24/11/20

Bajar al Sur

Continúo circulando y esta vez para dirigirme al Sur de la Isla. Desde Vallehermoso he querido completar el rodeo al Parque Nacional de Garajonay por la parte baja de la zona N., siguiendo la carretera GM-1 hacia Agulo, pasando por Tamargada, Las RosasHermigua, subir hacia Los Roques (por la CV-14), el Cruce de Pajaritos y descender hacia Alajeró por la GM-3 (o carretera del S.), pasando luego por la ermita de Nuestra Señora del Buen Paso, situada en un pequeño promontorio. En su interior se encuentra su imagen a la que tradicionalmente le acompaña una de las fiestas más populares de La Gomera, la tradicional Bajada en procesión de la Virgen de El Paso (14 de septiembre), con asistentes llegados de todos los rincones de la Isla.
Haciendo luego una breve parada en uno de los monumentos más característicos de La Gomera, el enorme Drago de Agalán, un histórico ejemplar que se encuentra en una de las laderas del Barranco de Tajonaje, muy cerca del Caserío de Imada, uno de los núcleos rurales donde mejor se aprecia la arquitectura tradicional de la isla.
Se accede tanto descendiendo por un sendero escalonado elaborado en piedras (dispone de un pequeño parquin) o por un camino vecinal de tierra cerca de la estación de guaguas de Alajeró.  
Aunque el tramo de tierra parece que termina en una zona privada de viviendas se puede continuar por una pista algo más estrecha hasta llegar al sendero escalonado, que hay que tomar a la izquierda en descenso. A pocos metros se alcanza el primer mirador en el que se advierte en la lejanía éste árbol de majestuoso porte. El trayecto se debe recorrer con paciencia pues se observa una generosa muestra de ágaves, palmeras y tuneras, e imágenes paisajísticas muy fotogénicas. Tras veinte minutos de descenso, en un último recodo del camino, aparece el segundo mirador y la figura del Drago de Agalán, con sus más de 400 años de vida. Con el fin de proteger el ejemplar y asegurar su mantenimiento, su perímetro está vallado. Aun así, el mirador proporciona diferentes ángulos desde donde contemplarlo como se merece, con calma.
Los dragos son la única especie del planeta con savia de color rojo. De hecho, desde hace cientos de años, la conocida como «sangre de drago» ha sido utilizada, entre otros usos, para barnizar violines Stradivarius. Para averiguar la edad de los dragos, como su tronco no presenta anillos, se deben contar sus ramificaciones teniendo en cuenta que un drago florece una vez cada quince años y que, tras cada floración, nace una ramificación.
Luego, otra corta parada en Alajeró, tierra de llanuras, parcelas muy bien cultivadas, pastoreo y cereal, para visitar su hermoso palmeral, su plaza junto a la Iglesia de El Salvador, uno de los mejores ejemplos de arquitectura clasicista de la isla. Fundada en el s.XVI, se amplía con su bella portada entre pilastras adosadas en el s.XVII, y sufre importantes reformas en su interior en el s.XIX. Destaca un Crucificado del s.XVI así como la imagen de su titular, el Cristo Salvador, de mediado del s.XVIII, una de las esculturas más antiguas de la Isla. Y finalmente tomar algo en el bar de la plaza observando detenidamente el entorno rodeado de casas envueltas en verdes espesuras y altas palmeras.
Una vez en carretera, ésta en zigzagueante descenso llega hasta el aeropuerto, lo rodea y luego de 10min. se entra en Playa Santiago, un pueblito de pescadores que ha ido creciendo durante las últimas décadas e incorporando nuevas infraestructura turísticas, como un gran complejo hostelero o el único campo de golf que hay en la isla, el Tecina Golf. También cuenta con el puerto local, que ha sido mejorado y en la actualidad es tanto de uso pesquero como deportivo.
Su playa de arenade 1Km. de longitud, es una de las más grandes de toda la isla, compuesta de grava y callaos y junto a ella un cuidado paseo marítimo con gran variedad de restaurantes y tiendas. El centro de este asentamiento portuario es la animada Plaza del Carmen, lugar de encuentro de los vecinos.
Se encuentra en la parte de la isla con un clima excepcional donde se puede disfrutar de sus playas (SantiagoTapahugadel Medio y Chinguarime) y del buceo en la costa S., donde sus fondos son más claros, y los vientos y las corrientes no le afecta tanto. Al menos estos días. En la meseta colindante han construido villas vacacionales con excelentes vistas, y más al E., las casas del idílico distrito de Laguna se levantan en las laderas junto a plantaciones de plátanos. 
El antiguo asentamiento de Tecina se extiende por encima del pueblo, a lo largo de la cresta de la Lomada de Tecina, junto a un hotel de lujo al borde del acantilado, el Pueblo (turístico) de Don Thomas y un campo de golf alrededor de un paisaje árido, construido por la familia Olsen. Este armador escandinavo compró los derechos de tierra y agua a finales del s.XX gracias a su destreza empresarial. Comenzando con el cultivo del tomate, plátanos y pepinos, luego centró su atención en el procesamiento de pescado (en este pueblo) y luego en el turismo, los transbordadores y los hoteles de lujo, incluido este campo de golf.
El principal encanto de esta zona costera es su fondo marino lleno de cuevas y una gran riqueza marina. Bucear por sus cristalinas aguas es toda una experiencia submarina. La única empresa que realiza buceo en esta parte de la costa (Splashgomera) se encuentra en el hotel Jardín TecinaBryan y un hijo se encargan de llevar a grupos reducidos (max. 4) en su pequeña embarcación de goma por la costa Sur.
Su fondo marino está formado por rocas de origen volcánico, muchas cubiertas de algas  y  desde merosmorenasroncadoresfulaspeces trompeta, globos... a vida mayor como angelotes.
Para mí lo mejor ha sido el lugar de inmersión en sí, su naturaleza, el ver cómo se pierde la vista mirando hacia arriba o hacia abajo y saber que en dicho punto de buceo somos unos pocos a la vez. Las dos inmersiones que hice ese día fueron a La Pared y al Roque del Herrero, haciendo una breve parada en el muelle para cambiar las botellas y recuperar energía.
