16/12/20

Me quedaba algo pendiente

Por la mañana me dirigí a Puntallana a desayunar. Es un municipio a 12kms. de la capital con rincones muy bucólicos como la Fuente de San Juan o los antiguos lavaderos (Fuentiña). Famoso por su excelente queso, es verde, rural, tradicional, de notable tradición agrícola -predominan los cultivos de cereales, en especial de trigo, que han garantizado la elaboración del pan y el gofio-, e históricamente considerado como el granero de la isla. 
Caracterizado por sus profundos barrancos esta hermosa localidad se expande de mar a cumbre formando un triángulo de tierras fértiles repleta de amplias terrazas de plataneras.
La carretera continúa en descenso tras pasar media docena de túneles, profundos riscos cubiertos de espesa vegetación, como el Barranco del Agua, un tramo de barranco de casi 3Kms. de longitud, caracterizado por tener una de las mejores muestras de cardonal de la Isla, e interesantes restos de bosque termófilo, cuyos elementos acompañantes dominantes son los cornicales y las retamas. En general el entorno presenta una alta calidad paisajística, sólo interrumpida en las proximidades de la carretera general. 
Varios kilómetros antes de llegar a la capital, desde el mirador San Juanito, se obtienen por la mañana una de las mejores vistas sobre Santa Cruz, bajo la caldera abierta.
Como aun me quedaban dos días para tomar el ferri de vuelta y tenía pendiente varios intentos frustrados anteriores como la subida al Roque Bejenaro o caminar por la ruta de los Volcanes por el Refugio del Pilar, observando que por esa parte de la isla podría estar más despejado, no dudé y me dirigí nuevamente hacia el Centro de Visitantes de la Caldera y esta vez conseguí temprano plaza de acceso para visitar la Cumbrecita.
El sendero comienza nada más empezar la pista forestal que va hacia el Mirador del Lomo de las Chozas. Asciende al principio, por la cara N. de la falda del Roque de los Cuervos en la vertiente de La Caldera, en cinco zigzag, por un pinar claro con sotobosque de amagantes, hasta llegar a una colada de lava de unos 5mts. de espesor, que se sortea por una escalera de piedra. Luego se pasa a la vertiente del valle del Riachuelo, atraviesa una línea de defensa de prevención de incendios forestales y comienzan las vistas a ser magníficas: el aparcamiento donde había dejado el vehículo se veía cada vez más pequeño; los Roques de la Cumbrecita al Norte, enmarcados por los acantilados de la Punta de los Roques; al Este, Las Laderas, paredones con barrancos poco definidos salvo en las partes altas donde destaca el Roque de la Perra y los pitones que, como réplica, aparecen bajo sus pies debajo de Las Laderas. Las pendientes se amortiguan permitiendo la presencia de un pinar denso no muy viejo, muestra de usos agrícolas y pastoriles hasta no hace mucho. En éste lado del valle sale por la parte baja la protuberancia del Roque Grande, que termina al pie de la pista de acceso a La Cumbrecita en un paredón; al Sureste, la Cumbre Nueva con sus frecuentes cascadas de nubes y el inicio de Cumbre ViejaAl oeste, como no, La Caldera que empequeñece al Riachuelo con su exagerada dimensión. 
A medida que se asciende, se gira de nuevo a la vertiente de la Caldera en la falda N. del Roque de los Cuervos. En la divisoria ya se obtiene una mejor vista del interior del Parque y de la grandiosidad de la depresión calderiforme. A partir de este punto, el sendero atraviesa una zona entre dos acantilados. En el recodo donde empieza de nuevo la subida hay otro mirador natural hacia el Bejenado. Junto al sendero hay varias parcelas valladas de experimentación floral para conocer el efecto de los herbívoros introducidos sobre un conjunto de especies de árboles y arbustos que se encuentran en la actualidad de forma escasa en el sotobosque del pinar y a veces se las puede observar en acantilados y, también, para conocer el hábitat potencial de las mismas. Cerca de los grandes paredones de roca viva se aprecia especies rupícolas como los bejequescinco-uñaslechugonesgaciastagasastes vinagrerascedro canario y algunas plantas raras como la garbancera.
A lo largo del recorrido se pasa desde su inicio hasta el final por un bosque típico de pinar con un sotobosque escaso, principalmente amagantes y corazoncillos, a no ser aquellas zonas que se encuentran en la umbría, donde se pueden ver mayor variedad de especies.  Al llegar a la cresta hay un cruce de senderos y el destino final se encuentra a la derecha (Oeste). Desde el punto más alto de este recorrido, la terraza del Pico Bejenado con sus 360º de visión panorámica -la mejor panorámica del Parque Nacional y sus 1.853mts. de altura-, se puede observar en días despejados el valle de Aridane, Cumbrevieja, Cumbrenueva, toda la crestería de la cumbre, el Roque y gran parte del fondo de la Caldera de Taburiente y , por supuesto, disfrutar de su majestuosidad. Al fin y al cabo dentro de la caldera es la única montaña solitaria, ya que el resto de picos tienen formación en cordillera. 
De nuevo en el parquin y tras 5h extraordinarias de pateo tomé dirección hacia la carretera de la cumbre (LP-3) para dirigirme al Refugio del Pilar por la carretera secundaria (LP-301) que cruza la isla de E. a O., atravesando la mitad aproximada de la dorsal montañosa que divide la Isla. Una revirada carretera realmente impactante que regala potentes vistas sobre los parajes volcánicos. 
Visto desde la lejanía, el Roque Bejenaro con su aspecto ancho y erguido tras el valle de Aridane y sobre el centro de la Caldera que hace que su imagen haga parar la respiración a todos los que aman las montañas y, al fondo, las imponentes paredes de la Caldera de Taburiente. Los conos volcánicos repartidos por su superficie recuerdan el origen geológico de la isla.
El Refugio de El Pilar (1.456mts.), entre bosques de pinar y monteverde, es una amplia zona de esparcimiento donde los palmeros acuden a pasar el fin de semana en familia. Hay asentado un parque recreativo donde se puede hacer fuego y cocinar, también cuenta con agua, servicios y se permite la acampada, pero está todo cerrado por COVID.
Muchos visitantes aparcan sus vehículos en el parquin y se dedican a practicar el senderismo. Y ahí dejé el mío. El día continuaba despejado, la temperatura era ideal y, aunque se estaba haciendo algo tarde, aproveché para comenzar por la parte N. de la Ruta de los Volcanes hasta La Deseada, la montaña que había llegado días antes por el flanco S. de la isla.
El camino comienza bajo las altas copas de pinos que apenas filtra la luz y a medida que va ganando altitud las extraordinarias vistas se amplían hacia la mitad N. de la isla sobre un fondo de picos volcánicos, piconeras, zonas de pinares y el Pico Bejenado recortado contra las paredes que conforman el circo de la Caldera de Taburiente. Es significativo como se alternan los pinares con las coladas de escoria de una de las primeras erupciones de las que se tiene constancia histórica, la del volcán Tacande o Montaña Quemada en 1480. Mientras, se va bordeando el Pico Birigoyo (1.808mts.) que constituye el primer cono que hay salvar de la larga cadena de volcanes que afloran, en forma de dorsal.
Me encontré el espeso mar de nubes a media altura, por debajo de la cota de los 1.000mts., suficiente para obtener unas extraordinarias vistas del entorno, aunque no de los volcanes más alejados. De fondo, la silueta del majestuoso Teide.
El sendero comienza a descender hasta llegar a una ancha travesía de tierra y piedra que conduce hacia el interior de los bosques de pinos canarios realzados contra el oscuro paisaje volcánico. Los rojos, ocres y negros terrenos yermos contrastan con los luminosos verdes y amarillos de los pinos y de los líquenes que se aferran a la roca viva y caliente aún del sol que ha hecho todo el día. Esta parte de la ruta es en constante subida, algo aburrida y monótona que me hace pensar que la ruta desde el S. es muchísimo más impresionante. Un sendero a la derecha se dirige hacia el Pico Nambroque (1.922mts.), con su singular perfil de meseta, dejando atrás y más abajo al volcán San Juan, que entró en erupción en 1949. Desde ahí vuelve la cuesta arriba y el pinar empieza a aclararse. 
Un poco más adelante aparece, a la derecha, el formidable agujero del cráter del volcán Hoyo Negro que entró en erupción en esa misma fecha. Algunos pinos han colonizado las laderas del cráter proporcionando el color ocre de sus acículas secas al suelo, que contrasta con el negro intenso de las rocas y el verde brillante de sus ramas que se recortan contra el océano azul. Y en la lejanía, el perfil del Teide. Sin duda alguna, un paisaje único. Estaba casi en la parte más alta del parque natural de la Cumbre Vieja. Un poco más allá el siguiente volcán, el del Duraznero, que también en 1949 entró en erupción. Su cráter, un lago de lava solidificada vertida ladera abajo hacia la costa E. de la isla como si el tiempo hubiera detenido el fluir del magma. 
Y más adelante los volcanes de La Deseada (1949mts.) el punto más elevado de la ruta y hasta donde quería llegar pero no fue posible. Me entretuve en exceso observando tanta espectacularidad y se había hecho la hora que establecí para volver. No quería que me cogiera la oscuridad de vuelta al RefugioMe conformaba con las vistas obtenidas en las cuatro horas y media de paseo por senderos que recorren uno de los paisajes más bellos de la isla en el que la fuerza de la naturaleza ha emergido desde las entrañas de la tierra dejando su huella en forma de paisaje atormentado y árido, y pensando que “había cumplido la misión”.
La convulsa historia geológica de La Palma comenzó hace 40 Millones de años debido a una fase de vulcanismo submarino que formó el complejo basal. Estos cimientos fueron elevándose hasta que hace 20 millones de años se produjo otra fase de vulcanismo, éste ya en superficie. 
En épocas históricas se tiene constancia de las siguientes erupciones volcánicas en la isla que transformaron el paisaje y el relieve:
1480, volcán Tacande
1585, volcán Tahuya
1646, volcán Martín de Tigalate
1677, volcán San Antonio
1712, volcán El Charco
1949, volcanes Duraznero, Hoyo Negro y Figura de San Juan
1971, volcán Teneguía
De suerte que pude llegar hasta el Refugio con tan escasa luz como para poder prever los cruces de senderos entre el pinar, librándome en varios momentos de desorientarme pues no había nadie alrededor que me pudiera indicar dónde se encontraba exactamente el área recreativa. Abandoné el lugar caída la noche dirección Sta. Cruz
Al alcanzar la cota de nubes entré en la espesa niebla  y comenzó la lluvia. Debía elegir dónde quedarme a pasar la fría noche que se presagiaba y la zona de Los Cancajos parecía algo más despejada, así que volví a su zona de parquin y allí me quedé junto a otros vehículos-vivienda. El siguiente día tenía que estar en el muelle a las 9 de la mañana para coger el ferri con destino Los CristianosVolví a cenar en el excelente restaurante Tiuna, mientras ordenaba con el portátil las rutas realizadas.

