9/12/20

Buscando el Mejor Tiempo

Por cuestiones climatológicas he tenido que trasladarme al Este de la Isla donde el tiempo está mucho mejor. Para ello, he cruzado de O. a E. atravesando la Cumbre Nueva por Llano del Jable hasta el Refugio del Pilar al pie del Pico Birigoyo (1.807mts.) situado en la mitad aproximada de la dorsal montañosa que divide la Isla y donde se encuentra una gran cantidad de conos volcánicos rodeados por zonas de pinar, ideal como punto de comienzo para la conocida Ruta de los Volcanes, que forma parte a su vez del interesante sendero “el Bastón” (unión de dos rutas, la Ruta de los Volcanes, entre el refugio de
El Pilar y Fuencaliente
, y la Ruta de la Crestería, que recorre casi toda la cresta del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente). 
Hasta aquí también se puede llegar en guagua (sólo fin de semana) y taxi, desde Sta. Cruz, o desde Los Llanos de Aridane y El Paso. Otra opción sería en guagua hasta el Centro de Visitantes y desde allí llamar a un taxi para continuar hasta el Refugio (14€).
El Refugio del Pilar es una de las áreas recreativas más antiguas de La Palma, muy popular y familiar los findes o los días de fiestas cuando hace buen tiempo, aunque su Área Recreativa se encuentra ahora cerrada por COVID. Me detuve para caminar unas horas hasta Montaña La Deseada, a mitad de “la Ruta de los Volcanes” por el sendero que llega a Fuencaliente, y regresar pero la intensa bruma no me permitía observar casi nada a mi alrededor, por lo que decidí dejarlo para otro día que hubiera mejores condiciones climáticas.
Así que continué circulando hacia Breña Baja a través de La Pared Vieja y Llano de la Venta, en continuo descenso, mientras se disipaban las nubes y se abría nuevamente el día obteniendo mejores colores y luminosidad entre plantaciones de vid y palmerales. Toda esta zona es también tierra del tabaco, sobre todo Breña Alta, aunque en otras partes de la isla igualmente se cultiva esta planta.
Y concluyendo en Los Cancajos, un destino de playa preferido por turistas y palmeros por lo cercano a la capital y la accesibilidad a bares y restaurantes. Sin duda alguna el excelente tiempo despejado del atardecer invitaba al baño.
La Playa de Los Cancajos es una bahía que asombra por su paisaje formada por rocas volcánicas y arena negra que, al estar rodeada de vegetación y montañas boscosas, lo convierte en un lugar auténticamente natural ofreciendo una gran variedad de vida submarina para disfrutar con gafas y tubo o realizando inmersiones. En su pequeño centro comercial hay un centro de buceo y varios restaurantes. Considerada semiurbana, se mantiene limpia y muy bien cuidada, dispone de bandera azul que viene recibiendo desde hace años, ofrece una diversidad de servicios como alquiler de sombrillas y hamacas (ahora no disponible por COVID), tiene duchas y dispone de un amplio lugar de aparcamiento donde incluso pueden pernoctar las autocaravanas. 
Un muy bien cuidado paseo marítimo discurre desde la playa a lo largo de una sucesión de brazos de coladas, roques y caletas hasta unas antiguas salinas -hoy día abandonada- sobre un área de malpaís reciente que conforma uno de los acantilados.
La Palma, al igual que sucedió en el resto del Archipiélago desde mediados del s.XVIII, se sumó a las construcciones de salinas es a principios del s.XIX cuando se construye este primer complejo salinero en la Isla, compuesto por un molino de bombeo, cocederos, las salinas como tal, y una vivienda de planta rectangular con cubierta de teja árabe a dos aguas y sus anexos. Todo este espacio lo cierra un muro de gran espesor de mampostería sujeta con argamasas de cal, y una portada neoclásica de cantería. 
En esta costa concurren los elementos necesarios para la producción salinera como son vientos moderados y constante sol que permiten acelerar el proceso del secado de la sal. La energía necesaria se obtenía por molinos de viento.