Siguiendo la carretera GM-3 que sube hacia el N. para cruzarse con la GM-2 que se dirige hacia San Sebastián. A mitad se encuentra el cruce de Las Toscas-Lo del Gato-Benchijigua, este último un pueblo vacío de habitantes, casi fantasma, bajo el Roque de Agando, en definitiva un lugar lleno de encanto. Por tal motivo quise visitarlo y quedarme a pasar la noche entre sus pinos y las cuevas del montículo sobre su Ermita de San Juan.
Un serpenteante camino de tierra al borde del barranco baja hacia el interior del mismo donde se encuentran unas pocas casas que han sido arregladas para recibir turistas. El resto, en decepcionante abandono, da muchísima nostalgia de lo que fue un pueblo muy trabajador. Pero nada más aparcar el vehículo, atardeciendo, mientras me preparaba para pasear, comenzaron las nubes a descender desde el pinar y luego la intermitente lluvia y cambios de vientos hizo que tuviera que abandonar, muy a pesar mío, el intento y el lugar, evidentemente.
Me dirigí a San Sebastián donde mejor tiempo hacía, hacer noche allí y durante la mañana del siguiente día aprovechar para visitar la reserva Natural Especial de Puntallana, a través de una carretera que bordea un risco de gran altura hasta llegar a una lengua de tierra que alberga a la Ermita de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de la isla, sobre una pequeña plataforma de aproximadamente 2,5km², una duna fósil (de interés paleontológico y arqueológico) integrada por fragmentos de restos de organismos marinos con poca presencia de arena volcánica, formada por los vientos. 
Han aparecido restos fósiles del lagarto gigante, en ocasiones superiores a 1mt., de moluscos como caracoles terrestres, bivalvos marinos y micro-moluscos, y una vegetación halófila, habituada a la cercanía del mar. Incluye los acantilados y el barranco de Aluce, donde la vegetación dominante es rupícola, aquella que aparece en zonas rocosas de escaso suelo, y un fauna compuesta por mamíferos, reptiles y aves limícolas.
En el interior del templo, en un bello retablo, se encuentra la pequeña imagen de madera de esta Virgen llamada popularmente "La Morenita de Puntallana", de unos 25cms. de altura.
A medio día dediqué el tiempo a visitar la parte cultural que me quedaba por ver ya que el día que llegué a la isla se encontraba todo cerrado, como el Museo Arqueológico (2€) que se encuentra ubicado en la Casa de los Echeverría, familia destacada como regidores y militares de la isla en el s.XVIII. Introduce al visitante en la cultura de los antiguos gomeros. La información sintetizada en las salas es el resultado de las investigaciones arqueológicas y del estudio de los textos de la Conquista. En el museo se muestra cómo los primeros pobladores se instalaron en la isla, su modo de vida y cómo utilizaban los recursos naturales para vivir; sus asentamientos, las características de su organización social, su cultura, política y el mundo de sus creencias. El Museo expone objetos arqueológicos de gran valor así como reproducciones, recreaciones de yacimientos, fotografías y una amplia gama de información dispuesta para el visitante.
También pasé por la que dicen fue la casa que el colonizador Cristóbal Colón utilizó para quedarse unos días antes de partir a lo que ellos creían ser las Indias. La ubicación de la casa de Colon debió coincidir en su momento con los límites del pueblo, manteniendo hasta hoy los elementos constructivos iniciales en toda su sencillez. Destaca de entre el conjunto de casas que posee la Villa, pertenecientes al s.XVII, por el tratamiento más rústico no sólo en la elaboración de sus piezas sino también en la distribución espacial. La edificación se alzaba sobre un diminuto solar, en base a una planta en L clausurada y una altura de dos pisos. La vivienda, propiedad desde el
 s.XIX de la familia de Castro, fue alquilada en la segunda década de la presente centuria para servir como sede de la escuela de Artes y Oficio de La Gomera. En 1962, cerrada ya la escuela y en manos de la familia Fernández que la había recibido por herencia, el ayuntamiento de San Sebastián manifestó su propósito de adquirir el inmueble. En 1979 se lleva a cabo una nueva restauración que toma como base la casa del s.XVII.
El patrimonio de la isla de La Gomera cuenta con un notable conjunto de bienes artísticos y arquitectónicos poco conocidos. Desde la conquista de la isla, en el s.XV, hasta las más actuales corrientes arquitectónicas, la isla ha atesorado un heterogéneo patrimonio a lo largo de los siglos que la ha configurado como un espacio que merece la pena ser conocido y divulgado. La dispersión de sus caseríos, unido a su orografía, ha hecho de La Gomera un lugar único para el desarrollo de la arquitectura tradicional y de las ermitas, verdaderos museos de arte vivos que han pervivido a lo largo de la historia.
Pues esto ha sido todo lo que he podido recorrer en La Gomera condicionado por la mala climatología que estas cuatro semanas me ha impedido realizar mis planes previstos.
El siguiente destino, La Palma, la "isla Bonita".

21/11/20

Siguiendo el Oeste

Concluida las caminatas por el Parque me dirigí hacia Alojera, al O. de la isla, para pasar unas horas en su peculiar playa.
Una parada previa en Chorros de Espina, para visitar su famosa y venerada fuente de siete chorros, situados a unos pocos cientos de metros del caserío de Espina, a través de una pista con un suave descenso por el interior de un bosque de laurisilva. En pocos minutos se llega a la ermita de San Isidro Labrador y una escalera de piedra que pasa por varios merenderos de mesas y sillas llega hasta la pileta de los siete Chorros
Lo forman siete caños de madera, aunque algunos mayores recuerdan que antiguamente sólo había tres. La tradición popular ha llegado a considerar que su agua tiene propiedades curativas y que para beneficiarse de los poderes del agua, se debe beber de izquierda a derecha. Los hombres de los chorros impares y las mujeres, de los pares. Sólo así se podrá acceder a sus propiedades, así como a la fortuna y el amor que manan de los conductos por los que se canaliza el agua. Otra tradición asegura que los dos primeros chorros de agua corresponden a la salud, los que le siguen al amor y otros dos a la fortuna. Pero, si se es mujer y quiere quedarse embarazada ha de beber solo del séptimo, de aquel que bebían las antiguas brujas de La Gomera. Otro misterio en la isla servido gracias a la conservación de las tradiciones y leyendas populares. 
