Desde Puerto Naos, y
continuando la carretera LP-1 hacia el N.O. de la Isla,
tras pasar por Tazacorte, ésta asciende hasta una atalaya a casi 700mts.
de altitud donde se encuentra el Mirador de El Time con unas excelentes vistas hacia el interior de la Caldera de Taburiente, el barranco
de las Angustias, Los Llanos, la Playa de Tazacorte hasta
prácticamente el faro de Fuencaliente.
Destaca igualmente su iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, edificada entre los s.XVII y s.XVIII siguiendo el estilo mudéjar. Declarada Bien de Interés Cultural en 1996, consta de una sola nave sobria y sencilla, con cantería en los esquineros de la edificación, y una original espadaña de estilo canario de 1686 -según una loseta grabada con esa fecha ubicada en la base-, con una balconada -lugar de referencia del "repique de tajaraste" (toque de las campanas combinadas y al mismo ritmo que un tajaraste o tambor de guerra), hoy día mecanizada-, y una escalera de subida por el exterior del inmueble.
La parte más antigua es la ocupada por la capilla del Santísimo, con un retablo mayor de cinco calles, un San Antonio de Padua del s.XVI, y logrados artesonados (techo adornado con molduras).
Al igual que en otros municipios de La Palma, en Tijarafe la principal actividad económica es la agricultura, especialmente en La Punta, una de las principales plantaciones bananeras de esta isla. Otros productos agrícolas recolectados en este municipio son las almendras y los aguacates. También predomina la ganadería.
La orografía de este territorio es muy abrupta, accidentada, cortada por multitud de barrancos. Posee una pendiente que se inicia en las cumbres de la isla y desciende hasta el mar. La costa está cortada en el tramo final por un impresionante acantilado de unos 200mts. de altura. Cuenta con muchos espacios naturales interesantes como el Barranco del Jorado formado por materiales basálticos con escarpes casi verticales de hasta 620mts. de altitud donde habitan poblaciones de aves como cernícalos, grajas, palomas turqué y rabiche, junto a interesantes especies protegidas como almácigos entre otros y, en las zonas altas, pinos y plantas halófilas. En tiempos de la conquista, existía un camino que llevaba a la Cueva Bonita conocido como el Camino del Juro (agujero) que con el transcurso de los siglos cambió a Jorado. Es característico del lugar el espigón con agujeros de su ladera izquierda, producto de diferentes desplomes erosivos. A mitad
de este enclave, aparece un conjunto de rocas basálticas con forma de
cabeza de rinoceronte casi perfecta, imagen emblemática de esta parte de la isla.
Como en algunos tramos del barranco se desarrollan actividades agro-ganaderas se observan pequeños bancales, plantaciones frutales o ganado caprino; la Caldera de Jieque (en lo alto del Barranco del Jorado, con casi 1'5Kms. de diámetro y muy parecida a la Caldera de Taburiente, es un importante área biológica por su morfología y microclima único, que cuenta con muchas especies autóctonas, pequeños bosques, muchas formaciones geológicas e impresionantes pendientes que parecen haber sido cortadas a cuchillo; la Cueva Bonita, es una cavidad geológica ubicada a la derecha de la desembocadura del Barranco El Jorado. Dicen que a lo largo del s.XVII, durante los ataques piratas, muchos pescadores salvaron su vida gracias a esta cueva, ya que entraban por un lado y salían por el otro, mientras los piratas, no conociendo la existencia de dicha cueva, esperaban a que saliesen por donde habían entrado; la cala del pequeño poblado de pescadores Porís de la Candelaria, una gigantesca cueva poblada al borde del mar, bajo un impresionante acantilado.
Hay casas con más de 80 años y las usan sus propietarios para disfrutarlas en temporadas estivales. Sobre una piedra redonda tienen una pequeña imagen de la Virgen de Candelaria. El camino que desciende hasta este peculiar lugar serpentea pasando por varias fincas, pero sin mucha dificultad; la Playa de La Veta, se llega desde el barrio Aguatavar, caminando durante unos quince o veinte minutos desde el final de la pista asfaltada a través del acantilado. Es de difícil acceso pero considerada en verano una de las mejores playa, ya que su arena negra desaparece durante los meses de inverno debido al cambio de corrientes. Años atrás solía ser el puerto de desembarco de embarcaciones utilizadas para el intercambio de productos de primera necesidad; el Pozo
de Tinizara, situado en la desembocadura del Barranco de
Garome, debajo del barrio de Tinizara. La bajada se encuentra cerca del área recreativa de Tinizara y cerca de este mismo barranco.