Amaneció entre nubes y claros, y buena temperatura como para un baño matutino. La playa tiene las duchas en funcionamiento así que me permitió al finalizar el baño desalinizarme!.
De nuevo en ruta, y a poco de salir de Los Cancajos (por LP-5aparece el moderno aeropuerto de La Palma, en la zona costera de Punta de Las Lajas, entre el municipio de Breña Baja y Mazo. Luego, el emblemático restaurante Casa Goyo, que lleva abierto desde hace 40 años (cierra los lunes), lugar de paso obligado por su popularidad, calidad y por la especialidad de la casa: El Pescado. Una característica particular es que parte del restaurante está dividido por casetas que dan un ambiente íntimo y totalmente marinero. A primeras horas de la mañana le llegan cabrillas, doradas, abadejos, alfonsiños, viejas, jureles, gallos, pejeperros.… Las lapas, los pulpitos, las puntillas, los calamares… son otros platos excelentes que le distingue.
Su propietario, D. Gregorio Camacho Martín,  lo abrió al surgir la necesidad de alimentar a los obreros del aeropuerto mientras éste se construía. Luego el boca a boca hizo el resto ya que los mismos obreros recomendaban el lugar a personas ajenas a la obra, y estas a otras y así sucesivamente hasta convertir a Casa Goyo en uno de los bares/restaurantes con más reputación de La Palma.
Tras almorzar un excelente “pescaito frito” realicé una breve parada en la "artesanal" Villa de Mazo para pasear por las calles de este sorprendente pueblo al E. de la isla, con un legado cultural extraordinario debido a sus famosos bordados y con el mayor número de artesanos registrados en la isla. Sus habitantes viven principalmente del secano, cultivando papas, frutas, boniatos, legumbres y, sobre todo, vides. La economía local también depende de la ganadería y del creciente sector del Turismo Rural. Es un lugar agradable para pasear, pudiendo sentir la historia y la tradición tan solo cruzando las calles adoquinadas de esta ciudad.
En su casco histórico
en una pequeña calzada adoquinada muy empinada, sobresale la Iglesia Parroquial de San Blas, de raíz mudéjar, que alberga un retablo central barroco de caoba creado bajo las pautas barroca entre 1709-1711 y un valioso conjunto de imágenes flamencas del s.XVI, entre las que destaca la talla del patrón San Blas. . Su origen fue una pequeña ermita construida en 1512, ampliada siglos más tarde. Junto al templo se encuentra la casa parroquial, edificio de gran valor por su estilo y antigüedad.
La plaza principal (Pedro Pérez Díaz) está rodeada de hermosos edificios antiguos, como el Ayuntamiento de la villa y viviendas históricas, y sus productos artesanales se pueden ver y comprar tanto en la Escuela Insular de Artesanía, o en la Casa Roja, un edificio construido en 1911 por un hombre de negocios afincado en Venezuela. A principios de 1970 un alemán se hace con ella, la convierte en un hotel y empieza a ser conocida como la “Casa Roja”. Más tarde adquirida por el Ayuntamiento de Mazo, para terminarla de restaurar entre 1996 y devolverle el aspecto interior original. 
Ésta se compone de dos plantas: la primera destinada al “Centro Divulgatorio del Corpus” que muestra toda clase de reproducciones, documentos, ilustraciones, fotografías, alusivas a la Festividad del Corpus Christi desde sus comienzos hasta hoy día; y en la planta alta exponen una amplia variedad de bordados de trajes típicos, mantelerías, ornamento de iglesias, ajuares domésticos y otros usos que dan testimonio de una singular forma de expresión heredada. Los Bordados y los Calados han sido a lo largo de este siglo la base de la artesanía palmera. 
El Mercadillo es un lugar idóneo también para comprar artesanía local directamente de los artesanos. Abren los sábados por la tarde y los domingos por la mañana. 
Posteriormente me desplacé dirección S.E. siguiendo el mejor tiempo en la isla ya que al otro lado la inestabilidad continuaba siendo determinante. 