También cuenta la leyenda que “si bebes de los 7 caños, te casas en 1 año”. Amor, Salud y Fortuna concentrados en las aguas de los Chorros de Espina. Otra historia cuenta que las señoras de Vallehermoso enviaban a sus criadas a coger agua de este milagroso manantial. Para evitar cualquier engaño, pedían que trajeran una hoja del único aderno de la isla situado en el lugar. Prueba inequívoca de que el agua verdaderamente fue tomada de la fuente de Espina.
La carretera secundaria CV-16 (o camino vecinal) baja serpenteante hacia la costa, pasando por una gran cantidad de palmeras canarias, muy utilizadas en esta zona para la extracción de su rica savia para la producción de la miel de palma que es conocido Alojera. Atravesando el pequeño caserío se llega a una cala con un pequeño muelle desde el que se puede saltar al mar sin riesgo. Desafortunadamente la avenida de la playa se encontraba en obras y el poblado, por tratarse de un día entre-semana, prácticamente "despoblado". El tiempo tampoco acompañaba mucho. Viento, marea alta, olas grandes y la pequeña piscina que han acondicionado al lado de su muellito invitaba solamente a una corta estancia.
De vuelta a la carretera para bajar a Valle Gran Rey (por la GM-1) y tras pasar un primer túnel se encuentra el Mirador de Palmarejo, obra originaria del artista César Manrique, una edificación camuflada entre las rocas circundantes, que congrega elementos canarios y modernos, con jardines que exhiben numerosas plantas autóctonas del Valle, como la palmera canaria de las que se obtiene la miel de palma. Pero lamentablemente se encontraba cerrado. 
En sus diferentes miradores adosados se observa desde esas alturas, distribuidos por todo el barranco del Valle Gran Rey, algunas de las estampas más pintorescas a vista de pájaro del O. de la isla: desde la parte alta, más conocida por Guadá, paredes verticales de roca, uno de los palmerales más frondosos de la isla, laderas aterrazadas, bancales de piedras y plantaciones diversas hasta que la vista se topa con la costa.
Luego, la carretera continúa y atraviesa otro túnel que se sale a otra admirable visión: en línea descendente y salpicado por verdes palmerales, una amalgama de barrios de casitas blancas que contrastan con el verdor de sus parajes.
Sin duda alguna otro atractivo del municipio son sus playas, las mejores de la isla y donde la finísima arena negra se mezcla con el azul de sus aguas. Cuenta con la playa de Vueltas, situada junto al puerto; el Charco del Conde, una pequeña bahía con forma de piscina natural al bajar la marea; la Playa y la Puntilla, situada en la zona más al poniente y de una extensión considerable, o la Playa del Inglés, uno de los rincones más impactantes de la isla, donde la arena negra y la bravura de sus aguas se equilibran ante la espectacular pared de los riscos de la Mérica  (250mts.) en un enclave natural caracterizado por la presencia de matorral xerófilo propio de las zonas bajas, balos y cerrillos.
Con una infraestructura de apartamentos y alojamientos vacacionales muy nutrida, todo tipo de servicios de ocio y tiempo libre, bastantes restaurantes de calidad, es un destino vacacional excelente.
Había venido hasta aquí para poder subir a una de las embarcaciones que traslada a los visitantes a observar Los Órganos, un “Monumento Natural” y “Espacio Natural Protegido” en un acantilado de origen volcánico con formas de enormes columnas parecidas a tubos de un órgano que la erosión marina dejó al descubierto, modelando un conjunto de prismas surgido como consecuencia del enfriamiento lento de los materiales eruptivos. Se encuentra situado a pocos kilómetros de Vallehermoso (desde este pueblo no lo realizan), pero nuevamente la mala suerte me vuelve a acompañar. 
Como los vientos del N.E. estos días son fuertes y hay bastante marejada, han dejado de navegar hasta que el tiempo cambie a mejor. Así que me quedo si visitar una de las atracciones más espectaculares de La Gomera.
Tampoco he podido hacer buceo porque los centros están cerrados, así que tendré que intentarlo en Playa Santiago.
La siguiente parada ha sido en Vallehermoso, el municipio de mayor superficie, que alberga, de N. a S., una gran diversidad de microclimas y paisajes, de reconocido prestigio por sus vinos, su repostería y su artesanía local. Su casco histórico se dibuja en torno a la plaza de La Constitución y a los barrios de Triana y Vegueta, inspirados en los barrios del mismo nombre de la capital grancanaria. Son casas tradicionales de paredes blancas y maderas nobles, emplazadas en sus principales calles. Sus habitantes han sabido aprovechar muy bien la escasez de suelo alzando su medio de vida incluso hasta en las laderas más empinadas, y colaborando con la formación de un paisaje tan espectacular como único. Además, y gracias a sus excepcionales condiciones climáticas, se han formado auténticos oasis de palmeras de donde extraen la tradicional Miel de Palma Gomera
Un paseo por los alrededores lleva hasta la Iglesia de San Juan Bautista, enclavada en medio del barrio antiguo que recuerda el cercano pasado del pueblo. De estilo Neogótico, fue comenzada en 1815 y concluida definitivamente en junio de 2010. Realmente el templo no es muy bonito por fuera pero lo que más llama la atención es el mimo con el que los feligreses lo cuidan y adornan. Es muy luminoso y realmente acogedor y como rareza singular presenta unas imágenes al mismo nivel del visitante y no en hornacinas o en retablos. 
Tras tomar algo en el bar y charlar con algunos vecinos al atardecer bajé a su playa de "callao" para hacer noche en su zona de aparcamiento junto al Parque Marítimo, un lugar recreativo espectacular, obra de Cesar Manrique, no terminado en vida (pero dejó los planos y lo realizaron póstumamente) y que también se encuentra cerrado por COVID.
