12/12/20

Paseando por Bosques Milenarios

La noche fue excelente, el lugar para quedarse magnífico y la tranquilidad inmejorable: el sonido del oleaje sobre los cantiles que rodean toda esta parte de la costa palmera, el sutil olor a mar, el tenue centelleo lunar reflejado en el mar, la delicada luz de las farolas envolvente desde el aparcamiento, donde sólo nos encontramos tres furgones, hasta las viviendas al otro lado de la avenida del litoral. Y todo gracias a que hay muy poco movimiento de visitantes estos meses por estar cerradas entre-semana las instalaciones. 
Una vez en marcha no podía dejar pasar una visita a lo que, desde la distancia, tanta atracción me producía: el faro de Punta Cumplida. Se llega a través de una pista que llaman Carretera del Faro entre fincas de plataneras. Desde el exterior nadie diría que alberga un hotel boutique de lujo con tres suites desde las que contemplar el océano Atlántico con todo su esplendor. Precisamente ése es el encanto de este alojamiento: el misterio, la intimidad, el esconder lo mejor en su interior. 
Es el faro más antiguo de España y aún conserva sus funciones náuticas por lo que se trata de uno de los pocos faros de todo el mundo que todavía está activo y que además acoge huéspedes. Un funcional patio canario tradicional da paso a la suite Atlantic y la suite La Palma –con capacidad para albergar a dos huéspedes– y la suite Farero, en la que se pueden alojar hasta cuatro personas porque cuenta con dos dormitorios, dos baños y una original sala de estar con chimenea, acceso directo a la terraza y vistas al mar desde la propia cama.
La carretera continúa hacia Punta Talavera donde se encuentra un singular embarcadero en un promontorio sobre el mar, tiempo atrás puerto de entrada y salida de los productos de Barlovento. Algunas cuevas se han rediseñado como casas cuevas (vivienda de fin de semana o como almacén) con porches de madera con acceso al mar. Son habitáculos pequeños, de aspecto frágil con un interior sencillito. La electricidad existe desde hace algo más de 10 años e incluso pueden ver la televisión gracias a una antena parabólica instalada sobre la roca.

Muchas cuevas y habitaciones en la roca de lava se han rediseñado como cuevas vivientes.

Un pequeño porche de madera y la casa está lista. Casas pequeñas de aspecto frágil con un interior a menudo interesante. La electricidad existe desde hace 10 años e incluso se puede ver la televisión con la antena parabólica en la roca.

Muchas cuevas y habitaciones en la roca de lava se han rediseñado como cuevas vivientes.

Un pequeño porche de madera y la casa está lista. Casas pequeñas de aspecto frágil con un interior a menudo interesante. La electricidad existe desde hace 10 años e incluso se puede ver la televisión con la antena parabólica en la roca.

Muchas cuevas y habitaciones en la roca de lava se han rediseñado como cuevas vivientes.

Un pequeño porche de madera y la casa está lista. Casas pequeñas de aspecto frágil con un interior a menudo interesante. La electricidad existe desde hace 10 años e incluso se puede ver la televisión con la antena parabólica en la roca.

Muchas cuevas y habitaciones en la roca de lava se han rediseñado como cuevas vivientes.

Un pequeño porche de madera y la casa está lista. Casas pequeñas de aspecto frágil con un interior a menudo interesante. La electricidad existe desde hace 10 años e incluso se puede ver la televisión con la antena parabólica en la roca.