Esto ha sido todo. Un viaje entre 3 islas. Un viaje determinado por la pandemia que si por un lado me ha permitido conocer algunas de mis islas desde otro punto de vista aventurero, por otro no me ha permitido disfrutar de todas sus excelencias por estar cerradas como consecuencia del COVID. La gente, "enmascarada" y en parte asustada, ha frenado esa cercanía e interacción que tanto me encanta desarrollar cuando viajo. Aún así, ha valido la pena el esfuerzo.
Bendita mi Tierra isleña, y bendito el Mar que la baña.

12/12/20

Paseando por Bosques Milenarios

La noche fue excelente, el lugar para quedarse magnífico y la tranquilidad inmejorable: el sonido del oleaje sobre los cantiles que rodean toda esta parte de la costa palmera, el sutil olor a mar, el tenue centelleo lunar reflejado en el mar, la delicada luz de las farolas envolvente desde el aparcamiento, donde sólo nos encontramos tres furgones, hasta las viviendas al otro lado de la avenida del litoral. Y todo gracias a que hay muy poco movimiento de visitantes estos meses por estar cerradas entre-semana las instalaciones. 
Una vez en marcha no podía dejar pasar una visita a lo que, desde la distancia, tanta atracción me producía: el faro de Punta Cumplida. Se llega a través de una pista que llaman Carretera del Faro entre fincas de plataneras. Desde el exterior nadie diría que alberga un hotel boutique de lujo con tres suites desde las que contemplar el océano Atlántico con todo su esplendor. Precisamente ése es el encanto de este alojamiento: el misterio, la intimidad, el esconder lo mejor en su interior. 
Es el faro más antiguo de España y aún conserva sus funciones náuticas por lo que se trata de uno de los pocos faros de todo el mundo que todavía está activo y que además acoge huéspedes. Un funcional patio canario tradicional da paso a la suite Atlantic y la suite La Palma –con capacidad para albergar a dos huéspedes– y la suite Farero, en la que se pueden alojar hasta cuatro personas porque cuenta con dos dormitorios, dos baños y una original sala de estar con chimenea, acceso directo a la terraza y vistas al mar desde la propia cama.
La carretera continúa hacia Punta Talavera donde se encuentra un singular embarcadero en un promontorio sobre el mar, tiempo atrás puerto de entrada y salida de los productos de Barlovento. Algunas cuevas se han rediseñado como casas cuevas (vivienda de fin de semana o como almacén) con porches de madera con acceso al mar. Son habitáculos pequeños, de aspecto frágil con un interior sencillito. La electricidad existe desde hace algo más de 10 años e incluso pueden ver la televisión gracias a una antena parabólica instalada sobre la roca.

Muchas cuevas y habitaciones en la roca de lava se han rediseñado como cuevas vivientes.

Un pequeño porche de madera y la casa está lista. Casas pequeñas de aspecto frágil con un interior a menudo interesante. La electricidad existe desde hace 10 años e incluso se puede ver la televisión con la antena parabólica en la roca.

Muchas cuevas y habitaciones en la roca de lava se han rediseñado como cuevas vivientes.

Un pequeño porche de madera y la casa está lista. Casas pequeñas de aspecto frágil con un interior a menudo interesante. La electricidad existe desde hace 10 años e incluso se puede ver la televisión con la antena parabólica en la roca.

Muchas cuevas y habitaciones en la roca de lava se han rediseñado como cuevas vivientes.

Un pequeño porche de madera y la casa está lista. Casas pequeñas de aspecto frágil con un interior a menudo interesante. La electricidad existe desde hace 10 años e incluso se puede ver la televisión con la antena parabólica en la roca.