Siguiendo una estrecha carretera se llega a El Castillo del Mar, un antiguo embarcadero de plátanos, más tarde convertido en sala de arte y exposiciones pero ahora se encuentra en un lamentable estado de abandono y cerrado desde hace años. Diversos derrumbes de los riscos por donde se accede han hecho el resto de su desgracia.
En ese castillo se solían realizar una gran variedad de actividades como exposiciones de todo tipo, actuaciones, conciertos, teatro, celebraciones de reuniones, bodas y todo tipo de fiestas. En su bar servían unas excelentes tapas típicas de la isla.
El parquin del Parque Marítimo es una zona tranquila y resguardada del viento que, aunque no hacía mucho, me permitió sacar mesa y silla para disfrutar de la estancia pues con la despejada noche que hizo se podía observar claramente un firmamento lleno de estrellas.

20/11/20

Paseando por el P.N. de Garajonay

Tras caminar por los alrededores del Alto del Garajonay (1.487mts.) y viendo que caía la tarde y no poder quedarme por la zona por estar estrictamente prohibido, me dirigí hacia Chipude, en la parte alta del municipio de Vallehermoso, uno de los lugares más auténticos de la isla, por sus paisajes imposibles, arregladas terrazas de cultivo, huertas hereditarias -donde verdean las vides de las que se saca un vino, principalmente blanco, con mucha personalidad- y ancestrales tradiciones que se muestran mayormente cada verano.
Una imprescindible parada antes en el mirador de la iglesia de San Francisco, en Igualero, con unas excepcionales vistas desde la cumbre hasta el mar, para observar una maravillosa puesta de sol sobre el Monumento natural La Fortaleza  alzado al otro lado del barranco de Erque, incluido en el Paisaje Protegido de Orone y, de fondo, las siluetas de La Palma y El Hierro recortadas sobre el horizonte. Ya de noche, elegí aparcar a cobijo de este monumento por razones ¿quizás mágicas?. 
La Fortaleza de Chipude es un macizo (o domo) volcánico de 400mts. de altura (su punto más alto se sitúa a 1.242mts. sobre el nivel del mar) resultado de la erosión diferencial que dejó al descubierto los materiales más duros de un antiguo volcán, de perfil característico: aspecto de gran altar (300mts. x 170mts. de amplitud) que los antiguos gomeros, aborígenes canarios de esta isla, llamaban Argodey. 
Lo tuvieron por un lugar de culto muy sagrado, elegido por su ubicación y características orográfica, simbolizando la proximidad al mundo espiritual o divino, pues se eleva, siendo un punto de encuentro entre el cielo y la tierra, lo que le otorga la categoría de "Centro del Mundo". Su más preciado tesoro son los restos arqueológicos que contiene, concentrados en los extremos N. y S., presentando un gran vacío en el resto de la  superficie. Las tipologías más abundantes y destacadas son los altares de sacrificio que evidencian un marcado carácter ceremonial en todo el conjunto. En varias excavaciones arqueológicas se han podido constatar la existencia de unos pocos abrigos pastoriles, relacionados con el uso de la zona como dehesa estacional, y de una serie de construcciones que se han identificado precisamente con actividades rituales.
Es Patrimonio Natural Protegido principalmente por sus valores geológicos y por su vegetación exclusiva, en especial por sus hábitats rupícolas en los que crecen siemprevivas y cabezones entre otros endemismos. También se localizan especies que normalmente tienen un porte de árbol y que aquí, de manera muy interesante, se convierten casi en “bonsáis” naturales, como son los acebuches y los brezos.
El pequeño caserío de Chipudesituado en las faldas de la Fortaleza, está compuesto por un conglomerado de viviendas tradicionales, terrazas de cultivo que escalan las laderas y verdes videsAquí prosperan las huertas que, a diferencia de otras partes de la geografía gomera, lo viejo aún es de uso contemporáneo. Destaca entre ellas la hacienda de los Ayala, uno de los pocos conjuntos hacendísticos conservados en la isla. 
Si la noche fue memorable, el amanecer no lo fue menos al ir lentamente mostrándose el sol por detrás de la alta vertiente, por la que descendí el día anterior, hasta que su anaranjada luz permitió mostrarme todo el panorama desde el lugar donde me había quedado a dormir. Nuevamente en el pueblo, tras desayunar en uno de los bares y charlar con algunos vecinos,  visité su iglesia parroquial de Nuestra Señora de La Candelariauna reconstrucción del s.XVII. En su interior se encuentra la patrona de Chipude, de gran devoción en la isla, una figura de 1,30mts. que porta en el brazo derecho al "divino Infante" y en el izquierdo un candela de plata, símbolo de su advocación. 
Seguidamente me dirigí a Laguna Grande, comienzo de muchas de las rutas del Parque Nacional de Garajonay. La carretera (CV-18) continúa a través del caserío El Cercado donde aún persisten algunos talleres que han pasado de equipar las cocinas de las casas del lugar a vender souvenirs cualificados: la alfarería tradicional de verdad. Nada de imposturas o sucedáneos. Aún alisan con una pequeña piedra la superficie de la cerámica elaborando unos enormes y característicos platos de barro negro como loza fina, trabajos artesanos que se remontan muchos siglos atrás. Me comentan que la falta de turismo se nota y que el negocio está prácticamente parado. Sólo pasan visitantes bastante jóvenes interesados en caminar los senderos de la cumbre y que no gastan dinero en recuerdos. Ya no hay esas guaguas repletas que paraban para comprar y consumir en el lugar.