De nuevo en la Villa de Barlovento, un corto paseo me llevó a la plaza donde se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, construida en 1902. Los 35mts. de largo de la única nave del templo la convierten en la más larga de una sola nave que hay en la isla (el ancho es de 9mts.). Su estilo, muy rico, mezcla de artesonado mudéjar y teja árabe entra dentro de la tipología canaria del momento en que fue construida. Distribuido en dos partes: el presbiterio, que es la parte más antigua, y la nave, construida a finales del s.XVII, que va desde el arco hasta los pies del templo donde se levanta el coro, y campanas que se trajeron de un ingenio cubano. En su interior, la imagen de la Virgen del Rosario, uno de los tesoros artísticos del patrimonio insular de arte flamenco del s.XVI es una talla proveniente de Flandes y emparentada con otra del mismo nombre que se halla en San Andrés, siendo probable que las dos hayan salido del mismo taller.
A partir de aquí comienzo a tomar rumbo N.E. por la carretera LP-1 para concluir esta parte del recorrido entre San Andrés y Sauces, conocido por su patrimonio, sus piscinas naturales, su vegetación exuberante, espectaculares nacientes de agua, cultivos de ñame y por sus admirables senderos.
La Villa de San Andrés, es un rincón con encanto a poco más de 30min. de conducción de Sta. Cruz por una carretera muy bien conservada y en la que se atraviesa el puente de un solo arco (Viaducto de los Tilos) más grande de España. Declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico, San Andrés fue uno de los núcleos más prósperos de la isla tras la capital durante los s.XVI y s.XVII, como lo demuestran sus centenarias casonas de ricos comerciantes, principalmente gracias a la producción de caña de azúcar, cultivo prácticamente desaparecido (a día de hoy el único vestigio se encuentra en la cercana fábrica y destilería de Ron Aldea) que ha sido sustituido hoy día por decenas y decenas de hectáreas de plataneras que pueden apreciarse desde muy cerca, ya que la carretera cruza por este "inmenso océano” de plátanos. El turismo también se ha convertido en uno de los principales motores económicos. 
El centro del pueblo gira en torno a la iglesia de San Andrés Apóstol, declarada Bien de Interés Cultural, y la hermosa plaza de su mismo nombre, un conjunto casi único en la isla que son importantes ejemplos del rico patrimonio religioso de la isla. Esta iglesia fue una de las primeras construidas por los españoles tras la conquista de La Palma en 1493, de hecho este templo data de 1515 y lo más importante de su interior son retablos de estilo barroco así como el artesonado de las capillas de estilo mudéjar que no pude observar porque se encontraba cerrada el momento que pasé por allí.  Las calles adoquinadas de San Andrés se mantienen como hace siglos y sus casas con amplios ventanales causan admiración y marcan su singularidad. Muy cerca algunas cafeterías y restaurantes típicos se erigen prácticamente sobre el resto del pueblo. Sin duda alguna es el pueblo con más encanto del N. de La Palma.
Continuando por la carretera Lp-104 se puede llegar hasta la costa, donde el bravo atlántico bate estos días con fuerza sobre el litoral y más concretamente sobre el Charco Azul donde se podía disfrutar hasta antes del COVID de un baño en las piscinas y los charcos de agua del mar, pues se encuentran ahora todas cerradas. Dispone también de cantina, vestuarios y duchas, además, en su parte alta junto a la zona de aparcamientos hay un restaurante muy popular: el restaurante Rompecabos.
Un poco más allá se encuentra  la destilería de Ron Aldea, una fábrica histórica (1936) de distintos licores procedentes de la elaboración y transformación de la caña de azúcar. Suelen organizar visitas guiadas por la fábrica para explicar el proceso de recolección, molienda y destilación de la caña de azúcar en los distintos licores que se comercializan.
Y tras 500mts. más aparece la playa de Puerto Espíndola de 200mts. de longitud, situada junto al muelle deportivo, cobijado como aún sigue en un paraje de gran belleza. Fue un importante puerto comercial durante los s.XVI y s.XVII y hasta los años 30, se mantuvo como un punto importante para la entrada de mercancía y pasaje. Por aquella época el puerto constaba de un pequeño muelle varadero y un pequeño castillo de piedra. Hoy en día este muelle con barcos deportivos y de pesca ha sido reformado y, además, se conservan varios restos del castillo.