La carretera es larga y sinuosa, entre fincas plantadas, hasta llegar a la zona de invernaderos en la que se acaba el asfalto. Si se tiene 4×4 se puede bajar hasta los aparcamientos y si no es mejor dejar el vehículo antes de la pista de tierra. En 20 minutos se alcanza el Pozo. Cuenta con una treintena
de viviendas con la particularidad de que todas son cuevas en los márgenes del
barranco. El pozo es un callao con tendencia a acumular una pequeña cantidad
de arena, con una escalera que da al mar abierto. Su
historia es análoga a la de los demás enclaves costeros. A su pozo salobre
también recurrieron los antepasados para aplacar su propia sed y la de los
ganados.
Continuando hacia Puntagorda, que si no se planea su visita puede pasar desapercibida al transitar de largo por la carretera general, surge sus casas agrupadas en varias lomadas entre almendros, flores, huertos y pinares, ocupando una superficie de 31Km². Su casco histórico se ubica en una preciosa zona de poca pendiente entre pinos y almendros, a 600mts. sobre el nivel del mar.
En este municipio se celebra el que seguramente sea el mercadillo agrícola que más fama está logrando alcanzar en La Palma desde hace algo más de 10 años, frente al pequeño bosque de pinos ‘El Fayal’. Cada fin de semana combina lo mejor de los productos agrícolas y artesanos de la comarca con música y buen ambiente que crean los vecinos que acuden allí cada fin de semana (sábados por la tarde y domingos por la mañana) como punto de encuentro. Pero ahora con el COVID y las obras que realizan para adecentarlo (han instalado los puestos de venta en una carpa exterior) se acercan muchísimos menos, comentan. Una oferta genuina de productos que van desde los exquisitos quesos de la zona, hasta la artesanía tradicional, verduras y frutas, tartas y dulces tradicionales, e incluso zumos y mojitos con caña de azúcar recién exprimida. Colina abajo se encuentra su iglesia de San Mauro Abad, del s.XVI, sobre el barranco de San Mauro, solitaria y sombreada por grandes eucaliptos que merece aunque sea una corta parada para recrearse. Parece ser que sus caminos fueron en otro tiempo impracticables, hasta el punto de encontrarse sus habitantes casi aislados del resto de la isla.
Continuando la carretera hacia la costa se llega a Porís de Puntagorda, una colada volcánica sobre la que se encuentra un conjunto de pequeñas viviendas colgadas del risco, utilizadas básicamente en fines de semanas, festivos y veranos por sus propietarios. De fácil acceso y aprox. 400 escalones, vadeando algunas de ellas, y extraordinarias vistas se alcanza la costa con sus dos piscinas naturales y su zona de solárium. De baño seguro cuando no hay excesivo oleaje.
La carretera LP-1 atraviesa seguidamente el barranco de Izcaguan, de grandes acantilados, pinos y flora peculiar. Constituye una muestra representativa de algunos hábitat característicos del Archipiélago, como campos de lava, retamares y acantilados con vegetación propia que albergan a su vez poblaciones de flora y fauna amenazadas como el halcón Tagarote. En este enclave se desarrollan también diversas especies de interés como la graja, el drago o la curruca tomillera. Su costa, con un acantilado de gran altura entre Garafía y Puntagorda, fue declarada Monumento Natural Costa de Hiscaguán. También es un área de reproducción, cría y refugio de especies como la pardela cenicienta y el águila pescadora.
Algo más allá, por la LP 114, a través de la pequeñas aldea Las Tricias, se encuentra la Playa del Callejoncito, ya en el Municipio de Garafía, otro pequeño núcleo pesquero de temporada, con casitas excavadas en el paredón del acantilado.
Playa de unos 100mts. de longitud, de piedra y arena en marea baja y vistas salvajes.
¿La Palma o Hawai?.
Pues parece ser que para la observación astronómica el cielo que envuelve el Roque
de los Muchachos, donde se encuentra ubicado, supera en calidad
(menor velocidad del viento, menos frío, claridad, fotometría). Así que, para mantener el cielo limpio no se permite ciertas actividades industriales en el centro de la isla. Tras innumerables
estudios sobre la calidad del cielo canario, en 1979 se firmó el "Acuerdo
de Cooperación Astrofísica" entre Dinamarca, Suecia, Reino
Unido y España y en 1985 se inauguró. La Palma y Maunakea
(Hawai) hoy día tienen los dos mejores observatorios del hemisferio norte. La ubicación geográfica en medio del Atlántico y el peculiar clima provocan la formación de nubes entre los 1.000 y 2.000mts. de altura, que hacen de espejo e impiden que la contaminación luminosa de las poblaciones de la costa dificulten la observación de las estrellas.