Muchas cuevas y habitaciones en la roca de lava se han rediseñado como cuevas vivientes.

Un pequeño porche de madera y la casa está lista. Casas pequeñas de aspecto frágil con un interior a menudo interesante. La electricidad existe desde hace 10 años e incluso se puede ver la televisión con la antena parabólica en la roca.

De nuevo en la Villa de Barlovento, un corto paseo me llevó a la plaza donde se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, construida en 1902. Los 35mts. de largo de la única nave del templo la convierten en la más larga de una sola nave que hay en la isla (el ancho es de 9mts.). Su estilo, muy rico, mezcla de artesonado mudéjar y teja árabe entra dentro de la tipología canaria del momento en que fue construida. Distribuido en dos partes: el presbiterio, que es la parte más antigua, y la nave, construida a finales del s.XVII, que va desde el arco hasta los pies del templo donde se levanta el coro, y campanas que se trajeron de un ingenio cubano. En su interior, la imagen de la Virgen del Rosario, uno de los tesoros artísticos del patrimonio insular de arte flamenco del s.XVI es una talla proveniente de Flandes y emparentada con otra del mismo nombre que se halla en San Andrés, siendo probable que las dos hayan salido del mismo taller.
A partir de aquí comienzo a tomar rumbo N.E. por la carretera LP-1 para concluir esta parte del recorrido entre San Andrés y Sauces, conocido por su patrimonio, sus piscinas naturales, su vegetación exuberante, espectaculares nacientes de agua, cultivos de ñame y por sus admirables senderos.
La Villa de San Andrés, es un rincón con encanto a poco más de 30min. de conducción de Sta. Cruz por una carretera muy bien conservada y en la que se atraviesa el puente de un solo arco (Viaducto de los Tilos) más grande de España. Declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico, San Andrés fue uno de los núcleos más prósperos de la isla tras la capital durante los s.XVI y s.XVII, como lo demuestran sus centenarias casonas de ricos comerciantes, principalmente gracias a la producción de caña de azúcar, cultivo prácticamente desaparecido (a día de hoy el único vestigio se encuentra en la cercana fábrica y destilería de Ron Aldea) que ha sido sustituido hoy día por decenas y decenas de hectáreas de plataneras que pueden apreciarse desde muy cerca, ya que la carretera cruza por este "inmenso océano” de plátanos. El turismo también se ha convertido en uno de los principales motores económicos. 
El centro del pueblo gira en torno a la iglesia de San Andrés Apóstol, declarada Bien de Interés Cultural, y la hermosa plaza de su mismo nombre, un conjunto casi único en la isla que son importantes ejemplos del rico patrimonio religioso de la isla. Esta iglesia fue una de las primeras construidas por los españoles tras la conquista de La Palma en 1493, de hecho este templo data de 1515 y lo más importante de su interior son retablos de estilo barroco así como el artesonado de las capillas de estilo mudéjar que no pude observar porque se encontraba cerrada el momento que pasé por allí.  Las calles adoquinadas de San Andrés se mantienen como hace siglos y sus casas con amplios ventanales causan admiración y marcan su singularidad. Muy cerca algunas cafeterías y restaurantes típicos se erigen prácticamente sobre el resto del pueblo. Sin duda alguna es el pueblo con más encanto del N. de La Palma.
Continuando por la carretera Lp-104 se puede llegar hasta la costa, donde el bravo atlántico bate estos días con fuerza sobre el litoral y más concretamente sobre el Charco Azul donde se podía disfrutar hasta antes del COVID de un baño en las piscinas y los charcos de agua del mar, pues se encuentran ahora todas cerradas. Dispone también de cantina, vestuarios y duchas, además, en su parte alta junto a la zona de aparcamientos hay un restaurante muy popular: el restaurante Rompecabos.
Un poco más allá se encuentra  la destilería de Ron Aldea, una fábrica histórica (1936) de distintos licores procedentes de la elaboración y transformación de la caña de azúcar. Suelen organizar visitas guiadas por la fábrica para explicar el proceso de recolección, molienda y destilación de la caña de azúcar en los distintos licores que se comercializan.
Y tras 500mts. más aparece la playa de Puerto Espíndola de 200mts. de longitud, situada junto al muelle deportivo, cobijado como aún sigue en un paraje de gran belleza. Fue un importante puerto comercial durante los s.XVI y s.XVII y hasta los años 30, se mantuvo como un punto importante para la entrada de mercancía y pasaje. Por aquella época el puerto constaba de un pequeño muelle varadero y un pequeño castillo de piedra. Hoy en día este muelle con barcos deportivos y de pesca ha sido reformado y, además, se conservan varios restos del castillo.
La carretera general (LP-1) atraviesa Los Sauces y, a poco de salir, tras cruzar el enorme puente de un solo arco, se encuentra a la derecha la vía de entrada a Los Tilos (LP-3) que remonta el curso del Barranco del Agua en leve ascenso (aprox.  460mts. sobre el nivel del mar), mostrando durante algo más de 3km. (dentro del Sendero PR LP-6) un paisaje formado por barrancos, cultivos, helechos gigantes, puentes, largas secuencias de curvas, hasta llegar al Centro de Visitantes de Los Tiles, una casona tradicional muy bonita, con una oficina de información, varias salas temáticas con videos y paneles explicativos sobre los antiguos habitantes de esta parte de la isla y su subsistencia.
De momento, algunas rutas como la clásica desde la Casa del Monte (inicio del sendero) y los Nacientes de Marcos y Cordero no se pueden realizar debido a la mala climatología pues se espera vientos muy fuertes, muchas nubes y lluvia que complicaría el transporte. Hay taxis que llevan a los senderistas hasta ese punto pero los próximos días van a dejar de hacerlo por lo peligroso que podría resultar. En esta ruta el agua es la gran protagonista pues, además de caminar por el corazón del bosque de laurisilva, se visita el curso de uno de los manantiales de agua natural más importantes de Canarias gracias a los 13 túneles que hay que pasar.
En la primera zona del parquin una pista forestal al lado de la carretera atraviesa un pequeño túnel y continúa a través de una frondosa laurisilva. A lo largo del recorrido se observan enormes helechos, zonas más húmedas como la fajana de los Tilos, el acebiño, el viñátigo, el barbusano, el palo blanco, el sanguinero y el laurel, cuyas hojas desprenden un agradable aroma cuando se frotan entre los dedos, así como el bicácaro, el cantar de los pinzones vulgarespalomas rabiches y palomas turqués, vida en todo su esplendor. Así hasta llegar a la parte más alta de este recorrido, el mirador del Espigón Atravesado (aprox. 2h.), donde se disfruta desde las alturas del exuberante bosque de laurisilva, en pleno corazón de La Reserva de La Biosfera, declarada por la UNESCO desde 1982
Este bosque milenario que pobló la Cuenca Mediterránea en la época del Terciario, constituye el ecosistema más peculiar y de mayor biodiversidad de la vegetación de la isla de La Palma, ocupando los suelos más antiguos y mejor desarrollados de la Isla. El sendero continúa en ascenso por el corazón del bosque hasta los manantiales Marcos y Cordero. Concluido el paseo, hay que regresar por el mismo sendero hasta la carretera general. Avanzando unos 500mts. se llega al Centro de Visitantes y al restaurante Casa Demetrio pero unos pocos metros antes de éste se encuentra un sendero que discurre junto a un canal de agua abierto hasta La Cascada de los Tilos, tras cruzar dos pequeños túneles y caminar unos cientos de metros más por un barranco lleno de frondosos árboles y enormes helechos. Unas escaleras y un pequeño mirador acercan aún más a esta caída de agua. El agua que discurre por Los Tilos la usan para regar los extensos cultivos de plataneras distribuidos por la zona. Si la temporada es más seca la desvían, acabándose el espectáculo para los visitantes.
Tras la visita me senté en el interior del restaurante Casa Demetrio, situado en medio de la laurisilva, a deleitarme con un exquisito plato de Conejo en Salsa con Papas  “Agradecidas” (papas arrugadas con queso ahumado en su interior y aliñado con mojo verde y mojo rojo) y Vino de la Casa. No ponen música porque los conciertos provienen de los  pinzonesmirlos herrerillos, ya que Juana, la encargada también “se encarga” de servirles pan todos los días. Aquí los pinzones locales se dejan observar sin apenas inmutarse. En el exterior se encuentra la terraza con rústicos bancos y mesas de madera. Luego, con placidez, tomé dirección a Puntallana disfrutando del portentoso paisaje.
