
La Red de Senderos de La Palma, atraviesa una gran variedad de climas, relieves y paisajes tanto naturales como culturales. Recorre todo el territorio insular aprovechando los caminos tradicionales utilizados durante siglos por los habitantes de esta isla. Son senderos sencillos y seguros, señalizados mediante flechas direccionales, paneles informativos y balizas de pintura. Tienen iniciales de color. Rojo, GR, (sendero de gran recorrido que dura más de una jornada); Amarillo, PR, (sendero de pequeño recorrido que puede realizarse en un día); y Verde, SL (sendero local, inferior a 10Kms.), y un número identificativo.
Al comenzar a oscurecer me dirigí a Los Llanos de Aridane para, desde allí, tomar una estrecha carretera de tierra, debidamente señalizada, que desciende hasta el fondo del barranco de Las Angustias, donde se encuentra la zona de Parquin y Parada de Taxis que suben todas las mañanas (08:-12:30) hasta el Mirador de Los Brecitos (51€/entre 4 pax.) a los senderistas interesados en recorrer algunos de los tramos del interior de la Caldera. Allí pasé la noche para ser de los primeros en montar en transporte público. La noche fue excepcional: buena temperatura, limpia, estrellada y con una luna casi llena elevándose entre los riscos.
Justo a las 8 de la mañana ya éramos los cuatro necesarios para que partiera el primer Taxi por su zigzagueante estrecha carretera hacia el Mirador de los Brecitos (aprox. 9Kms.), comienzo del sendero a 1.080mts. de altitud. El Sendero (PR LP13), que viene de Los Llanos de Aridane pasa por este Mirador y va descendiendo hacia “playa de Taburiente”, una zona de descanso donde se puede acampar habiendo pedido previamente el Permiso correspondiente junto al Centro de InterpretaciónLa zona de acampada está situada en una plataforma entre el Roque de la Brevera Macha, el Roque salvaje y el cauce del río Taburiente. Es una zona al descubierto, no existe ningún refugio en el interior. No se puede acampar en otro lugar. Es necesario llevar todo el equipo (tienda de campaña, saco de dormir...). El sendero recorre luego la ladera O. hacia el interior de la Caldera atravesando zonas de pinar adulto, pequeños barrancos, algunos con agua, bajo varios roques (Roque del HusoRoque Salvaje), diques y lavas almohadilladas. Luego el sendero continúa camino hacia el Roque Idafe, un peñón con forma de cuchillo donde dicen que los Benahoaritas  (o ahuaritas), aborígenes de la isla, adoraban al dios Abora. El lugar se conoce como «El Reventón». 
Luego continúa en dirección a Dos Aguas por el cauce del Barranco del Almendro. Un desvío sin señalizar lleva hacia la Cascada de los Dos Colores, pero al no haber llovido apenas el agua que corría era mínima, no pudiéndose apreciar su característico efecto cromático. No es un monumento natural ni se construyó como reclamo turístico. En los 60′, se levantó una pared para contener el agua de la Caldera. La abundancia de hierro en esta tierra básicamente ha coloreado la pared, combinándose con el musgo y la tierra negra volcánica.
De vuelta, se recupera el sendero y hay que descender en varias ocasiones al cauce (desdibujado) lleno de cantos que lo hace en ocasiones dificultoso de caminar ya que varias partes están invadidas por desprendimientos, alcanzando finalmente el aparcamiento del Barranco de las Angustias, tras 6kms. de recorrido, después de 5h. total de recorrido.
Este barranco es uno de los paisajes más sobresaliente de la isla por su espectacularidad. Las aguas que descienden de la Caldera de Taburiente se unen en Dos Aguas y forman el cauce del barranco que desemboca en las playas de TazacorteLindero de varios municipios, las vistas ofrecen paisajes vivos y cambiantes, lleno de vegetación rupícola, destacando por lo abrupto de su terreno, que se recortan vertiginosamente en rocosas y escarpadas paredes. Los Cedros y los Pinos completan las tonalidades de la zona.
La noche la hice nuevamente en el barranco pero esta vez comenzaba a descender la temperatura pues se preveía un rápido cambio del tiempo. A peor.