En estas condiciones y para contemplar estos escarpes desde otro plano lo intenté en otra ubicación, a unos 10Kms., igualmente
espectacular: El Pico de la Nieve (2.239mts.).
En un pasado no muy lejano
era un acceso hacia el otro extremo de la isla. Los lugareños acometían estas
hazañas, donde los desniveles son muy fuertes y se podían encontrar incluso con
nieve. Hoy en día es únicamente usado para rutas de senderismo.
Desde aquí se puede continuar
caminando hacia La Cumbrecita, hacia el Refugio del Pilar o realizar la Ruta de la Crestería (desde
el Pico de la Nieve, en plena cumbre de la isla, bordeando el Parque
Nacional de la Caldera de Taburiente hasta el
Roque de Los Muchachos, el punto más alto de la isla.
La noche la quería hacer en
el parquin de El Roque pero mi vehículo no está preparado para
pasarla a tan baja temperatura (unos 3ºC
aprox. al oscurecer) por lo que tras observar la caída del sol hasta camuflarse entre las nubes continué la carretera hacia Santo Domingo de
Garafía, antes de que se hiciera de noche y poder encontrar un lugar adecuado
para pernoctar. Entretanto un anaranjado firmamento fue diluyéndose mientras conducía, hasta la total opacidad. Inevitablemente no podía observar por dónde circulaba pues
la oscuridad invadía mi visión.
Tan sólo las luces del vehículo mostraba las líneas de la carretera. Intenté quedarme en el parquin que das acceso, escaleras abajo, al Puertito de Santo Domingo o "Porís" (único enclave marítimo hasta mediados de los años 40 para el transporte de personas y mercancías al no existir carreteras en la isla), a varios kilómetros del centro, dentro del Monumento Natural de la Costa de Hiscaguán pero, como las condiciones del viento y humedad no eran buenas, regresé nuevamente al pueblo. Los nombres de Santo Domingo de Garafía y Puertito de Santo Domingo vienen dados a la gran finca que poseían los Dominicos que se instalaron en esta zona después de la conquista castellana. Hasta los años 90 se mantuvo en pie su convento frente a la actual parroquia de La Luz.
Tan sólo las luces del vehículo mostraba las líneas de la carretera. Intenté quedarme en el parquin que das acceso, escaleras abajo, al Puertito de Santo Domingo o "Porís" (único enclave marítimo hasta mediados de los años 40 para el transporte de personas y mercancías al no existir carreteras en la isla), a varios kilómetros del centro, dentro del Monumento Natural de la Costa de Hiscaguán pero, como las condiciones del viento y humedad no eran buenas, regresé nuevamente al pueblo. Los nombres de Santo Domingo de Garafía y Puertito de Santo Domingo vienen dados a la gran finca que poseían los Dominicos que se instalaron en esta zona después de la conquista castellana. Hasta los años 90 se mantuvo en pie su convento frente a la actual parroquia de La Luz.
A primera hora de la mañana desayuné en Taberna Santy, una acogedora tasca situada al lado de la Casa de la Cultura donde se come muy bien, y posteriormente la dediqué a recorrer su pequeño casco antiguo, empezando en la plaza donde se encuentra la única iglesia de
la isla bajo la advocación de Nuestra Señora de la Luz, construida en piedra y madera en 1553. Luce columnas cilíndricas, capiteles toscanos, está cubierta por un llamativo artesonado de parhilera tramado
con líneas entrecruzadas de estilo mudéjar, tiene varios retablos neoclásicos,
coro y púlpito de tea del s.XVIII y una pila verde de barro vidriado del s.XVI.
La imagen de la Virgen es de las llamadas de candelero, es decir, solo tiene
talladas la cabeza y las manos. Porta en su mano derecha la imagen del Niño
Jesús.
La muy "Noble y Leal"
Villa de Garafia , es uno de los pueblos más antiguos de la isla,
fundado por colonizadores portugueses. La capital del municipio se llama Santo
Domingo, un casco urbano con edificaciones de principio del s.XX con
mucha historia y secretos escondidos bajo sus calles empedradas. Lamentablemente, debido a la progresiva
marcha de sus habitantes a otras tierras más ventajosas para su progreso y al
condicionante de su lejanía de la capital palmera, este pueblo se ha quedado en desventaja con respecto a las demás.
Frente al Centro de Salud se encuentra Cercado Vicente, un curioso pequeño yacimiento aborigen destinado a la adoración y agradecimiento a los dioses, descubierto en 1955, con cazoletas talladas en la roca para la recogida de agua y espirales grabadas en anchura y profundidad.