Luego de 6kms. dirección Sta. Cruz se encuentra el Cubo de la Galga, un barranco con uno de los paisajes tan sorprendente como Los Tiles. EPunto de Información Ambiental Cubo de La Galga situado en el Barranco de La Galga, dentro del Parque Natural de Las Nieves, tiene un amplio aparcamiento pero está cerrado estos días y no hay información disponible, por lo tanto hay que obtenerla por internet, aunque su recorrido está abierto al visitante.
El sendero del Cubo de La Galga, en su mayor parte de dificultad baja, permite introducirse en uno de los rincones más frágiles y valiosos de la naturaleza palmera. Es otra ruta ideal para observar muy de cerca el esplendor de uno de los mejores bosques de laurisilva de las islas Canarias. Este bosque milenario que pobló la Cuenca Mediterránea en la época del Terciario, constituye el ecosistema más peculiar y de mayor biodiversidad en la vegetación de la Isla, ocupando los suelos más antiguos y mejor desarrollados.
La frondosa laurisilva de El Cubo muestra la capacidad de recuperación de la naturaleza, ya que en la zona baja del barranco existieron aprovechamientos forestales en épocas en las que el monte era el combustible, el abono y el complemento de la ganadería. Los árboles de esta ladera fueron talados, pero los aprovechamientos son residuales y el bosque ha recuperado su estado natural.
Hay varias alternativas para conocer el Cubo de La Galga. La ruta más larga tiene una extensión de 12,4kms. y la corta de 2Kms. que se puede completar en 1h. si se toma con calma para disfrutar del paseo y tomar fotografías. Durante el recorrido hay bolardos numerados que proporcionan información de interés sobre el sendero. Bastante conocido es el Senderismo por el Bosque Encantado, un recorrido de 11Kms./5h. de duración aprox. que termina en Playa Nogales, en Puntallana
El comienzo está al otro lado del aparcamiento del Punto de Información, en una pista asfaltada y luego de tierra donde aparece un monteverde empobrecido. Árboles frutales comparten suelo con fayas y brezos, lo que indica que no se trata de una laurisilva pura. También aparecen zarzas, una especie que avisa aquí de la presencia humana, que se va diluyendo según se avanza por el camino. El Barbuzano del Cubo, un ejemplar de 25mts. de altura, de corteza escamosa, marca el borde del bosque. Ésta es una característica de esta especie que, actualmente, no es muy abundante porque su madera rojiza era muy apreciada, especialmente en ebanistería, para fabricar muebles. De hecho, antiguamente se le llamaba “ébano de Canarias”. 
Más adelante, en el margen derecho del barranco y buscando la luz, aparecen pequeños árboles alineados, con hojas de un verde intenso, y el raro y escaso Marmolán que se encuentra habitualmente en el límite inferior de la laurisilva. Su nombre popular se debe a la dureza de su madera, que se compara con la del mármol. Luego aparece Los mil hijos del Viñátigo, árbol a la vera del camino que parece guarecido por multitud de ramas que surgen de su base. Son sus hijos, conocidos como chupones. Esta es una de las características del viñátigo, un endemismo  macaronésico típico de la  laurisilva. Aunque el tronco central muera, su base es un gran tocón que genera numerosos chupones que mantienen vivo el árbol. Durante la travesía el agua es la protagonista. 
A medida que se adentra en el barranco, se nota cada vez mayor humedad según se cierre el dosel verde. Por ahí pasa un canal de agua para su uso en la agricultura y abasto público. De su racional utilización depende que se preserven estos paisajes. Barrancos estrechos como cañones, al igual que éste, indican que La Palma es una isla joven en la que la erosión aún está modelando el paisaje que ha surgido por procesos erosivos a lo largo del tiempo. Una enorme roca en delicado equilibrio lo recuerda junto al sendero. Algún día, quizá dentro de cientos de años, esta piedra caerá y terminará en el lecho del barranco. Seguidamente se llega a un cruce del sendero que invita a guardar silencio pues el tintineo del agua compite con los cantos de las aves!.
Finalmente se llega a “La Fajana” de Los Tiles, el esplendor de la laurisilva del valle con tiles que aparece en esta última etapa del recorrido de ida. El dosel vegetal mantiene penumbra y humedad permanentes, donde los tiles son los protagonistas absolutos con sus largos troncos de madera verde y dura. Esta especie solo aparece en aquellos parajes idóneos para la laurisilva, lo que indica que es un lugar privilegiado. Su sombra impide la aparición de arbustos bajo sus esplendorosas copas. Es el hábitat preferido de los helechos, que se refugian en las paredes mostrando las formas sinuosas, verdes y frescas de sus hojas, llamadas frondas
Los helechos forman originales tapices vegetales que sugieren un viaje en el tiempo. No en vano son auténticos supervivientes de épocas remotas en la historia de nuestro planeta. Al cruzar por el lecho del barranco se observa la redondez de las piedras lo que indica que el agua sigue excavando este profundo cañón. Son materiales arrastrados a lo largo de la historia por intensas torrenteras desde la parte alta de la cuenca de la cumbre, con menos vegetación. 
En la pared del barranco pueden verse algunas cuevas y oquedades, refugio natural de pequeñas rapaces como el búho chico y murciélagos que anidan en su interior, además de palomas y otras aves forestales, como la chochaperdiz o el pinzón, que también habitan o se refugian en ellas. La colosal pared en mitad del sendero muestra otra de las riquezas: la vegetación de las paredes húmedas, conocida como rupícola, los helechos con sus frondas colgantes, los verodes con forma de pasteles y las  cerrajas  con sus hojas rizadas, crean un auténtico "jardín colgante".
Luego de cruzar un arco de piedra o acueducto (canal de agua para uso en la agricultura y abasto público) se continúa por el sendero PR LP 5.1 hasta el Mirador de la Somada Alta, donde de puede descansar y disfrutar de unas espectaculares vistas desde la cumbre hasta la costa, de buena parte de San Andrés y Sauces así como de San Bartolomé con su mirador de San BartoloA partir de este punto alto, se presenta un tramo hasta la pista asfaltada con un fuerte descenso. Se continúa por ella unos 300mts. llegando a la señal que indica la entrada nuevamente al Cubo de la Galga. Se puede descender  hasta contactar con el cruce de entrada al barranco, o se continúa carretera abajo a través del Camino de Llano Molino entre caseríos hasta la carretera principal. Desde ahí hay que regresar al Punto de Información por esta carretera (LP1). 
En frente, se encuentra San Bartolomé y su Mirador de San Bartolo o Mirador Astronómico del Salto del Enamorado en el barrio de la Galgasobre un risco del Barranco de Nogales, con una de las mejores vistas del lado oriental de la isla pudiendo observar la zona donde comienza la laurisilva, ver casas y cultivos repartidos por todo el paisaje y, por supuesto, contemplar el inmenso océano.  Alrededor de esta atalaya también se observa algunas plantas de la flora canaria, como los Dragos. Y al anochecer se podría buscar la estrella Polar e identificar las distintas constelaciones, ya que este mirador forma parte de la Red Insular de Miradores AstronómicosEn su panel principal se hace una descripción de algunas historias que se han plasmado en la mitología del firmamento. Se narra, además, la mítica leyenda del lugar. Se añaden 4 planisferios que facilitan reconocer las constelaciones del cielo. Dispone de una lama o poste de sendero señalando hacia Polaris, y una rueda (planisferio que ayuda a localizar las constelaciones circumpolares: Osa Mayor y Casiopea).
La leyenda del Salto del Enamorado, motivo por el cual se encuentra un monumento en su recuerdo, relata la historia de un valiente pastor enamorado de una hermosa campesina, la cual a cambio de concederle su corazón le reta a saltar con su lanza de madera al vacío desde un lado al otro del barranco, logrando lo imposible. Él accede locamente enamorado y, cegado por el amor, se despeña en lo más profundo del barranco muriendo y dejando esta historia para la memoria.
De nuevo en carretera me dirigí hacia Puntallana, a Playa de Nogales, para hacer la noche en su parquin, en un entorno muy particular por su orografía y sus espectaculares vistas a los riscos y al mar azul. La tarde-noche resultó ideal por su temperatura y nada de viento.
Un estrecho sendero de 500mts. conduce hasta una auténtica playa naturista salvaje! -con una longitud aprox. de 450mts.-, una de las mejores de la isla. De arena negra volcánica, sintetiza buena parte de lo que ofrece la Isla: montañas, senderos, lava, océano, verdes, algunos tonos azules y grisáceos, bajo un espectacular acantilado. Me encontré con algunos surferos  que suelen acercarse a esta parte de la Isla, pero el ligero viento del E. y la poca fuerza de mar no era la correcta para coger olas.
Ahí estuvieron, metidos en el agua. Flotando!