Mientras circulo sobre su litoral, éste me va mostrando los efectos de la ocupación de lavas recientes, de las erupciones de este mismo milenio; accidentes geográficos que han formado unas pequeñas y accesibles playas de piedras y arena negra muy limpias, usadas frecuentemente los fines de semanas por familias palmeras. Como sucede en Salemera, donde pasaría la tarde y haría noche bajo su original faro situado en la Punta del Lajío
, un pequeño y tranquilo núcleo de unas veintena de casitas, muy pocas habitadas, ya que suelen ser usadas de fin de semana, situadas en una pequeña cala de arena volcánica, con una piscina natural, embarcaciones apostadas en la orilla, un restaurante donde sirven los mejores calamares de la costa E. y rodeadas por montañas. Es muy común venir aquí a pescar, tanto saliendo en barca como pesca submarina.
La mañana siguiente amaneció nublado, con lluvia y viento fuerte que me hizo modificar de plan. Esto indicaba que el tiempo volvía a cambiar y era cuestión de trasladarse a otro lugar de la isla nuevamente buscando una mejor climatología.
Continuando dirección S. se pasa primeramente por el Parque Arqueológico de las Cuevas de Belmaco, donde se localizan los primeros grabados rupestres encontrados en Canarias. Su interesante Centro de Interpretación introduce al visitante en el mundo aborigen en sus Salas de Exposición e Interpretación con maquetas, documentos fotográficos, multimedia y reproducciones arqueológicas. Un agradable paseo por el exterior donde se encuentran diferentes zonas arqueológicas, todas ellas con paneles explicativos  y rodeado de vegetación endémica, lleva al conjunto arqueológico formado por 10 cuevas naturales de habitación aglutinadas alrededor del caboco (orificios con forma de cueva) y un área de pinturas rupestres, con sus variadas interpretaciones, que ha sido declarado Monumento Histórico Artístico (las primeras noticias sobre sus petroglifos prehispánicos son de 1752, descubiertas por el ilustre palmero Domingo Van de Walle de Cervellón).
Las investigaciones sostiene que en esas cuevas vivieron los benahoritas, los antiguos pobladores de Benahore, el nombre con el que se conocía a La Palma y que fue el lugar en el que habitaron los capitanes del cantón de Tigalate, dos hermanos conocidos por Juguiro  Garhagua. Lugar santuario mágico-religioso en el que llevaban a cabo todo tipo de ritos relacionados fundamentalmente con la petición de lluvias en épocas de sequía. En su interior también efectuaron el enterramiento de una persona.
El siguiente destino fue Fuencaliente (o Los Canarios), en la vertiente meridional de la isla, para caminar entre los volcanes más próximos y realizar unas inmersiones en sus costas.
Al atardecer me acerqué al Centro de Visitantes de los Volcanes, situado en las faldas del Volcán San Antonio
Un pequeño recorrido por su interior entre paneles informativos, fotografías antiguas y nuevas de los volcanes, y pantallas de videos aporta una serie de reseñas muy interesante sobre su desarrollo vulcanológico. No hay mejor lugar que éste para entender la evolución volcánica que ha envuelto a toda esta parte de la isla, pasear por sus cráteres y observar las extraordinarias vistas que ofrece desde las alturas.


Un corto sendero sale desde el Centro, bordea parte del cráter del Volcán San Antonio  (657mts.) con unas excelentes vistas sobre su interior y termina en un mirador que domina todo el entorno: a la derecha se observa, entre una extensa plantación de viñedos (de donde sale el célebre malvasía), el conjunto de casas blancas de los Quemados y las Indias de Fuencaliente. Este nombre proviene de unas aguas termales que surgían de la lava junto al Roque Teneguía que, según la tradición, curaban la lepra y tenían cualidades minero-medicinales, muy apreciadas por los enfermos que, enterados, iban o venían de Europa o de América.  Pero en 1677 el volcán vomitó lava y lapilli, ocultando esa famosa Fuente Santa. Por cierto, San Antonio es uno de los santos más queridos en Fuencaliente; en frente se observa el amarillento Roque Teneguía (418mts.) una roca fonolítica envuelta por un paisaje negruzco de cenizas y lapilli, un importante monumento arqueológico por los grabados rupestres que cubren su cara oriental (líneas picadas que revelan espirales, laberintos, círculos, lineales y óvalos); a la izquierda, algo más oculto entre tanta lava, aparece el Volcán Teneguía que despertó en octubre de 1971 creando parte de la tierra más joven de Canarias y de España al aumentar el terreno de la isla varios cientos de metros hacia el mar. 