Algo más abajo, carretera al Puertito, y a unos 300mts. del cementerio, se encuentra los Petroglifos de El Calvario, repartidos en bloques sueltos y diseminados en una pequeña
zona. Al parecer éstos formaban parte de una especie de pirámide que respondía al tipo "adoratorio". Los grabados ocupan las superficies planas
exteriores de la piedra, y en otras continuaba de piedra en piedra, ya destruidas. En
una de ellas se hallaba un petroglifo de tipo laberintiforme. Los
motivos grabados son seis
círculos concéntricos no completos al estar fragmentado el bloque basáltico. Cinco círculos concéntricos ocupando totalmente una cara de la piedra,
mientras un sexto, en el canto de ésta, se enlaza con otros motivos de la
cara opuesta, de la que solo se conserva un pequeño fragmento al haber sido
lascado el bloque. En este bloque se encuentra un par de cazoletas. El grabado
es profundo (en algunos puntos llega a alcanzar los 2cms.), ejecutado a base de
picado, retocado éste, al parecer, por abrasión en algunos puntos. Círculos
(algunos concéntricos) enlazados por líneas serpentiformes. En la cara opuesta
parecen haber existido otros motivos totalmente destrozados por la erosión. Otros
motivos a base de líneas curvas, serpentiformes, completan esta estación.
Tras la visita continué hacia Porís de Santo Domingo, llegando nuevamente hasta el aparcamiento-mirador que tiene unas sorprendentes vistas de la abrupta costa acantilada y que comprende el Roque de Santo Domingo, el Roque de Las Tabaibas y el Roque del Guinchouna que se encuentran enfrente. Desde
ahí se baja a pie por un camino empedrado hasta el puertito y a playa Bujarén que está al lado, pasando entre las pequeñas casetas y cuevas de pescadores que aún
bajan regularmente a pasar el tiempo o pescar allí. No es uno de los mejores lugares para pasar el día, pero merece el esfuerzo conocer este lugar.
Nuevamente en carretera, y dirección a Barlovento, van apareciendo una gran cantidad de barrancos y barranqueras que surcan sus
parajes, una abundancia de cuevas naturales que se abren en sus márgenes, la
enorme extensión superficial que abarca, la profusión de recursos
forrajeros y fuentes con las que cuenta, así como la extraordinaria riqueza de
yacimientos prehispánicos que aparecen en sus cumbres, que sugiere la hipótesis de
que Tagalguén (nombre prehispánico de Garafía, reinada por el rey Bediesta), pudo ser uno de los cantones más poblados de toda la isla, posiblemente con más de 1.000
benahoaritas o awaritas a finales del s.XV. El papel tan importante que Garafía representa para la etapa prehispánica palmera se centra, básicamente, en la abundancia de estaciones de grabados rupestres geométricos que existen tanto en las costas como en las zonas altas, suponiendo más
del 70% de los yacimientos arqueológicos de este tipo que se conocen en La
Palma.
Una vez estacionado el vehículo en el
parquin del Centro de Interpretación y abonado el derecho de entrada (2€), tras una rápida visión general de la cultura auarita en su sala de exposiciones comencé la visita por sus inmediaciones.
La primera referencia escrita
de estos hallazgos data de 1941. En la década de 1970, varios
conocidos arqueólogos realizaron estudios de interés científico y a finales de la
década de 1990, en una excavación en dos zonas de las cuevas en la base
del barranco labrado por un salto de agua (caboco), descubrieron abundantes restos cerámicos, utillaje lítico, fragmentos correspondientes a un
recipiente elaborado en madera y restos humanos de un maxilar y fragmentos del
frontal y parietal derecho de un único individuo joven.
Pero de especial interés son
las manifestaciones rupestres situadas en las paredes del Barranco de La
Zarza, en el paraje conocido como “Caboco de La Zarza”
y en su afluente, el barranquillo de La Zarcita. En esta parte de la isla, a 900mts.
de altitud, varios senderos conducen a cuevas y estaciones de grabados
rupestres muy bien protegidos como la Cueva de la Zarza donde el mundo
aborigen ha dejado petroglifos realizados mediante técnicas de picado
continuo y discontinuo (surcos grabados que oscilan entre los 0,5 y los 2mm. de
profundidad) círculos, semicírculos, en forma de espirales, meandros, etc., que invita a la contemplación y al
silencio.