Nuevamente en el interior del Parque la carretera vuelve a introducirse en el gran verdegal, oscureciéndose por momentos ya que apenas la irradiación del sol lo puede atravesar. Hay que encender las luces de cruce para “dejarse ver” de otros vehículos, pocos, que también lo cruzan. La siguiente incursión la realicé en el sendero del Raso de la Bruma – Risquillo del Corgo (Senderos n.º 10 y n.º 12), un camino circular que recorre un ecosistema de fayal-brezal y laurisilva, perfecto para captar la magia del bosque húmedo de La Gomera debido a la diversidad de las formaciones vegetales, por la abundancia de árboles viejos de gran tamaño y, en general, por su tupida masa forestal. Con poco desnivel, en su aprox. 1.200mts. de recorrido acompaña prácticamente en toda la ruta el juego de luces y sombras del bosque. Los árboles se retuercen en busca de la luz pues los rayos atraviesan tímidamente las copas de un monte compuesto por una veintena de especies diferentes . Presentes también están el naranjero salvaje gomero y el til y la abundancia de musgos colgantes en los troncos de los árboles así como una riqueza de helechos, entre ellos la píjara, el penco de estrella y la bechosina. Otras especies bajas tapizan el suelo lo cual indica la elevada humedad del lugar. Este día no hubo nubes bajas por lo que no me envolvió el manto de bruma tan característico de esta zona que produce esa sensación del interior de un "bosque encantado".
El Sendero n.º 12 lleva al mirador de Risquillos de Corgo, donde se puede observar una parte de la vertiente N. de la isla, con Vallehermoso allá abajo. Desde aquí se evidencia perfectamente la importancia de la influencia de los vientos Alisios
La salud del bosque de Laurisilvacuyas hojas recuerdan al laurel -de ahí su nombre-, y su aporte de agua resultan fundamentales para esta subsistencia. El Bosque de Laurisilva del Garajonay concentra la mitad de la extensión arbórea madura de este tipo de vegetación en todo el archipiélago, en unas condiciones óptimas de conservación. El Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Nacional de Garajonay establece de manera detallada la normativa de aplicación en el interior del parque, así que hay que seguirlo correctamente para no tener problemas con los guarda-bosques. 
A medio día me dirigí hacia el área recreativa de Laguna Grande, un entorno tranquilo rodeado de naturaleza y vegetación para realizar otros pequeños recorridos aprovechando que con mi vehículo me puedo mover con facilidad entre distintas localizaciones interesantes.
Si los bosques cercanos al Alto de Garajonay son de un verde intenso, oscuro a veces, situado en el centro de esos bosques húmedos existe un calvero, extenso y circular, conocido como La Laguna Grande, pero cuando se entra en esta zona se percibe que allí sucede o ha sucedido algo fuera de lo habitual, ni siquiera ignorando los rumores que circulan entre la gente del lugar, para sentir insólitas palpitaciones. Incluso cuando se es consciente de que eso es un sentimiento absurdo, una conmoción fuera de lugar en el s.XXI pues, desde tiempos inmemoriales, se ha venido hablando sobre las cosas extrañas que suceden en estos parajes. Esas habladurías se conocen como “la leyenda de La Laguna Grande” y aún hay personas adultas que “se erizan” cuando vuelven a escuchar alguna de las historias que se narran en esta isla.
En su zona recreativa hay un bar-restaurante donde se puede echar unas cervezas fresquitas o degustar comida típica canaria y carnes a la parrilla. Desde Laguna Grande realicé tres senderos muy interesantes (nº 3, nº 6 y nº 14).
El Sendero nº 3 es una cómoda y corta ruta circular, uno de los de mayor concurrencia de visitantes debido a su corto y sencillo recorrido, dotada de paneles interpretativos que explican algunos de los valores que se encuentran en él. Atraviesa un tipo de bosque fayal-brezal, característico de la vertiente S. del Parque más seca, así como retazos de brezal de cumbre y suelo cubierto de musgo. Ahora no, pero entre abril-mayo preciosos tapices de flores alegran el recorrido (alfombra de flores de color morado debido a la floración del patacuervo o geranio canario). Tras pasar bajo la Fortaleza de Cherelepi, se alcanza un pequeño mirador desde el cual se puede contemplar este domo volcánico cubierto de vegetación, regresando nuevamente a Laguna Grande
El Sendero nº 6más largo, parte también del aparcamiento del área recreativa, donde se encuentran algunos arbustos propios de zonas clareadas del monteverde tales como magarzas y codesos de gran tamaño, bosques de fayal-brezal en el que hayas (o faya) y brezos son característicos. Estos últimos alcanzan un desarrollo espectacular, con troncos muy gruesos y alturas superiores a 10mts.. Laureles, viñátigos y sanguinos son otras de las especies de árboles que pueden verse en este recorrido. También aparecen zonas de recuperación. 
Esta ruta se puede ampliar utilizando parte del Sendero nº 14 aún más largo o, incluso, subir hasta el Alto del Garajonay con el Sendero nº 17 y regresar al punto de partida en Laguna Grande. Todos están bien marcados, definidos y perfectamente señalizados permitiendo un mejor conocimiento y disfrute de esta auténtica joya natural.
Cayendo la tarde, muy despejada, me dirigí hacia Arure una aldea al O. de la isla con un pequeño pero hermoso casco antiguo con su iglesia y casa de la cultura, situado en la parte superior del barranco de Valle Gran Rey para ver la puesta de sol desde el Mirador de la Ermita del Santouna infraestructura de indudable belleza y sorprendente arquitectura capaz de mimetizarse de forma espectacular con el entorno. Se trata de una construcción casi suspendida sobre los riscos del barranco de Taguluche, dentro del Monumento Natural del Lomo del Carretón, que domina la amplia cuenca y con pasarelas que lleva hasta esta minúscula ermita de piedra y madera enclavada en la roca. Sin duda alguna se disfruta de unas vistas impresionante de la profunda depresión, un extenso desfiladero, en medio del cual se encuentra el pueblo homónimo. Este paisaje volcánico domina todo el espacio en contraste con el verde jaspeado de los palmerales diseminados por el barranco y el azul del mar. Un oasis de verdor entre áridas paredes. 
Cené en el restaurante El Jape, en la carretera general, cuyos propietarios me permitieron dejar mi vehículo en su aparcamiento para pasar la noche. Por la mañana, tras desayunar allí mismo, volví a retomar las rutas por el interior del Parque Nacional de Garajonay, que debe su nombre a la leyenda de los amantes Gara, princesa gomera y Jonay de Tenerife quienes ante la desaprobación de su amor por sus familiares, decidieron clavarse una lanza de madera y tirarse desde el pico más alto de la isla.