Las escorias que actualmente componen estos malpaíses fueron antaño también el reino aborigen de Tigalate, gobernado, cuenta la leyenda, por Juguiro y Garhagua.
Al Volcán Teneguía se accede a través de un sendero bien señalizado y cuidado que comienza paralelo al Centro de Visitantes y llega hasta el Faro de Fuencaliente, frente al mar, en algo más de 2h., realizando las paradas oportunas para tomas de fotos y observar esa otra “tormenta petrificada” de malpaíses, lenguas de lava de diferentes colores, de picón (o lapilli) y numerosos cráteres, durante todo un recorrido que abarca desde sus cimas hasta el mar azul, o hasta el resto de volcanes próximos. Cada tres horas pasa por el faro una guagua que para en Fuencaliente.
Varias rutas interesantes llegan al Faro de Fuencaliente como la Ruta de los Volcanes (Pico Birigoyo, Hoyo Negro, Nambroque, Volcán La Deseada (1.949 m), Volcán El Charco, Volcán Martín, Montaña de Fuego…) a través de un sendero de 19kms. que comienza en el Refugio del Pilar (GR 131) y es parte del Gran Recorrido (en 3 etapas) que sale de Tazacorte y recorre toda la Caldera de TaburienteEn este caso habría que llegar en taxi desde el lugar donde se tenga aparcado el vehículo regresar en guagua hasta el coche nuevamente. O realizarlo al contrario, aunque es más dura la subida, y contratar un taxi para regresar.
También se puede hacer en dos tramos, con tiempo, como voy a hacer yo en diferentes días sin necesidad de utilizar transporte público. Por ejemplo la primera opción es subir en coche hasta el Refugio, caminar en descenso hasta La Deseada y regresar (14Kms./6h.), y la segunda trasladarme en coche desde Fuencaliente hasta la Zona Recreativa Los Roques, cerca del Pino de La Virgen, evitando así una zona poco interesante, y caminar en ascenso hasta La Deseada y regresar (5h.).
Fuencaliente se encuentra ubicado en una hoya rodeada de conos volcánicos, a 700mts. de altura sobre el nivel del mar. Su población se encuentra más concentrada a ambos lados de la carretera general, rodeado de pinares y, por fuera de ésta, más diseminados en otros pequeños núcleos como Los Quemados, Las Indias, Las Caletas, La Fajana o El Charco
Antaño tuvo importancia en estas tierras el cultivo de cereales, frutales y viña pero en la actualidad es la viña y los pequeños huertos de autoabastecimiento. Los viñedos y bodegas de  Fuencaliente son una de las grandes señas de identidad de este municipio y la principal actividad agrícola. Y es que las particularidades de su suelo han convertido esta zona en una de las comarcas vinícolas más importantes de Canarias. Aquí se elaboran blancos secos, tintos y rosados y el Malvasía, el más emblemático de los vinos de La Palma.
Algunas bodegas se pueden visitar para conocer sus métodos de producción y catar sus apreciados caldos. Una buena opción son las Bodegas Teneguía cuyos vinos, con más de 60 años de historia, nacen de las viñas más antiguas de la isla. Hay que pedir confirmación de visita al menos 12h. antes (por Internet).
En este municipio destaca su Iglesia de San Antonio Abad, evidencia del pasado histórico de la ciudad, como el mejor ejemplo representativo del patrimonio histórico-artístico del municipio. Consta de una sola nave construida en 1574 como ermita hasta 1832, reedificada hacia 1730, con un campanario que data de 1866, y declarada Bien de Interés Cultural. Se declaró parroquia en 1832 y en 1901, sin abandonar su carácter humilde, fue ampliada posteriormente dándole el aspecto que tiene hoy en día. Actualmente cuenta con una cubierta a dos aguas con un contrafuerte para contrarrestar los empujes exteriores del arco toral.