11/12/20

Hacia el Norte de La Palma

Desde Puerto Naos, y continuando la carretera LP-1 hacia el N.O. de la Isla, tras pasar por Tazacorte, ésta asciende hasta una atalaya a casi 700mts. de altitud donde se encuentra el Mirador de El Time con unas excelentes vistas hacia el interior de la Caldera de Taburiente, el barranco de las Angustias, Los Llanos, la Playa de Tazacorte hasta prácticamente el faro de Fuencaliente.
Seguidamente continuando por Tijarafe -centro de uno de los doce reinos aborígenes de la isla-, rodeado de palmeras, almendros, y plataneras, muchas plataneras (mayoritariamente en la zona de Punta de Tijarafe). Aquí se lleva a cabo uno de los festejos más populares de la isla, la verbena del diablo (en septiembre), que data de 1923, protagonizado por un "demonio" buscapiés, pirotécnico y ruidoso. La mayoría de las casas del núcleo urbano se asientan a ambos lados de la carretera general, que lo atraviesa de S. a Ny esparcidas entre pinos y almendros. 
Destaca igualmente su iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, edificada entre los s.XVII y s.XVIII siguiendo el estilo mudéjar. Declarada Bien de Interés Cultural  en 1996, consta de una sola nave sobria y sencilla, con cantería en los esquineros de la edificación, y una original espadaña de estilo canario de 1686 -según una loseta grabada con esa fecha ubicada en la base-, con una balconada -lugar de referencia del "repique de tajaraste" (toque de las campanas combinadas y al mismo ritmo que un tajaraste o tambor de guerra), hoy día mecanizada-, y una escalera de subida por el exterior del inmueble
La parte más antigua es la ocupada por la capilla del Santísimo, con un retablo mayor de cinco calles, un San Antonio de Padua del s.XVI, y logrados artesonados (techo adornado con molduras).
Al igual que en otros municipios de La Palma, en Tijarafe la principal actividad económica es la agricultura, especialmente en La Punta, una de las principales plantaciones bananeras de esta isla. Otros productos agrícolas recolectados en este municipio son las almendras y los aguacates. También predomina la ganadería. 
La orografía de este territorio es muy abrupta, accidentada, cortada por multitud de barrancos. Posee una pendiente que se inicia en las cumbres de la isla y desciende hasta el mar. La costa está cortada en el tramo final por un impresionante acantilado de unos 200mts. de altura. Cuenta con muchos espacios naturales interesantes como el Barranco del Jorado formado por materiales basálticos con escarpes casi verticales de hasta 620mts. de altitud donde habitan poblaciones de aves como cernícalos, grajas, palomas turqué y rabiche, junto a interesantes especies protegidas como almácigos entre otros y, en las zonas altas, pinos y plantas halófilasEn tiempos de la conquista, existía un camino que llevaba a la Cueva Bonita conocido como el Camino del Juro (agujero) que con el transcurso de los siglos cambió a JoradoEs característico del lugar el espigón con agujeros de su ladera izquierda, producto de diferentes desplomes erosivos.  A mitad de este enclave, aparece un conjunto de rocas basálticas con forma de cabeza de rinoceronte casi perfecta, imagen emblemática de esta parte de la isla. 
Como en algunos tramos del barranco se desarrollan actividades agro-ganaderas se observan pequeños bancales, plantaciones frutales o ganado caprino; la Caldera de Jieque (en lo alto del Barranco del Jorado, con casi 1'5Kms. de diámetro y muy parecida a la Caldera de Taburiente, es un importante área biológica por su morfología y microclima único, que cuenta con muchas especies autóctonas, pequeños bosques, muchas formaciones geológicas e impresionantes pendientes que parecen haber sido cortadas a cuchillo;  la Cueva Bonita, es una cavidad geológica ubicada a la derecha de la desembocadura del Barranco El Jorado. Dicen que a lo largo del s.XVII, durante los ataques piratas, muchos pescadores salvaron su vida gracias a esta cueva, ya que entraban por un lado y salían por el otro, mientras los piratas, no conociendo la existencia de dicha cueva, esperaban a que saliesen por donde habían entrado;  la cala del pequeño poblado de pescadores Porís de la Candelaria, una gigantesca cueva poblada al borde del mar, bajo un impresionante acantilado. 
Hay casas con más de 80 años y las usan sus propietarios para disfrutarlas en temporadas estivales. Sobre una piedra redonda tienen una pequeña imagen de la Virgen de CandelariaEl camino que desciende hasta este peculiar lugar serpentea pasando por varias fincas, pero sin mucha dificultad; la Playa de La Veta, se llega desde el barrio Aguatavarcaminando durante unos quince o veinte minutos desde el final de la pista asfaltada a través del acantilado. Es de difícil acceso pero considerada en verano una de las mejores playa, ya que su arena negra desaparece durante los meses de inverno debido al cambio de corrientes. Años atrás solía ser el puerto de desembarco de embarcaciones utilizadas para el intercambio de productos de primera necesidad; el Pozo de Tinizara, situado en la desembocadura del Barranco de Garome, debajo del barrio de TinizaraLa bajada se encuentra cerca del área recreativa de Tinizara y cerca de este mismo barranco. 
La carretera es larga y sinuosa, entre fincas plantadas, hasta llegar a la zona de invernaderos en la que se acaba el asfalto. Si se tiene 4×4 se puede bajar hasta los aparcamientos y si no es mejor dejar el vehículo antes de la pista de tierra. En 20 minutos se alcanza el Pozo. Cuenta con una treintena de viviendas con la particularidad de que todas son cuevas en los márgenes del barranco. El pozo es un callao con tendencia a acumular una pequeña cantidad de arena, con una escalera que da al mar abierto. Su historia es análoga a la de los demás enclaves costeros. A su pozo salobre también recurrieron los antepasados para aplacar su propia sed y la de los ganados. 
Continuando hacia Puntagorda, que si no se planea su visita puede pasar desapercibida al transitar de largo por la carretera general, surge sus casas agrupadas en varias lomadas entre almendros, flores, huertos y pinares, ocupando una superficie de 31Km². Su casco histórico se ubica en una preciosa zona de poca pendiente entre pinos y almendros, a 600mts. sobre el nivel del mar. 
En este municipio se celebra el que seguramente sea el mercadillo agrícola que más fama está logrando alcanzar en La Palma desde hace algo más de 10 años, frente al pequeño bosque de pinos ‘El Fayal’. Cada fin de semana combina lo mejor de los productos agrícolas y artesanos de la comarca con música y buen ambiente que crean los vecinos que acuden allí cada fin de semana (sábados por la tarde y domingos por la mañana) como punto de encuentro. Pero ahora con el COVID y las obras que realizan para adecentarlo (han instalado los puestos de venta en una carpa exterior) se acercan muchísimos menos, comentan. Una oferta genuina de productos que van desde los exquisitos quesos de la zona, hasta la artesanía tradicional, verduras y frutas, tartas y dulces tradicionales, e incluso zumos y mojitos con caña de azúcar recién exprimida. Colina abajo se encuentra su iglesia de San Mauro Abad