Por la mañana los taxistas aconsejaban a los senderistas que por haberse declarado riesgo alto por aproximación de lluvias  posiblemente podrían haber serias dificultades en varios lugares del recorrido. Muchos de ellos desistieron de su plan de caminarlo y se marcharon de allí.
Visto y oído lo que podría suceder a lo largo del día, aproveché para salir del lugar y dirigirme a desayunar al puerto de Tazacorte, una pequeña urbe, antiguo refugio de pescadores, enclavada bajo los gigantes acantilados que lo rodeancon un paseo marítimo, restaurantes y cafeterías a pie de playa, rodeada de apartamentos vacacionales, y situada en la desembocadura que une el barranco de las Angustias con el barranco de Tenisca.
Descender por la carretera es observar extensísimas plantaciones de plataneras, un profundo verde que contrasta con el azul del mar. Varios miradores estratégicamente situados dan la posibilidad de disfrutarlo con calma.
El “Puerto” es muy popular entre los locales para pasear por la noche o los fines de semana. Lugar perfecto para disfrutar de un ambiente relajado en alguna de sus terrazas junto al mar, aunque su atractivo principal es su playa de arena negra protegida por dos muelles.
Durante los raros aguaceros invernales, el lecho seco del desfiladero durante todo el año se convierte en un torrente furioso. Estas inundaciones repentinas de corta duración hacen que las aguas de la costa se vuelvan marrones durante unos días, y los fines de semana la gente acude en masa para contemplar las fuerzas de la naturaleza en acción. La lluvia es una gran noticia aquí, evidentemente. 
El puerto nuevo, inaugurado en el 2000 es utilizado por embarcaciones pesqueras comerciales y numerosas embarcaciones de recreo, y también actúa como base para empresas que ofrecen viajes de observación de ballenas y delfines.
Dicen que Tazacorte tiene más horas de sol al año que cualquier otro lugar de Europa (3.000 horas al año). Los plátanos prosperan en un clima cálido y soleado y Tazacorte es simplemente la capital bananera de la isla. Hay plantaciones de plátanos por todos lados, incluso hay un Museo del Plátano, donde la historia, la economía y las características botánicas del cultivo se presentan en detalle.
En su costa inició la conquista de la isla Alonso Fernández de Lugo, el 9 de septiembre de 1492, desembarcando a 900 soldados y allí, entre su playa y su villa, se vivieron con un latir especial todas las fases de la historia de Canarias.
Poco tiempo después, se fundó la iglesia más antigua de la isla en la ciudad principal de Tazacorte. Los ricos propietarios flamencos de lo que inicialmente fueron haciendas de caña de azúcar construyeron sus extensas fincas en esta parte de la isla, varias de las cuales aún permanecen.
El cultivo en su día de la caña de azúcar, que luego sustituyó el plátano, y el espíritu pescador de un pueblo que siempre ha tenido presente el mar, han forjado el carácter de un lugar muy diferente.
De vuelta a la carretera me detuve en su pequeña ciudad que es asombrosamente bonita. Desde su avenida se observa que la gran mayoría de sus terrenos están ocupados por plantaciones de plataneras y villas de los antiguos terratenientes a un lado y coloridos edificios al otro. Puede que no todas sean obras maestras de la arquitectura, pero su efecto combinado es sorprendente, con intrincadas calles y casas tradicionales, y entre sus plazas y sus calles se mezcla el recuerdo de la grandiosidad de algunas épocas, con la dureza de la vida campesina. Aquí, entre los colores de sus casas, de sus fincas y de sus atardeceres yace un pedacito de la historia de este rincón del Atlántico
Las propiedades del casco histórico se encuentran en una escala notablemente diferente. Fueron diseñados para ser una ostentación de la riqueza de sus propietarios, después de todo. Uno de ellos, el hotel Hacienda de Abajo fue reconvertido recientemente en un hotel de lujo y se convirtió en el primer Hotel Emblemático de Canarias (para obtener esta distinción es necesario adecuar un edificio histórico y enriquecerlo con elementos culturales o artísticos significativos en su interior). Muy cerca se encuentran algunas de las mansiones de los s.XVI y XVII más impresionantes de La Palma.