La siguiente visita sería al pequeño caserío de El Cedro, donde se encuentra el Camping La Vista, otra zona recreativa apta para quedarse de acampada o “aparcado” porque se encuentra fuera del Parque Nacional. Allí también hice noche. 
En un principio mi intención era comenzar en Reventón Oscuro (Sendero nº 8) pero aprovechando que la pista que llega hasta el caserío de El Cedro está bien empedrada y es ancha para que circulen vehículos, evité los 3Kms. de bajada y fui directamente con mi furgón. Desde el camping se puede realizar varios senderos cortos (nº 11, nº 15, nº 2) o muy largos (nº 18).
El Sendero nº 8 lleva desde el aparcamiento de Reventón Oscuro, en un desnivel medio de 551mts., combinando senderos acondicionados y pista forestal, atraviesa el área recreativa, un arroyo, continúa bajo el restaurante La Vista situado sobre una loma y serpentea en bajada junto al espectacular Chorro del Cedro, pero como no ha llovido nada ese pequeño reguero no ha sido suficiente para sorprenderme por su afamada característica como  "el salto natural de agua más alto de la isla" (150mts.) que todo el año alimenta las presas del valle agrícola de Hermigua. Luego el sendero continúa hasta Hermigua (nº 11).
El tramo del Sendero nº 2 lleva desde el caserío hasta la Ermita de Lourdes entre laurisilva por el fondo del barranco. Además de sus valores botánicos y etnográficos, tiene la particularidad de resguardar una ermita con una singular historia, construida en 1935 por una institutriz inglesa que trabajó para una rica familia. Su celebración, el último domingo de agosto, es la más importante de la isla. En 1984 la romería se convirtió en procesión y almuerzo popular. Llama la atención un enorme árbol, entre la ermita y el puente donde pasa lo que ahora es un riachuelo, al que le han puesto unos trozos de madera que hacen de fuente constante de agua. Busqué por dónde podría estar la conexión, pero no la encontré.
El Sendero nº 11 y el Sendero nº 15 lleva en diferentes recorridos desde la meseta de Hermigua a El Cedro.
El Sendero 18 sale desde Pajarito, pasa por el mirador de Tajaqué llega a El Cedro y regresa a Pajaritos (12,7Kms.). Éste es muy interesante porque atraviesa un hermoso valle que capta las nubes arrastradas por los vientos alisios, con un elevado grado de humedad que hace aumentar la frondosidad de la zona, con conjuntos vegetales como el brezal de crestería, el fayal y la laurisilva, destacando la gran variedad de árboles endémicos como el viñátigo, el laurel y el til (o tilo).
Pues esta ha sido mi corta incursión por los bosques del centro de la isla y el haber recorrido parte de esta selva verde ha sido una magnífica forma de entender la historia insular y el esfuerzo de la población por adaptarse a un medio muy abrupto que ha tardado nada menos que 20 millones de años en formarse. Para proteger este ecosistema, en 1981 fue creado el Parque Nacional de Garajonay que, posteriormente, en 1986 fue declarado Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO, máximo reconocimiento que puede alcanzar un espacio natural protegido. Cuenta con una amplia red de equipamientos y servicios, miradores y áreas recreativas.
Casi todos los senderos atraviesan tupidas selvas conformada por diferentes especies vegetales, envuelta frecuentemente por un mar de nubes que confiere al bosque un aspecto mágico. Estas nieblas, cuya carga de humedad es interceptada por el propio bosque como si se tratara de una lluvia horizontal son esenciales para su propia supervivencia en un territorio insular dominado por la aridez. Este bosque, siempre verde, recibe el nombre de laurisilva, que significa selva de laureles, ya que la mayor parte de especies arbóreas que la componen presentan hojas similares a las del laurel, y cuya existencia está ligada una elevada humedad y temperaturas suaves con escasas oscilaciones durante el año. Este bosque de laurisilva canaria, ocupa una extensión de unas 4.000Ha.. lo que supone cerca de un 11% de la superficie total de la isla. Es sin duda alguna un conjunto de los bosques subtropicales que ocupaban buena parte de Europa y norte de África hace varios millones de años, por lo que “Garajonay” puede considerarse como un auténtico fósil viviente. Destaca también la abundancia de musgos y líquenes recubriendo los troncos de los árboles, así como la cobertura de helechos, indicadores de la elevada humedad ambiental, incluso algunos riachuelos que conforman la red de corrientes permanentes de agua mejor conservada de Canarias. Sus Valores Culturales destacados son: bosques maduros de laurisilva, diversidad de tipos de formaciones vegetales, buen estado de conservación con abundantes arboles viejos de gran tamaño, elevadísimo número de especies endémicas de flora y de fauna o espectaculares monumentos geológicos, como los Roques.
Se aprecian otras formaciones vegetales donde viven unas 2000 especies de flora, destacando el elevado número de ejemplares endémicos de la Isla y de Canarias.
Entre los diferentes tipos de bosques que son fácil de apreciar están el fayal-brezal seco, en aquellas zonas donde la humedad es menor formado por el mocán, el palo blanco, el barbusano, el brezo y la faya, entre otras especies arbóreas. En los valles más húmedos orientados hacia el N. se encuentra la laurisilva de valle, donde la vegetación está formada principalmente por enormes viñátigos y tiles, que pueden alcanzar los 35mts. de altura. En las laderas húmedas se encuentra la laurisilva de ladera, formada básicamente por loro, faya, y aceviño. En las cumbres, donde las incidencias de las nieblas es mayor aparecen los enigmáticos brezales de cumbre y en la vertiente S. domina el fayal-brezal.
El interior del Parque alberga una rica y diversa fauna formada por invertebrados, vertebrados, anfibios, reptiles y aves, muchos de ellos endémicos. Se han descrito 38 especies de las cuales 28 son nidificantes. De entre las más representativas de este bosque húmedo están la paloma rabiche, la paloma turqué, el gavilán, el reyezuelo sencillo, el pinzón vulgar y la gallinuela. Las islas, por su carácter oceánico, han estado aisladas durante millones de años propiciando así la ausencia de grandes vertebrados y depredadores salvo aquellos introducidos por el hombre como el conejo, el muflón o el gato. El gato cimarrón es un mamífero asilvestrado de hábitos nocturnos que se ha convertido en el mayor depredador en las islas, genera un gran impacto en las poblaciones de aves y reptiles endémicos.