, del s.XVI, sobre el barranco de San Mauro, solitaria y sombreada por grandes eucaliptos que merece aunque sea una corta parada para recrearse. Parece ser que sus caminos fueron en otro tiempo impracticables, hasta el punto de encontrarse sus habitantes casi aislados del resto de la isla. 
Continuando la carretera hacia la costa se llega a Porís de Puntagorda, una colada volcánica sobre la que se encuentra un conjunto de pequeñas viviendas colgadas del risco, utilizadas básicamente en fines de semanas, festivos y veranos por sus propietarios. De fácil acceso y aprox. 400 escalones, vadeando algunas de ellas, y extraordinarias vistas se alcanza la costa con sus dos piscinas naturales y su zona de solárium. De baño seguro cuando no hay excesivo oleaje.
La carretera LP-1 atraviesa seguidamente el barranco de Izcaguan, de grandes acantilados, pinos y flora peculiar. Constituye una muestra representativa de algunos hábitat característicos del Archipiélago, como campos de lava, retamares y acantilados con vegetación propia que albergan a su vez poblaciones de flora y fauna amenazadas como el halcón Tagarote. En este enclave se desarrollan también diversas especies de interés como la graja, el drago o la curruca tomilleraSu costa, con un acantilado de gran altura entrGarafía Puntagorda, fue declarada Monumento Natural Costa de Hiscaguán. También es un área de reproducción, cría y refugio de especies como la pardela cenicienta y el águila pescadora
Algo más allá, por la LP 114, a través de la pequeñas aldea Las Tricias, se encuentra la Playa del Callejoncito, ya en el Municipio de Garafía, otro pequeño núcleo pesquero de temporada, con casitas excavadas en el paredón del acantilado. Playa de unos 100mts. de longitud, de piedra y arena en marea baja y vistas salvajes.
La carretera continúa sentido Hoya Grande y poco metros después del cruce de entrada, en un desvío a la derecha comienza la carretera LP-4 que lleva hasta otra intersección con LP-403 que asciende directamente al Observatorio Astrofísico, uno de los mejores del mundo! 
¿La Palma o Hawai?. Pues parece ser que para la observación astronómica el cielo que envuelve el Roque de los Muchachos, donde se encuentra ubicado, supera en calidad (menor velocidad del viento, menos frío, claridad, fotometría). Así que, para mantener el cielo limpio no se permite ciertas actividades industriales en el centro de la isla. Tras innumerables estudios sobre la calidad del cielo canario, en 1979 se firmó el "Acuerdo de Cooperación Astrofísica" entre Dinamarca, Suecia, Reino Unido y España y en 1985 se inauguró. La Palma y Maunakea (Hawai) hoy día tienen los dos mejores observatorios del hemisferio norte. La ubicación geográfica en medio del Atlántico y el peculiar clima provocan la formación de nubes entre los 1.000 y 2.000mts. de altura, que hacen de espejo e impiden que la contaminación luminosa de las poblaciones de la costa dificulten la observación de las estrellas. 
Varios kilómetros más arriba una desviación lleva al mirador más alto de la isla, el de El Roque de los Muchachos (2.426mts.), al borde de La Caldera (a 18kms. de Garafía y 43kms. de Santa Cruz de La Palma). Su denominación proviene de la forma de una serie de pequeños roques de unos 3mts. de altura que se asemejan a un grupo de muchachos. Varios miradores tienen excelentes perspectivas del entorno pero, lamentablemente, no estaba completamente despejado el día, pudiendo observarse tan sólo  los picos más altos de la caldera y en ciertas partes de los acantilados las diferentes capas de lava procedentes de distintos momentos eruptivos. Desde allí se obtiene unas impresionantes vistas sobre  el  Parque Nacional de La Caldera de Taburiente donde, dependiendo de las buenas condiciones climatológicas, es posible divisar las otras tres islas de la provincia (Tenerife, La Gomera El Hierro). 
En estas condiciones y para contemplar estos escarpes desde otro plano lo intenté en otra ubicación, a unos 10Kms., igualmente espectacular: El Pico de la Nieve (2.239mts.). 
La carretera LP-4 que viene de Hoya Grande continúa hasta Sta. Cruz, pasando por Los Andenes, Pico de la Cruz (2.351mts.), el Monumento al Infinito, y el parquin del Pico de la Nieve. Allí sale un sendero bien marcado de 3.200mts. y con poco más de 300mts. de desnivel hacia a la cima, rodeado de enormes pinos canarios muy robustos y de gran porte, los más resistentes a los incendios!. Pasado el pinar y tras andar por zonas yermas, otras de piedras y gravilla se llega a una explanada-mirador con una gran cruz y una pequeña caseta del parque nacional, con extraordinarias vistas hacia el Roque de los Muchachos, el Pico de la Cruz, parte de la Caldera, aunque aquí también me encontré sobre un mar de nubes que sólo me permitía observar la cima del Pico Bejenado, montaña que he dejado pendiente para subir otro día. Toda esta zona está vallada para evitar accidentes, pues acercarse a su borde es peligroso y la caída puede ser fatal.
En un pasado no muy lejano era un acceso hacia el otro extremo de la isla. Los lugareños acometían estas hazañas, donde los desniveles son muy fuertes y se podían encontrar incluso con nieve. Hoy en día es únicamente usado para rutas de senderismo.
Desde aquí se puede continuar caminando hacia La Cumbrecita, hacia el Refugio del Pilar o realizar la Ruta de la Crestería (desde el Pico de la Nieve, en plena cumbre de la isla, bordeando el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente hasta el Roque de Los Muchachos, el punto más alto de la isla.
La noche la quería hacer en el parquin de El Roque pero mi vehículo no está preparado para pasarla a tan baja temperatura (unos 3ºC aprox. al oscurecer) por lo que tras observar la caída del sol hasta camuflarse entre las nubes continué la carretera hacia Santo Domingo de Garafía, antes de que se hiciera de noche y poder encontrar un lugar adecuado para pernoctar. Entretanto un anaranjado firmamento fue diluyéndose mientras conducía, hasta la total opacidad. Inevitablemente no podía observar por dónde circulaba pues la oscuridad invadía mi visión.
Tan sólo las luces del vehículo mostraba las líneas de la carretera. Intenté quedarme en el parquin que das acceso, escaleras abajo, al Puertito de Santo Domingo o "Porís" (único enclave marítimo 