La carretera general (LP-1) atraviesa Los Sauces y, a poco de salir, tras cruzar el enorme puente de un solo arco, se encuentra a la derecha la vía de entrada a Los Tilos (LP-3) que remonta el curso del Barranco del Agua en leve ascenso (aprox.  460mts. sobre el nivel del mar), mostrando durante algo más de 3km. (dentro del Sendero PR LP-6) un paisaje formado por barrancos, cultivos, helechos gigantes, puentes, largas secuencias de curvas, hasta llegar al Centro de Visitantes de Los Tiles, una casona tradicional muy bonita, con una oficina de información, varias salas temáticas con videos y paneles explicativos sobre los antiguos habitantes de esta parte de la isla y su subsistencia.
De momento, algunas rutas como la clásica desde la Casa del Monte (inicio del sendero) y los Nacientes de Marcos y Cordero no se pueden realizar debido a la mala climatología pues se espera vientos muy fuertes, muchas nubes y lluvia que complicaría el transporte. Hay taxis que llevan a los senderistas hasta ese punto pero los próximos días van a dejar de hacerlo por lo peligroso que podría resultar. En esta ruta el agua es la gran protagonista pues, además de caminar por el corazón del bosque de laurisilva, se visita el curso de uno de los manantiales de agua natural más importantes de Canarias gracias a los 13 túneles que hay que pasar.
En la primera zona del parquin una pista forestal al lado de la carretera atraviesa un pequeño túnel y continúa a través de una frondosa laurisilva. A lo largo del recorrido se observan enormes helechos, zonas más húmedas como la fajana de los Tilos, el acebiño, el viñátigo, el barbusano, el palo blanco, el sanguinero y el laurel, cuyas hojas desprenden un agradable aroma cuando se frotan entre los dedos, así como el bicácaro, el cantar de los pinzones vulgarespalomas rabiches y palomas turqués, vida en todo su esplendor. Así hasta llegar a la parte más alta de este recorrido, el mirador del Espigón Atravesado (aprox. 2h.), donde se disfruta desde las alturas del exuberante bosque de laurisilva, en pleno corazón de La Reserva de La Biosfera, declarada por la UNESCO desde 1982
Este bosque milenario que pobló la Cuenca Mediterránea en la época del Terciario, constituye el ecosistema más peculiar y de mayor biodiversidad de la vegetación de la isla de La Palma, ocupando los suelos más antiguos y mejor desarrollados de la Isla. El sendero continúa en ascenso por el corazón del bosque hasta los manantiales Marcos y Cordero. Concluido el paseo, hay que regresar por el mismo sendero hasta la carretera general. Avanzando unos 500mts. se llega al Centro de Visitantes y al restaurante Casa Demetrio pero unos pocos metros antes de éste se encuentra un sendero que discurre junto a un canal de agua abierto hasta La Cascada de los Tilos, tras cruzar dos pequeños túneles y caminar unos cientos de metros más por un barranco lleno de frondosos árboles y enormes helechos. Unas escaleras y un pequeño mirador acercan aún más a esta caída de agua. El agua que discurre por Los Tilos la usan para regar los extensos cultivos de plataneras distribuidos por la zona. Si la temporada es más seca la desvían, acabándose el espectáculo para los visitantes.
Tras la visita me senté en el interior del restaurante Casa Demetrio, situado en medio de la laurisilva, a deleitarme con un exquisito plato de Conejo en Salsa con Papas  “Agradecidas” (papas arrugadas con queso ahumado en su interior y aliñado con mojo verde y mojo rojo) y Vino de la Casa. No ponen música porque los conciertos provienen de los  pinzonesmirlos herrerillos, ya que Juana, la encargada también “se encarga” de servirles pan todos los días. Aquí los pinzones locales se dejan observar sin apenas inmutarse. En el exterior se encuentra la terraza con rústicos bancos y mesas de madera. Luego, con placidez, tomé dirección a Puntallana disfrutando del portentoso paisaje.
Luego de 6kms. dirección Sta. Cruz se encuentra el Cubo de la Galga, un barranco con uno de los paisajes tan sorprendente como Los Tiles. EPunto de Información Ambiental Cubo de La Galga situado en el Barranco de La Galga, dentro del Parque Natural de Las Nieves, tiene un amplio aparcamiento pero está cerrado estos días y no hay información disponible, por lo tanto hay que obtenerla por internet, aunque su recorrido está abierto al visitante.