15/11/20

Empezando La Gomera

El ferri de la Cía. Armas tarda una hora en realizar el trayecto desde el Muelle de Los Cristianos hasta el de San Sebastián de la Gomera, la capital. 
Al ser sábado, todas las oficinas administrativas están cerradas, incluyendo la de Información Turística, museos y lugares de interés, así que dediqué el día a pasear entre sus calles, las más antiguas, para tener de primera mano una idea de cómo se desarrolló la vida hace varios cientos de años entre colonialistas y gomeros y que, desde el paso de Cristóbal Colón (como último lugar de partida hacia el encuentro de una tierra ya habitada, y que más tarde llamarían América), comenzaron a venir hasta aquí a asentarse y hacer dinero con el sudor y las vidas de los primeros habitantes de la isla, y más tarde al regresar de la migración hacia esas lejanas tierras americanas donde también explotaron, mataron y destruyeron la cultura local como era preceptivo en aquella época. Aquí invirtieron sus, en muchos casos, “ganancias de sangre”, instalándose definitivamente y realizando prósperos negocios con la metrópolis española.
Viendo que va a hacer muy buen tiempo estos días he decidido dirigirme al Parque Nacional Garajonay, un extraordinario Parque que destaca por ser el principal exponente de la laurisilva canaria (ecosistema de la Era Terciaria que desapareció del continente europeo y norte de África como consecuencia de los cambios climáticos ocurridos en el Cuaternario), para realizar una serie de senderos que me han parecido apropiado y poco extenuantes ya que tengo vehículo, me puedo mover con soltura entre sus puntos más interesantes y pernoctar por sus alrededores.
Comencé circulando por la carretera GM1 que se dirige desde San Sebastián hacia Hermigua atravesando una serie de paisajes de riscos, pronunciados barrancos y desniveles aterrazados, muy escalonados, realizados como consecuencia de la falta de terrenos llanos para cultivar, íntimamente ligado al periodo de alta densidad demográfica que obligaba a poner en producción nuevos terrazgo. Varios Miradores convenientemente situados facilita la excepcional visión de los mismos.
Mientras la carretera desciende a través del Parque Natural de Mahona hacia Hermigua, llegando luego a la costa, se entra primeramente por el Valle Alto (o barrio de San Pedro), un precioso entorno rodeado de casas de arquitectura tradicional canaria conservadas desde el s.XVIII, y donde se encuentra la iglesia de Santo Domingo y a su lado una edificación de dos plantas que corresponde a las celdas, refectorio y claustro del convento. Actualmente son viviendas particulares, pero en su momento fueron la parte menos visible de la vida conventual. Es uno de los mejores ejemplos de edificación religiosa en la isla con interesantes piezas artísticas en su interior. Cerca, el conjunto el Museo del Gofio (que no visité, por lógico conocimiento) y el Museo Etnográfico (se encontraba cerrado) donde se puede conocer de primera mano las tradiciones, costumbres y gastronomía de los habitantes de La Gomera en su pasado reciente.
En el núcleo urbano que llaman el Valle Bajo, aproveché para desayunar en uno de los tantos bares locales. Me contaba unos agricultores allí sentados que la economía de esta zona ha estado determinada por los cultivos de regadío -como ha sucedido en casi toda Canarias-  desde la caña de azúcar en el s.XVI hasta el plátano en la actualidad, pasando por la vid, la cochinilla y el tomate. Pero también por los cultivos de autoabastecimiento, como los  cereales, las leguminosas, las papas y los frutales, lo que ha dado lugar a uno de los paisajes agrarios más bellos de la isla, con los bancales escalando las laderas del estrecho valle.
Luego, un corto paseo por sus calles dominadas por la iglesia de Nuestra Señora de La Encarnación, una edificación fechada a finales del s.XIX que conserva en su interior una de las mejores imágenes dolorosas existentes en la isla, y algunas esculturas bastante interesantes. Conserva una Virgen de la Encarnación muy clasicista, con un rostro sereno acompañada de un ligero movimiento en su cuerpo y en las manos, presidiendo el nicho central del retablo de la capilla mayor. Para su realización se empleó madera, telas encoladas y policromadas que son las encargadas de imprimir la viveza que tiene la figura. 
Otra de las piezas es una figura de la Virgen de los Dolores de finales del s.XIX que destaca por la dulzura del rostro que mira al cielo y la magnífica factura de las manos y el tratamiento del cabello. Según dicen, es una de las mejores imágenes dolorosas existentes.
Tras preguntar cómo poder llegar hasta la Ermita de San Juan, situada en uno de los mejores emplazamientos de la villa -no está indicado su acceso-, me dirigí hasta La Montañeta, en el barrio de Las Cabezadas, circulando entre dispersos caseríos a través de una sinuosa carretera para llegar hasta una zona de parquin. Subiendo unos escalones se encuentra su plaza, que hace de mirador de 360º ofreciendo una de las mejores panorámica del valle de Hermigua. Al igual que el resto de ermitas de esta localidad, se trata de una modesta edificación religiosa acompañada de una pequeña plaza con bancos y jardineras integrados en sus muros, y bajo una gran pérgola en la que se cobijan una serie de terrazas con mesas, barbacoas, fregaderos y un horno de leña. Lugar ideal para encuentros familiares y amigos los fines de semana. Ahora un poco más solitario a causa del COVID.
La importancia de la situación de esta ermita viene determinada por la belleza paisajística que revela las importantes diferencias en el uso que se ha hecho de las distintas zonas del barranco: el valle se abre entre montañas hacia el noreste; en su falda, se asientan la mayor parte de los caseríos y sus huertas concentradas en el margen izquierdo por el que discurre la carretera, construida hacia la primera mitad de del s.XX. Ahí las parcelas están aterrazadas y, en buena parte, cultivadas. La vista se detiene en la fachada de la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación y la decenas de caseríos -muchos de ellos cuentan con alojamientos rurales, un servicio que hoy día se ha convertido en un pilar muy portante de su economía-. En cambio, la ladera de la derecha ha presentado más dificultades para el riego, así que, tradicionalmente, sólo se ha podido aprovechar para plantar cereales de secano, como cebada o trigo. Hacia el suroeste se observa parte del Macizo Central de La Gomera que alberga el mejor monteverde de Canarias, el P.N. de Garajonay, un bosque formado por una veintena de especies de árboles especialistas en captar la humedad de las nieblas.