hasta mediados de los años 40 para el transporte de personas y mercancías al no existir carreteras en la isla), a varios kilómetros del centro, dentro del Monumento Natural de la Costa de Hiscaguán pero, como las condiciones del viento y humedad no eran buenas, regresé nuevamente al pueblo. Los nombres de Santo Domingo de Garafía y Puertito de Santo Domingo vienen dados a la gran finca que poseían los Dominicos que se instalaron en esta zona después de la conquista castellana. Hasta los años 90 se mantuvo en pie su convento frente a la actual parroquia de La Luz.
Finalmente aparqué junto al Mirador El Chorro, sobre el barranco de los Sables, cerca de la iglesia, en el casco antiguo. Casi toda la noche estuvo lloviendo y algo más por la mañana, con una temperatura algo baja. Estaba a 400mts. sobre el nivel del mar y eso se notaba.
A primera hora de la mañana desayuné en Taberna Santy, una acogedora tasca situada al lado de la Casa de la Cultura donde se come muy bien, y posteriormente la dediqué a recorrer su pequeño casco antiguo, empezando en la plaza donde se encuentra la única iglesia de la isla bajo la advocación de Nuestra Señora de la Luz, construida en piedra y madera en 1553. Luce columnas cilíndricas, capiteles toscanos, está cubierta por un llamativo artesonado de parhilera tramado con líneas entrecruzadas de estilo mudéjar, tiene varios retablos neoclásicos, coro y púlpito de tea del s.XVIII y una pila verde de barro vidriado del s.XVI. La imagen de la Virgen es de las llamadas de candelero, es decir, solo tiene talladas la cabeza y las manos. Porta en su mano derecha la imagen del Niño Jesús.
La muy "Noble y Leal" Villa de Garafia , es uno de los pueblos más antiguos de la isla, fundado por colonizadores portugueses. La capital del municipio se llama Santo Domingo, un casco urbano con edificaciones de principio del s.XX con mucha historia y secretos escondidos bajo sus calles empedradas. Lamentablemente, debido a la progresiva marcha de sus habitantes a otras tierras más ventajosas para su progreso y al condicionante de su lejanía de la capital palmera, este pueblo se ha quedado en desventaja con respecto a las demás. 
Frente al Centro de Salud se encuentra Cercado Vicente, un curioso pequeño yacimiento aborigen destinado a la adoración y agradecimiento a los dioses, descubierto en 1955, con cazoletas talladas en la roca para la recogida de agua y espirales grabadas en anchura y profundidad.
Algo más abajo, carretera al Puertito, y a unos 300mts. del cementerio, se encuentra los Petroglifos de El Calvario, repartidos en bloques sueltos y diseminados en una pequeña zona. Al parecer éstos formaban parte de una especie de pirámide que respondía al tipo "adoratorio". Los grabados ocupan las superficies planas exteriores de la piedra, y en otras continuaba de piedra en piedra, ya destruidasEn una de ellas se hallaba un petroglifo de tipo laberintiforme.  Los motivos grabados son seis círculos concéntricos no completos al estar fragmentado el bloque basáltico. Cinco círculos concéntricos ocupando totalmente una cara de la piedra, mientras un sexto, en el canto de ésta, se enlaza con otros motivos de la cara opuesta, de la que solo se conserva un pequeño fragmento al haber sido lascado el bloque. En este bloque se encuentra un par de cazoletas. El grabado es profundo (en algunos puntos llega a alcanzar los 2cms.), ejecutado a base de picado, retocado éste, al parecer, por abrasión en algunos puntos. Círculos (algunos concéntricos) enlazados por líneas serpentiformes. En la cara opuesta parecen haber existido otros motivos totalmente destrozados por la erosión. Otros motivos a base de líneas curvas, serpentiformes, completan esta estación.
Tras la visita continué hacia Porís de Santo Domingo, llegando nuevamente hasta el aparcamiento-mirador que tiene unas sorprendentes vistas de la abrupta costa acantilada y que comprende el Roque de Santo Domingo, el Roque de Las Tabaibas y el Roque del Guinchouna que se encuentran enfrente. Desde ahí se baja a pie por un camino empedrado hasta el puertito y a playa Bujarén que está al lado, pasando entre las pequeñas casetas y cuevas de pescadores que aún bajan regularmente a pasar el tiempo o pescar allí. No es uno de los mejores lugares para pasar el día, pero merece el esfuerzo conocer este lugar.
Nuevamente en carretera, y dirección a Barlovento, van apareciendo una gran cantidad de barrancos y barranqueras que surcan sus parajes, una abundancia de cuevas naturales que se abren en sus márgenes, la enorme extensión superficial que abarca, la profusión de recursos forrajeros y fuentes con las que cuenta, así como la extraordinaria riqueza de yacimientos prehispánicos que aparecen en sus cumbres, que sugiere la hipótesis de que Tagalguén (nombre prehispánico de Garafía, reinada por el rey Bediesta), pudo ser uno de los cantones más poblados de toda la isla, posiblemente con más de 1.000 benahoaritas o awaritas a finales del s.XVEl papel tan importante que Garafía  representa para la etapa prehispánica palmera se centra, básicamente, en la abundancia de estaciones de grabados rupestres geométricos que existen tanto en las costas como en las zonas altas, suponiendo más del 70% de los yacimientos arqueológicos de este tipo que se conocen en La Palma
A medio día llegué al Parque Cultural la Zarza, entre Llano del Negro y Mata, en busca de esos grabados rupestres tan interesantes de la isla. Esta vez la carretera me iba mostrando los lugares que la noche pasada no pude ver: extensa vegetación principalmente de tabaibas y cardones en los márgenesdragos, huertos aterrazados y casitas tradicionales. Son tierras fértiles muy aptas, por sus pastos, para la ganadería especialmente vacuno en un principio y ahora caprino para la producción de un queso artesanal de gran calidad. Mientras más ascendía comenzaban a aparecer las formaciones boscosas de laureles, sauces, tilos, montes y barrancos cubiertos de verdes pinares. 
Una vez estacionado el vehículo en el parquin del Centro de Interpretación y abonado el derecho de entrada (2€), tras una rápida visión general de la cultura auarita en su sala de exposiciones comencé la visita por sus inmediaciones.
La primera referencia escrita de estos hallazgos data de 1941. En la década de 1970, varios conocidos arqueólogos realizaron estudios de interés científico y a finales de la década de 1990, en una excavación en dos zonas de las cuevas en la base del barranco labrado por un salto de agua (caboco), descubrieron abundantes restos cerámicos, utillaje lítico, fragmentos correspondientes a un recipiente elaborado en madera y restos humanos de un maxilar y fragmentos del frontal y parietal derecho de un único individuo joven.