Adentrarse en
este exuberante bosque de laurisilva, siguiendo el sendero por el cauce
del barranco conocido como Caldera de Agua, es todo un deleite. Tiene
un referente natural como reclamo evocador: una fuente de agua que sale directamente de la
roca!. Durante el recorrido, caminando sobre una densa "alfombra de
hojas" de diversas tonalidades y rodeado de un espeso manto vegetal de
transición con elementos de laurisilva y pinar, se pasa por zonas
que es prácticamente imposible ver el cielo de lo densa que es su vegetación.
Seguidamente se alcanza dos cuevas, la de La Zarza que pasa por ser uno de los mejores
conjuntos de arte rupestre de La Palma, tanto por la amplitud de la
superficie grabada, como por la complejidad y desarrollo de los motivos. No se
sabe con certeza los motivos de sus emplazamientos, podrían deberse tanto al
marcado de sitios para el pastoreo, como a puntos de abastecimiento de agua, o
incluso a lugares para el culto o altares de sacrificios. Es notable, desde el
punto de vista plástico o gráfico, la nitidez y sencillez con que esos artistas
a través de una geometrización de las formas formularon un lenguaje visual de
inusitada belleza y cohesión, en perfecta correspondencia con la estructura del
cosmos.
Hay otros yacimientos
arqueológicos más:
Fajaneta del Jarito (margen izquierdo del barranco): petroglifos, meandros en espiral.
Llano de la Zarza (margen izquierda del barranco): representaciones
circuliformes en la llamada Caldera de Agua. De nuevo en carretera
continuaría el trayecto por el N. de la Isla.
Fajaneta del Jarito (margen izquierdo del barranco): petroglifos, meandros en espiral.
La secundaria (LP-109)
que llaman Camino al paso de la Hiedra, entra por el interior del monte, después
de Roque Faro hacia Barlovento, bordeando en Barranco de los Franceses, un interesantísimo recorrido que
atraviesa pinares, un tupido manto vegetal que se mantiene por la condensación
de la nubosidad que transita sobre esta zona elevada, cantidad incontable de
curvas que sortean la accidentada orografía con profundísimos barrancos, varios
estrechos túneles excavados en la roca, pasa también por el Mirador y la Fuente de los Poleos, el Mirador
de Las Mimbreras, el Área Recreativa de Las Mimbreras que, aunque la
zona no está ubicada en un área protegida, es considerada una zona muy
sensible debido a su enorme valor ecológico (ahora cerrado por COVID).
Casi concluyendo esta carretera, 2Kms. antes de llegar a Barlovento, a la izquierda del cruce de entrada al Área Recreativa de La Laguna de Barlovento y rodeado por una vegetación que tiñe de verde los alrededores hay un singular restaurante, La Pradera, una agradable experiencia gastronómica de lo mejor de la cocina tradicional canaria en carnes a la plancha o a la brasa de su cocina de leña, platos “de cuchara” y excelentes vinos de la casa que hay, sin duda alguna, que probar. A la derecha del mismo cruce, una pista asfaltada entra hacia el Área Recreativa y de acampada de La Laguna, también cerrada por COVID. Al lado se encuentra situada, dentro de un cráter, la mayor presa artificial o embalse (con
una capacidad de 5.500.000m³) de La Palma, a unos 600mts. sobre el nivel del mar, junto a
la Montaña de Barlovento, alrededor de la cual se ha desarrollado esta área recreativa y un entorno de alto interés ecológico, debido a la variada
fauna y flora que presenta.
La carretera sigue algo más de 3Kms. hacia Barlovento, uno de los doce reinos palmeros, el de Tagaragre
(Cantón Benahoarita), separado del
municipio de San Andrés por el barranco de La Herradura, y con una costa ciertamente acantilada. Y a unos 6kms. del casco urbano se encuentran las Piscinas
de La Fajana, unas piscinas naturales formadas por tres charcos de
diferente profundidad y dimensiones, protegidos del fuerte oleaje por unas
cuidadas pasarelas, frente a una avenida con viviendas, otras vacacionales y varios
restaurantes.
En esta zona del litoral se encontraban antiguamente las charcas
donde se curtía el lino. Con el paso del tiempo se acondicionaron preservando su
entorno natural: una grande, otra mediana, y una tercera de uso infantil, todas
con escaleras para un cómodo acceso al baño.
Estuvieron cerradas un tiempo debido al COVID, aunque ahora su apertura está sujeto a ciertas condiciones
como son las restricciones en los horarios (abierto sábados y domingos), reducción del
aforo anterior, así como una serie de limitaciones de los diferentes espacios
o la prohibición del uso de los servicios y duchas. Un restaurante con ventanales sobre las piscinas sí que está funcionando y sirve a los pocos clientes que hasta aquí llegan para pasar la tarde.