Continuando carretera abajo, enclavado en un barranco que se pierde en la mirada, aparece la playa de Santa Catalina, un espacio privilegiado donde las extensiones verdes de las plataneras juegan con el azul del mar que rompe sobre el “callao”, terminando en el Pescante de Hermigua, uno de los lugares más pintorescos y reconocidos de la isla, donde aún recuerdan el pasado exportador del municipio los cuatro prismas de hormigón de una antigua estación de carga del embarcadero, testigos de excepción del comercio de plátanos de este municipio que durante mucho tiempo fue el más próspero de toda la isla de La Gomera. Debido al frecuente fuerte oleaje, los barcos no podían atracar así que tenían que ser cargados con una larga grúa. En su base se ha acondicionado una piscina natural pero las olas y la marea alta impedía en ese momento el baño seguro.
Luego en carretera, dirección Vallehermoso, curvas, empinadas laderas aterrazadas y muy escalonadas preparadas para el cultivo, profundos barrancos, llegué hasta Agulo, otra población situada más al N., enclavada entre una depresión natural. Bautizada como “el bombón de La Gomera”, se trata de un encantador pueblo cuidado con esmero, de calles empedradas y casitas de cuento bien remozadas y restauradas. Su casco histórico -uno de los mejores conservados de Canarias- queda elevado sobre una plataforma natural que sirve de balcón al mar. Un espacio único donde poder observar de manera nítida parte de Tenerife y su majestuoso volcán que estos días se perfila entre la extensa bruma que flota debido a los fuertes vientos que está soplando. Sorprende su hermosa iglesia de San Marcos, de cúpulas blancas, en contraste con el tono rojizo de las tejas de las casas. También formado por el pintoresco barrio de Lepe que llega hasta el mar, y su playa que se fusiona con la de Santa Catalina.
Si se mira hacia arriba, a lo más alto del risco, se descubre, casi colgado en el vacío, un peculiar Mirador transparente, que no iba a dejar de visitar más tarde, sobre todo que el día se encontraba completamente despejado.
La carretera sigue por el Norte hacia Las Rosas, y a pocos kilómetros se encuentra el Centro de Visitantes del Parque Nacional de Garajonay, en un lugar conocido como Juego de Bolas, (en La Palmita) y muy cerca de la entrada al Parque Nacional.
En el Centro de Visitantes se recaba oficialmente toda la información pertinente sobre qué manera se puede visitar el Parque Nacional. El único inconveniente es que está prohibido dormir en el interior del mismo. En sus tres salas se puede encontrar toda la información necesaria como folletos y rutas de senderismo, (únicamente por código QR bajo excusa de la pandemia!), adquisición de libros, visionado de videos sobre el Parque, una gran maqueta de la isla donde se observa lo accidentado de su orografía con paneles informativos, también sobre la fauna, flora, geografía y cultura de La Gomera, etc..
En el exterior se puede disfrutar de unos jardines con una amplia representación de la flora de Canarias y muchos endemismos gomeros, así como las plantas utilizadas por la población local como medicina popular y condimento gastronómico. Cuenta con miradores para observar las cumbres del Parque Nacional cubiertas de laurisilva.
Un pequeño inmueble llamado "La Casa de la Memoria" recoge numerosos aspectos de la cultura tradicional: el interior de la casa campesina, los aperos de labranza, el almacenaje del vino, una recreación de una cueva de enterramiento prehispánico, el silbo, el baile del tambor, y en el exterior un terreno aterrazado, un timbeque o prensa para fabricar el vino, etc.. 
También dispone de una tienda con productos locales como alfarería, "ristra" (artesanía hecha con hojas de platanera), telares, cestería, etc.. Incluso una cafetería para degustar dulces típicos de la isla. El Centro permanece abierto de lunes a domingo, incluidos festivos, con horario de 9:30 a 16:00 horas. Teléfono de información: (922) 80 09 93
Una vez bien informado seguí hacia el Mirador colgante de Abrante, un lugar de observación muy característico en el que sus visitantes pueden ‘flotar’ en un voladizo de siete metros de largo y suelo de cristal a 400mts. de altura sobre el pequeño valle de Agulo, sus racimos de casas y sus terrazas agrícolas, encajonado entre riscos casi verticales y abierto al Atlántico. A lo lejos, se perfila imponentemente el Teide.
Concluyendo la tarde, la primera ruta que quise realizar, y así efectuar una primera toma de contacto con el monte, fue el Sendero nº 17 que sale de Pajaritos y circula entre varios Fayal-brezales, circunvala el Alto de Garajonay (2h.), con una altura de unos 1.470mts. sobre el nivel del mar -el punto más alto de la isla-, y con unas insuperables vistas de 360º sobre el Parque Nacional y los Roques, entre ellos el Roque Agando, un gigante pitón fonolítico de 1.246mts. de altitud, antigua chimenea volcánica que millones de años de erosión ha dejado al descubierto. Y al fondo, entre la calima y la bruma, las islas de  TenerifeGran Canaria (que apenas se percibía su contorno), El Hierro y La Palma.
El Alto, quizás por su situación estratégica y envuelto en un halo mágico desde tiempos remotos, pues antes de la invasión de los castellanos los gomeros tenían sus propias creencias, fue espacio propicio para adoraciones, ritos y sacrificios. Lo demuestran los restos de altares de sacrificio de origen prehispánico encontrados por toda la zona.
La vuelta se puede realizar dando un rodeo al Alto por el sendero que desciende hacia Igualero y regresar nuevamente al parquin. 
Las Rutas de sus Senderos están bien marcadas, definidas y perfectamente señalizadas permitiendo un mejor conocimiento y disfrute de esta auténtica joya natural.