Pero de especial interés son las manifestaciones rupestres situadas en las paredes del Barranco de La Zarza, en el paraje conocido como “Caboco de La Zarza” y en su afluente, el barranquillo de La Zarcita. En esta parte de la isla, a 900mts. de altitud, varios senderos conducen a cuevas y estaciones de grabados rupestres muy bien protegidos como la Cueva de la Zarza donde el mundo aborigen ha dejado petroglifos realizados mediante técnicas de picado continuo y discontinuo (surcos grabados que oscilan entre los 0,5 y los 2mm. de profundidad) círculos, semicírculos, en forma de espirales, meandros, etc.,  que invita a la contemplación y al silencio.
Adentrarse en este exuberante bosque de laurisilva, siguiendo el sendero por el cauce del barranco conocido como Caldera de Agua, es todo un deleite. Tiene un referente natural como reclamo evocador: una fuente de agua que sale directamente de la roca!. Durante el recorrido, caminando sobre una densa "alfombra de hojas" de diversas tonalidades y rodeado de un espeso manto vegetal de transición con elementos de laurisilva pinar, se pasa por zonas que es prácticamente imposible ver el cielo de lo densa que es su vegetación.
Seguidamente se alcanza dos cuevas, la de La Zarza que pasa por ser uno de los mejores conjuntos de arte rupestre de La Palma, tanto por la amplitud de la superficie grabada, como por la complejidad y desarrollo de los motivos. No se sabe con certeza los motivos de sus emplazamientos, podrían deberse tanto al marcado de sitios para el pastoreo, como a puntos de abastecimiento de agua, o incluso a lugares para el culto o altares de sacrificios. Es notable, desde el punto de vista plástico o gráfico, la nitidez y sencillez con que esos artistas a través de una geometrización de las formas formularon un lenguaje visual de inusitada belleza y cohesión, en perfecta correspondencia con la estructura del cosmos.
Siguiendo el sendero muy bien delimitado se llega tras varios cientos de metros al noroeste del anterior y prácticamente en la misma cota hasta dos estaciones diferenciadas, situadas a ambos márgenes del Barranco de La Zarcita, que han llamado Zarcita I (margen derecho) que contiene dos paneles formados por una espiral simple y espiral con meandros orientados a los ocasos de los solsticios de verano e invierno respectivamente; y Zarcita II (margen izquierdo) donde predominan los motivos meandriformes y unas pocas espirales. En total son 20 paneles, de los cuales 15 se orientan al amanecer del solsticio de verano y 5 al amanecer del solsticio de invierno.
Poco más abajo, en el margen izquierdo del Barranco de La Zarza, existen otras dos estaciones conocidas como el Llano de La Zarza con otros motivos meandriformes orientado al alba del solsticio de invierno; y la Fuente de Los Palomos (a unos 100mts. de la carretera Barlovento-LLano del Negro). Se trata de una pequeña estación que contiene dos paneles con motivos rupestres.
Hay otros yacimientos arqueológicos más:
Fajaneta del Jarito (margen izquierdo del barranco): petroglifos, meandros en espiral.
Llano de la Zarza (margen izquierda del barranco): representaciones circuliformes en la llamada Caldera de AguaDe nuevo en carretera continuaría el trayecto por el N. de la Isla.
La secundaria (LP-109) que llaman Camino al paso de la Hiedra, entra por el interior del monte, después de Roque Faro hacia Barlovento, bordeando en Barranco de los Franceses, un interesantísimo recorrido que atraviesa pinares, un tupido manto vegetal que se mantiene por la condensación de la nubosidad que transita sobre esta zona elevada, cantidad incontable de curvas que sortean la accidentada orografía con profundísimos barrancos, varios estrechos túneles excavados en la roca, pasa también por el Mirador y la Fuente de los Poleos, el Mirador de Las Mimbreras, el Área Recreativa de Las Mimbreras que, aunque la zona no está ubicada en un área protegida, es considerada una zona muy sensible debido a su enorme valor ecológico (ahora cerrado por COVID).
Casi concluyendo esta carretera, 2Kms. antes de llegar a Barlovento, a la izquierda del cruce de entrada al Área Recreativa de La Laguna de Barlovento y rodeado por una vegetación que tiñe de verde los alrededores hay un singular restaurante, La Pradera, una agradable experiencia gastronómica de lo mejor de la cocina tradicional canaria en carnes a la plancha o a la brasa de su cocina de leña, platos “de cuchara” y excelentes vinos de la casa que hay, sin duda alguna, que probar. A la derecha del mismo cruce, una pista asfaltada entra hacia el Área Recreativa y de acampada de La Laguna, también cerrada por COVID. Al lado se encuentra situada, dentro de un cráter, la mayor presa artificial o embalse (con una capacidad de 5.500.000m³) de La Palma, a unos 600mts. sobre el nivel del mar, junto a la Montaña de Barlovento, alrededor de la cual se ha desarrollado esta área recreativa y un entorno de alto interés ecológico, debido a la variada fauna y flora que presenta. 
La carretera sigue algo más de 3Kms. hacia Barlovento, uno de los doce reinos palmeros, el de Tagaragre (Cantón Benahoarita), separado del municipio de San Andrés por el barranco de La Herradura, y con una costa ciertamente acantilada. Y a unos 6kms. del casco urbano se encuentran las Piscinas de La Fajana, unas piscinas naturales formadas por tres charcos de diferente profundidad y dimensiones, protegidos del fuerte oleaje por unas cuidadas pasarelas, frente a una avenida con viviendas, otras vacacionales y varios restaurantes. 
En esta zona del litoral se encontraban antiguamente las charcas donde se curtía el lino. Con el paso del tiempo se acondicionaron preservando su entorno natural: una grande, otra mediana, y una tercera de uso infantil, todas con escaleras para un cómodo acceso al baño.
Estuvieron cerradas un tiempo debido al COVID, aunque ahora su apertura está sujeto a ciertas condiciones como son las restricciones en los horarios (abierto sábados y domingos), reducción del aforo anterior, así como una serie de limitaciones de los diferentes espacios o la prohibición del uso de los servicios y duchas. Un restaurante con ventanales sobre las piscinas sí que está funcionando y sirve a los pocos clientes que hasta aquí llegan para pasar la tarde. 
Aprovechando que había dejado el vehículo bien posicionado en su estupendo aparcamiento para auto-caravanas aledaño a las piscinas, con zona de descanso con mesas de madera y alumbrado público, no dudé en pasar la noche. También por su excelente atardecer, porque estos días el viento no pega fuerte por esta parte de la isla, y por su temperatura genial. Al fondo, el Faro de Punta Cumplida y sus destellos luminosos que lleva nada menos que 152 años guiando a las embarcaciones que pasan por la costa de Barlovento. Todo un marco privilegiado!.