El sendero del Cubo de La Galga, en su mayor parte de dificultad baja, permite introducirse en uno de los rincones más frágiles y valiosos de la naturaleza palmera. Es otra ruta ideal para observar muy de cerca el esplendor de uno de los mejores bosques de laurisilva de las islas Canarias. Este bosque milenario que pobló la Cuenca Mediterránea en la época del Terciario, constituye el ecosistema más peculiar y de mayor biodiversidad en la vegetación de la Isla, ocupando los suelos más antiguos y mejor desarrollados.
La frondosa laurisilva de El Cubo muestra la capacidad de recuperación de la naturaleza, ya que en la zona baja del barranco existieron aprovechamientos forestales en épocas en las que el monte era el combustible, el abono y el complemento de la ganadería. Los árboles de esta ladera fueron talados, pero los aprovechamientos son residuales y el bosque ha recuperado su estado natural.
Hay varias alternativas para conocer el Cubo de La Galga. La ruta más larga tiene una extensión de 12,4kms. y la corta de 2Kms. que se puede completar en 1h. si se toma con calma para disfrutar del paseo y tomar fotografías. Durante el recorrido hay bolardos numerados que proporcionan información de interés sobre el sendero. Bastante conocido es el Senderismo por el Bosque Encantado, un recorrido de 11Kms./5h. de duración aprox. que termina en Playa Nogales, en Puntallana
El comienzo está al otro lado del aparcamiento del Punto de Información, en una pista asfaltada y luego de tierra donde aparece un monteverde empobrecido. Árboles frutales comparten suelo con fayas y brezos, lo que indica que no se trata de una laurisilva pura. También aparecen zarzas, una especie que avisa aquí de la presencia humana, que se va diluyendo según se avanza por el camino. El Barbuzano del Cubo, un ejemplar de 25mts. de altura, de corteza escamosa, marca el borde del bosque. Ésta es una característica de esta especie que, actualmente, no es muy abundante porque su madera rojiza era muy apreciada, especialmente en ebanistería, para fabricar muebles. De hecho, antiguamente se le llamaba “ébano de Canarias”. 
Más adelante, en el margen derecho del barranco y buscando la luz, aparecen pequeños árboles alineados, con hojas de un verde intenso, y el raro y escaso Marmolán que se encuentra habitualmente en el límite inferior de la laurisilva. Su nombre popular se debe a la dureza de su madera, que se compara con la del mármol. Luego aparece Los mil hijos del Viñátigo, árbol a la vera del camino que parece guarecido por multitud de ramas que surgen de su base. Son sus hijos, conocidos como chupones. Esta es una de las características del viñátigo, un endemismo  macaronésico típico de la  laurisilva. Aunque el tronco central muera, su base es un gran tocón que genera numerosos chupones que mantienen vivo el árbol. Durante la travesía el agua es la protagonista. 
A medida que se adentra en el barranco, se nota cada vez mayor humedad según se cierre el dosel verde. Por ahí pasa un canal de agua para su uso en la agricultura y abasto público. De su racional utilización depende que se preserven estos paisajes. Barrancos estrechos como cañones, al igual que éste, indican que La Palma es una isla joven en la que la erosión aún está modelando el paisaje que ha surgido por procesos erosivos a lo largo del tiempo. Una enorme roca en delicado equilibrio lo recuerda junto al sendero. Algún día, quizá dentro de cientos de años, esta piedra caerá y terminará en el lecho del barranco. Seguidamente se llega a un cruce del sendero que invita a guardar silencio pues el tintineo del agua compite con los cantos de las aves!.
Finalmente se llega a “La Fajana” de Los Tiles, el esplendor de la laurisilva del valle con tiles que aparece en esta última etapa del recorrido de ida. El dosel vegetal mantiene penumbra y humedad permanentes, donde los tiles son los protagonistas absolutos con sus largos troncos de madera verde y dura. Esta especie solo aparece en aquellos parajes idóneos para la laurisilva, lo que indica que es un lugar privilegiado. Su sombra impide la aparición de arbustos bajo sus esplendorosas copas. Es el hábitat preferido de los helechos, que se refugian en las paredes mostrando las formas sinuosas, verdes y frescas de sus hojas, llamadas frondas