A poco más de 10kms. se encuentra la Punta de Fuencaliente, el punto más al Sur de La Palma, y su Faro (realmente son dos, el viejo inactivo y el nuevo), muy concurrida debido a sus famosas salinas con numerosas celdillas de piedras de lava negra, la cercana Playa del Faro con las barquitas y las viviendas de los pescadores y las extraordinarias puestas de sol que confieren carácter propio al paisaje.
Las famosas Salinas de Fuencaliente es un complejo salinero propiedad de la familia Hernández Villalba que desde 1967 ha continuado la labor de extracción artesanal de sal marina (Sal de Teneguía). Este Espacio declarado de Interés Científico es uno de los enclaves más visitados de la isla. Es el Jardín de la Sal, una instalación que sigue los dictados de la arquitectura salinera integrándose sin estridencias en este entorno tan especial. Y no es de extrañar teniendo en cuenta que se asienta sobre un atractivo paraje lleno de contrastes cromáticos que van desde el intenso negro del malpaís a las blancas montañas de sal, pasando por el color rosáceo de los cocederos y el azul del Atlántico que las rodea. Así es la caprichosa naturaleza de estas salinas moldeadas por el hombre, una de las más importantes de las 9 que aún siguen activas en las Canarias (Salinas del Bufadero en Bañaderos; Salinas de Bocacangrejo, Salinas de la Florida y Salinas de Arinaga en Agüimes, Salinas de Tenefé en Pozo Izquierdo (en Gran Canaria); Salinas del Carmen en Antigua, (en Fuerteventura); Salinas de los Agujeros en Teguise y Salinas de Janubio en Yaiza (en Lanzarote).
Lugar de descanso de numerosas aves migratorias, en el antiguo faro de Fuencaliente -de sillería basáltica- se ubica el Centro de Interpretación de la Reserva Marina de La Palma. Cuenta además con un restaurante temático (Jardín de la Sal). Allí, rodeado de enormes cristaleras que acercan el mar a la mesa y tras participar en apetecibles catas de diferentes tipos de flor de sal, se puede disfrutar de su menú degustación un "tesoro gastronómico entre el blanco de la sal y el negro de la lava".
Por lo que respecta a las playas y las calas cercanas: Playa Nueva, Punta Larga o Playa de la Zamora son las mejores.
Las dos inmersiones las realicé con el único Centro de Buceo (Punkfish) que existe en Los Canarios. Es un equipo de jóvenes alemanes muy preparados con un material de calidad. No utilizan embarcación porque se dirigen directamente hasta las orillas de las playas (Malpique y Las Cabras) en varios Todoterrenos.
Esta parte de la isla  ofrece una variedad de diferentes actividades bajo el agua: entrar en una cueva, buscar la profundidad siguiendo los flujos de lava, pasear por cañones y observar la abundancia de especies del Atlántico.
La región alrededor de Fuencaliente es geológicamente muy joven. En 1971 la lava del Teneguía formó muchos arcos y fantásticos paisajes de lava almohadillada procedentes de erupciones submarinas y particularidades especiales como acantilados, cuevas, áreas o combinaciones de estructuras geológica de arena y basalto y, por supuesto, un gran ecosistema.
Prácticamente la totalidad de los puntos de inmersión tienen profundidades superiores a 40mts., aunque en el rango de los 20mts. se encuentran fondos marinos muy interesantes en cuanto a formaciones geológicas y biodiversidad, que las hacen fácilmente accesibles.
En las extensiones de basalto y arena viven varias especies de rayas, 
mantas y angelotes, y en las grietas las morenas o los tamboriles espinosos, también en cuevas.
La Aguja, es una ruta para expertos, que pasa por dos paredes de basalto y sale al azul profundo por un arco, dando paso a una aguja que llega a los 50mts. cubierta de corales negros. Al lado, en la arena, viven montones de anguilas jardineras. Cuando la visibilidad lo permite, merece el esfuerzo el seguir hasta el arrecife exterior y echar un vistazo al mar más profundo.