Los helechos forman originales tapices vegetales que sugieren un viaje en el tiempo. No en vano son auténticos supervivientes de épocas remotas en la historia de nuestro planeta. Al cruzar por el lecho del barranco se observa la redondez de las piedras lo que indica que el agua sigue excavando este profundo cañón. Son materiales arrastrados a lo largo de la historia por intensas torrenteras desde la parte alta de la cuenca de la cumbre, con menos vegetación. 
En la pared del barranco pueden verse algunas cuevas y oquedades, refugio natural de pequeñas rapaces como el búho chico y murciélagos que anidan en su interior, además de palomas y otras aves forestales, como la chochaperdiz o el pinzón, que también habitan o se refugian en ellas. La colosal pared en mitad del sendero muestra otra de las riquezas: la vegetación de las paredes húmedas, conocida como rupícola, los helechos con sus frondas colgantes, los verodes con forma de pasteles y las  cerrajas  con sus hojas rizadas, crean un auténtico "jardín colgante".
Luego de cruzar un arco de piedra o acueducto (canal de agua para uso en la agricultura y abasto público) se continúa por el sendero PR LP 5.1 hasta el Mirador de la Somada Alta, donde de puede descansar y disfrutar de unas espectaculares vistas desde la cumbre hasta la costa, de buena parte de San Andrés y Sauces así como de San Bartolomé con su mirador de San BartoloA partir de este punto alto, se presenta un tramo hasta la pista asfaltada con un fuerte descenso. Se continúa por ella unos 300mts. llegando a la señal que indica la entrada nuevamente al Cubo de la Galga. Se puede descender  hasta contactar con el cruce de entrada al barranco, o se continúa carretera abajo a través del Camino de Llano Molino entre caseríos hasta la carretera principal. Desde ahí hay que regresar al Punto de Información por esta carretera (LP1). 
En frente, se encuentra San Bartolomé y su Mirador de San Bartolo o Mirador Astronómico del Salto del Enamorado en el barrio de la Galgasobre un risco del Barranco de Nogales, con una de las mejores vistas del lado oriental de la isla pudiendo observar la zona donde comienza la laurisilva, ver casas y cultivos repartidos por todo el paisaje y, por supuesto, contemplar el inmenso océano.  Alrededor de esta atalaya también se observa algunas plantas de la flora canaria, como los Dragos. Y al anochecer se podría buscar la estrella Polar e identificar las distintas constelaciones, ya que este mirador forma parte de la Red Insular de Miradores AstronómicosEn su panel principal se hace una descripción de algunas historias que se han plasmado en la mitología del firmamento. Se narra, además, la mítica leyenda del lugar. Se añaden 4 planisferios que facilitan reconocer las constelaciones del cielo. Dispone de una lama o poste de sendero señalando hacia Polaris, y una rueda (planisferio que ayuda a localizar las constelaciones circumpolares: Osa Mayor y Casiopea).
La leyenda del Salto del Enamorado, motivo por el cual se encuentra un monumento en su recuerdo, relata la historia de un valiente pastor enamorado de una hermosa campesina, la cual a cambio de concederle su corazón le reta a saltar con su lanza de madera al vacío desde un lado al otro del barranco, logrando lo imposible. Él accede locamente enamorado y, cegado por el amor, se despeña en lo más profundo del barranco muriendo y dejando esta historia para la memoria.
De nuevo en carretera me dirigí hacia Puntallana, a Playa de Nogales, para hacer la noche en su parquin, en un entorno muy particular por su orografía y sus espectaculares vistas a los riscos y al mar azul. La tarde-noche resultó ideal por su temperatura y nada de viento.
Un estrecho sendero de 500mts. conduce hasta una auténtica playa naturista salvaje! -con una longitud aprox. de 450mts.-, una de las mejores de la isla. De arena negra volcánica, sintetiza buena parte de lo que ofrece la Isla: montañas, senderos, lava, océano, verdes, algunos tonos azules y grisáceos, bajo un espectacular acantilado. Me encontré con algunos surferos  que suelen acercarse a esta parte de la Isla, pero el ligero viento del E. y la poca fuerza de mar no era la correcta para coger olas.
Ahí estuvieron, metidos en el agua. Flotando!