El Cementerio, después de una ruta entre rocas de lava y arena aparece unas cruces de piedra sumergidas como recuerdo de los frailes que fueron asesinados por piratas hace algunos siglos.
La Ruta Norte, es un camino de arena hacia una pared de lava que entra a una bahía submarina, donde se encuentra fuentes calientes.
Las Cabras, una playa de arena y piedras. Se entra por una bahía idílica, justo después de la salida de una pared de lava. Se observa dos arcos cubiertos de corales, tamboriles espinosos, morenas, escuelas de diferentes especies de peces, barracudas…. 
El siguiente buceo lo realicé en Puerto Naos, otro pequeño destino turístico "guiri", principalmente alemán y, como no, local.
Desde Puerto Naos hasta la Playa de la Zamora hay una serie de puntos de buceo bastante interesantes, principalmente en su Reserva Marina de 3.719Ha., rica en la gran variedad de ecosistemas marinos de sus fondos y paisajes submarino repleto de cuevas, arcos y curiosas formaciones de lava volcánica. 
Así que hasta allí me trasladé tras volver a subir hasta los 700mts. por la carretera (LP-2) que atraviesa todo el Suroeste hasta el cruce de Las Manchas, para luego descender hacia la costa, pasando junto al Monumento Natural del Tubo Volcánico de Todoque, una colada de lava de la erupción del Volcán de San Juan en 1949 (conocida también como Cueva de las Palomas o Caños de Fuego). Se trata de una galería de 3mts. de anchura y de unos 560mts. de profundidad, donde viven multitud de animales (en su mayoría insectos) muy adaptados a la vida permanente en la oscuridad, en un paisaje subterráneo singular. Las comunidades de invertebrados troglobios son muy sensibles a los cambios de variables ambientales, como la temperatura o la humedad, por lo que las visitas a este tubo volcánico están restringidas a un número limitado de visitantes a la vez y requieren la autorización por parte del Cabildo de La Palma. Las visitas son realizadas en grupos reducidos por guías especializados y con el equipamiento adecuado de espeleología, debido al grado de peligrosidad que puede presentar la cueva.
La carretera continúa en descenso pasando por diferentes miradores con extraordinarias vistas desde Tazacorte hasta el faro de Fuencaliente y una infinidad de fincas con cultivos de plátanos que ocupa todo terreno posible.
Desde el comienzo de este fructífero negocio, los agricultores han sabido controlar toda el agua que viene de los montes cercanos, canalizándola o entubándola entre los riscos para finalmente contenerlas en diferentes estanques.
El Plátano de Canarias se ha convertido en el referente del archipiélago en la gastronomía de España y Europa, gracias a su intenso sabor dulce, su particular aroma y por sus bondades nutricionales.
Una vez en Puerto Nao, y tras estacionar en un amplio parquin de tierra junto a una gran cantidad de auto-caravanas y  vehículos de los parapentistas que aquí aterrizan, me dirigí a Tauchpartner, el único Centro de Buceo que ahora trabaja en esta localidad -el resto están cerrados por la falta de turismo- para contratar unas inmersiones. Situado a pocos metros de la bajada a la playa, dispone de material de calidad y seguridad.
Debido al infortunio de estos meses este Centro apenas realiza inmersiones, haciendo las pocas en la misma playa de arena negra. Por lo tanto sólo hice dos entradas en un día.
Tras un suave descenso hasta una profundidad de 12mts. luego aparece un fondo de arena, rocas de basalto y formaciones de lava. Escuelas de sardinas, de doradassargospeces trompetasanguilas jardineras y diferentes tipos de morenas. A partir de 35mts. de profundidad se pueden también admirar corales negros. Luego se llega al borde de una pared que baja hasta el infinito. 
La siguiente noche la hice junto al Faro de las Hoyas, entre el barrio La Bombilla y la Playa del Guirre. En esta playa de piedra (y arena en marea baja), surfera cuando las condiciones de viento y mar son buenas, hay un acogedor quiosco con mesas y sillas, excelente para ver las puestas de sol y comer un buen "pescaito". Se accede a través de las fincas de plataneras.